La actualidad de El Capital después de 150 años

El Capital, la obra maestra de Carlos Marx, fundador del socialismo científico, tiene 150 años. El análisis realizado en el primer volumen de este trabajo, que fue el único volumen publicado en vida, ha sido validado por la experiencia histórica de estos 150 años y ha sido una guía única para entender el mundo en que vivimos.

En El Capital, Marx estableció las relaciones y fuerzas fundamentales que están ocultas por las manifestaciones superficiales del capitalismo, formuló «la ley económica del desarrollo de la sociedad moderna» y proporcionó una base científica para la acción de la clase obrera moderna, sepulturera del capitalismo.

En este trabajo, donde reunió los resultados madurados de sus largos estudios sobre economía política, Marx desnudó la formación del capitalismo, las condiciones de su existencia y las dinámicas que inevitablemente llevan a su colapso.

En este sentido, El Capital continuará siendo un trabajo actual y válido mientras exista el capitalismo. Además, la perspectiva oscura del mundo que amenaza el futuro de la humanidad hace aún más necesaria la lectura y la discusión de esta obra.

A medida que la economía mundial sigue amenazada por el estancamiento y la inestabilidad tras la crisis del capitalismo en 2008, a medida que nos enfrentamos a muchos otros problemas como la creciente explotación y agudización de la rivalidad imperialista, la pobreza, el hambre y la guerra en el mundo subdesarrollado, la crisis de los migrantes, el surgimiento del fascismo y otras ideologías reaccionarias, la crisis ecológica, etc. El Capital es, en la actualidad, una guía muy importante para comprender el mundo que nos rodea.

En el 2017 no sólo se conmemora 150 años de El Capital, sino también el centenario de la primera revolución de la clase obrera en la historia dirigida por los marxistas de Rusia que siguieron el camino de El Capital. Estos aniversarios están tan estrechamente interconectados que no se los puede evaluar por separado. Rusia fue el primer país donde esta gran obra fue completamente traducida en 1872. Los 3000 ejemplares de esa traducción se agotaron rápidamente y se debatieron ampliamente entre los intelectuales rusos. Este interés se debió, en parte, a las particulares condiciones históricas e intelectuales de Rusia. Sin embargo, lo que es más importante, en un país en el que el capitalismo se estaba desarrollando, El Capital era leído y debatido para comprender el curso del desarrollo histórico, no solo debido al poder intelectual de esta obra sino también a su función real: cambiar el mundo de una manera consciente.

Información general sobre El Capital

Aunque el primer volumen de El Capital fue publicado en 1867 reunió los importantes resultados de largos años de estudios en economía política, constituye solo una parte del análisis científico de la sociedad burguesa. Marx escribió las notas del proyecto que más tarde se convertirían en el segundo y tercer volumen de El Capital a mediados de la década de los 1860, antes de la finalización del primer volumen. Estas notas fueron reunidas y preparadas para posteriormente ser publicadas por su camarada y amigo íntimo, Federico Engels. En 1885 Engels publicó el segundo volumen sobre el proceso de circulación de capitales con el subtítulo «El proceso global de la producción capitalista», y en 1894 el tercer volumen que se centraba en los mecanismos básicos del funcionamiento práctico del capitalismo. No fue hasta la década de 1950 cuando Teorías de la plusvalía, también conocido como cuarto volumen de El Capital, un análisis crítico de la enorme literatura de la Economía incluida en El Capital fue impresa en su totalidad.

Lo que también puede considerarse como parte de El Capital son los manuscritos de Marx de 1857-1858, sobre temas que él pensó que debían incluirse en esta obra o en una más amplia. Estos manuscritos fueron publicados en alemán por el Instituto Marx-Engels en 1939-41 con el título Grundrisse der Kritik der Politischen Ökonomie. La Contribución a la Crítica de la Economía Política publicada en 1859 fue una importante obra complementaria a El Capital, aunque Marx dijo que el contenido de ésta se hallaba cubierto en el primer volumen del mismo. De hecho, el esquema que Marx preveía para el estudio de la economía política era mucho más amplio que lo que existía en El Capital. En su borrador, en 1857, afirma que analizaría la Economía Política en los siguientes seis capítulos: Capital, Propiedad de la tierra, Trabajo asalariado, Estado, Comercio Exterior, Mercado Mundial y Crisis. Los tres primeros títulos fueron cubiertos en orden diferente en los tres volúmenes de El Capital. Sin embargo, no vivió para completar sus trabajos sobre los tres temas restantes. Aún así, el análisis y método de investigación que Marx propuso en El Capital nos dejó un suficiente punto de partida para el estudio de esos temas.

El Capital va con el subtítulo Crítica de la Economía Política. Este es un tema que Marx tenía interés desde cuando en su juventud estaba orientado hacia el comunismo: «Una crítica despiadada de todo lo existente»[1][1]. El programa de crítica que Marx propuso para la emancipación humana, centrado inicialmente en la crítica de la religión, el derecho, la teoría del Estado y la filosofía, en parte se debió a su formación intelectual. Como principal comentarista de Rheinische Zeitung en 1842-43, su atención se centró en los problemas económicos debido a los debates en el Parlamento del Estado del Rin sobre la silvicultura ilegal, la desintegración de la propiedad de la tierra, el libre comercio y el proteccionismo.

Inmerso en los problemas económicos, Marx llegó a la conclusión de que “tanto las relaciones jurídicas como las formas de Estado no pueden comprenderse por sí mismas ni por la llamada evolución general del espíritu humano, sino que, por el contrario, radican en las condiciones materiales de vida cuyo conjunto resume Hegel siguiendo el precedente de los ingleses y franceses del siglo XVIII, bajo el nombre de ‘sociedad civil’, y que la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la economía política”.[2][2]

En su famoso prefacio a Contribución a la Crítica de la Economía Política, publicado en 1859, Marx resumió el método materialista histórico que había alcanzado como resultado de sus estudios. En este prefacio afirma que la fuente del movimiento que provoca el cambio social debe ser buscada en las relaciones materiales de producción que son independientes de la voluntad, la conciencia y las intenciones de los hombres, y son estas relaciones las que las determinan. Las relaciones materiales de producción corresponden a un nivel dado de desarrollo de las fuerzas de producción. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social.

Según Marx, la historia social se basa en el hecho de que se suceden formas sociales específicas, en donde los fenómenos sociales están interconectados en un orden coherente de relaciones internas.[3][3] Para entender el cambio es necesario aplicar la dialéctica en la historia, la ciencia de las correlaciones, el movimiento y el desarrollo. Debajo de las diferentes formas sociales de la historia se encuentran diferentes modos de producción que expresan la unidad dialéctica entre las relaciones materiales de producción y las fuerzas productivas. La transición de un modo de producción a otro es el resultado de las contradicciones entre las fuerzas productivas y las relaciones materiales de producción. Estas contradicciones se manifiestan en forma de luchas de clase y son los motores del cambio histórico. Por lo tanto, desde la aparición de las clases, «La historia de toda sociedad que ha existido hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases”[4][4]. Según Marx, las sociedades de Europa occidental, donde el capitalismo nació como un modo específico de producción, pasaron por las etapas del comunismo primitivo, la esclavitud y el feudalismo respectivamente. El capitalismo surgió de la matriz del feudalismo; basado en el método dialéctico, Marx efectúa en El Capital un análisis orgánico e histórico de este específico modo de producción. Concretizó el método materialista dialéctico e histórico en el análisis del capitalismo y planteó la necesidad de superar las contradicciones internas del capitalismo a través de la revolución política y social.

El método y la arquitectura de El Capital

Como El Capital pretende estudiar la formación del capitalismo y las condiciones para su existencia y colapso, contiene un análisis detallado del cambio histórico, así como una abstracción de las relaciones cambiantes. Sobre este asunto, Marx expresa su gratitud a la dialéctica hegeliana. «La mistificación sufrida por la dialéctica en las manos de Hegel, no quita nada al hecho de que él haya sido el primero en exponer, en toda su amplitud y con toda conciencia, las formas generales de su movimiento. En Hegel la dialéctica anda cabeza abajo. Es preciso ponerla sobre sus pies para descubrir el grano racional encubierto bajo la corteza mística»[5][5].

El principal punto de partida de Marx es que el cambio no es independiente de las cosas, y que uno debe investigar cómo, cuándo y hacia qué dirección se produce el cambio. En El Capital, meticulosamente  presenta los métodos salvajes del proceso de formación del capitalismo, que los describe como acumulación primitiva de capital; las luchas por la regulación de las fábricas en Gran Bretaña y, haciendo referencia a los informes oficiales, Marx no solo revela las terribles condiciones de trabajo de los trabajadores, sino que también hace una conexión con un análisis sintético de las relaciones en que se basa el modo de producción capitalista.

En los Grundrisse, en el capítulo titulado El método de la Economía Política, Marx expresa su método de estudiar la Economía Política como el método de pasar de lo abstracto a lo concreto. Según él, «para analizar las formas económicas, no se puede utilizar ni el microscopio ni los reactivos químicos. La capacidad de abstracción ha de suplir a ambos»[6][6]. Este método requiere un estudio que utilice una serie de abstracciones a fin de pasar de la apariencia a la esencia, de lo concreto real a lo concreto construido en la mente. La materia es el punto de partida para la abstracción utilizada en El Capital. Esto se debe a que “en la sociedad burguesa, la forma mercancía del producto del trabajo o la forma valor de la mercancía son formas económicas celulares»[7][7].

En El Capital, Marx comienza con un análisis bastante abstracto de la mercancía y desarrolla categorías como valor de uso, valor de cambio, el dinero como forma de valor, la plusvalía y la acumulación de capital. En cada etapa de abstracción, sobre la base de las conexiones inherentes y las contradicciones de cada categoría, se eleva a categorías más complicadas. Por ejemplo, a partir de la relación contradictoria entre el valor de uso de las mercancías y su valor de cambio, deriva las características del dinero y, sobre la base de la misma contradicción, señala la inevitabilidad de las crisis capitalistas.

Los capítulos de los volúmenes de El Capital también muestra cómo Marx procede de una abstracción a otra. En el volumen I vemos un análisis del capital en general. Haciendo una completa abstracción de la diferenciación interna del capital y de los sistemas de precios en el mercado, Marx se centra en la relación entre capital y trabajo asalariado, la relación fundamental que permite la existencia del capitalismo. Sostiene que la explotación de la plusvalía es la base de la acumulación de capital que permite la reproducción del capitalismo y que esta explotación se materializa controlando el proceso del trabajo a través de la realización de la plusvalía absoluta y relativa.

Pasando de este análisis del capital en general en el Volumen I, vemos el análisis del área de circulación del capital y su proceso de reproducción en el Volumen II. Y, en el volumen III, vemos el paso del nivel del capital en general al nivel de muchos capitales y un análisis del funcionamiento del capitalismo en su realidad concreta. Aquí se analiza la conversión de la plusvalía en ganancia y de la tasa de plusvalía en la tasa de ganancia, la equiparación de la tasa de ganancia como resultado de la competencia entre capitalistas, la tendencia de la tasa de ganancia a caer, la transformación de la plusvalía en beneficio, interés y renta y el mecanismo de crédito.

El análisis del capital en consecutivos niveles de abstracción, en diferentes volúmenes de El Capital, significa que las categorías económicas se transforman continuamente. Por ejemplo, la plusvalía que en el Volumen I se discute en un nivel de abstracción del capital en general, se transforma en categorías como beneficio e interés en el contexto de capitales singulares en el Volumen III. Del mismo modo, el concepto de valor que aparece en el Volumen I aparece en forma de precios de producción en el Volumen III.

Crítica de la Economía Política en El capital

En su artículo Las tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo, escrito por Lenin en 1913, afirma que la doctrina de Marx surgió como la continuación directa e inmediata de las enseñanzas de los más grandes representantes de la filosofía, la Economía Política y el socialismo y que es  legítima sucesora de lo mejor que el hombre produjo en el siglo XIX, representado por la filosofía alemana, la economía política inglesa y el socialismo francés. A la luz de esta evaluación general, se puede decir que Marx, con la guía del método dialéctico de la tradición de la filosofía crítica clásica alemana, hizo un análisis crítico del capitalismo sobre la base del fundamento teórico que la economía política inglesa había producido y trató de establecer cómo lograr el comunismo moderno, producto de la tradición socialista francesa, a través de la acción consciente de la clase obrera y por qué esto es necesario según las leyes del movimiento del capitalismo.

La crítica de la sociedad burguesa que Marx desarrolló en El Capital se basa en los fundamentos teóricos planteados por la economía política clásica inglesa representada por las obras de Adam Smith y David Ricardo. Aunque la economía política clásica fue desarrollada principalmente por los pensadores ingleses, la contribución de la escuela fisiocrática francesa fue elogiada por Marx y tuvo un importante papel que desempeñar. Marx avanzó consistentemente en la economía política clásica y formuló la teoría del valor del trabajo y la teoría de la plusvalía. En este sentido, Marx es a la vez un crítico de la economía política clásica y su último gran representante.

Marx es el que primero utilizó y puso en la literatura científica el concepto de economía política clásica. Afirma que empezó con William Petty en Gran Bretaña y Pierre Boisguilbert en Francia, en el siglo XVII, y que terminó en el primer cuarto del siglo XIX en estos países con David Ricardo y Sismondi respectivamente[8][8]. En El Capital expresa la idea principal detrás de esta afirmación:

“Para decirlo de una vez por todas, advertiré que yo entiendo por economía política clásica toda la economía que, desde W. Petty, investiga la concatenación interna del régimen burgués de producción, a diferencia de la economía vulgar, que no sabe más que hurgar en las concatenaciones aparentes, cuidándose tan sólo de explicar y hacer gratos los fenómenos más abultados, si se nos permite la frase, y mascando hasta convertirlos en papilla para el uso doméstico de la burguesía los materiales suministrados por la economía científica desde mucho tiempo atrás, y que por lo demás se contenta con sistematizar, de manera pedante y proclamar como verdades eternas las ideas banales y engreídas que los agentes del régimen burgués de producción se forman acerca de su mundo, como el mejor de los mundos posibles”[9][9]

El carácter científico de la Economía Política que señala Marx se desarrolló sobre dos pilares a partir de la segunda mitad del siglo XVII. La primera es la teoría del valor del trabajo como principio regulador del sistema de precios en el mercado y para la distribución; y, la segunda es la búsqueda de las condiciones de la reproducción económica. En la economía política clásica, la teoría del valor del trabajo se desarrolló principalmente en Inglaterra, mientras que las innovaciones teóricas en la reproducción económica fueron materializadas principalmente por pensadores franceses. Estos dos pilares constituyen la hoja de ruta para el posterior desarrollo de la economía política científica. La economía política clásica aborda la vida económica sobre la base de las relaciones entre las tres principales clases de la sociedad capitalista: los capitalistas, la clase trabajadora y los terratenientes. Trata de explicar cómo se determinan los ingresos de estas tres clases en forma de ganancia, salario y renta,  respectivamente, y las relaciones entre ellas. Sin embargo, al hacerlo, como en el caso de Ricardo, “toma conscientemente como punto de partida de su investigación el antagonismo de los intereses de clase, del salario y la ganancia, de la ganancia y la renta del suelo, considerando ingenuamente este antagonismo como una ley natural de la vida social»[10][10].

Según Marx, los éxitos científicos de la economía política clásica se derivan, en gran medida, de la posición progresista y crítica de la burguesía, que recogió los intereses de todas las clases sociales durante su lucha por el poder en contra del feudalismo y sus clases remanentes. La filosofía de la iluminación (ilustración) fue el principal resorte intelectual de esta escuela. Los filósofos ilustrados consideraban la sociedad de mercado y sus relaciones como la condición fundamental para el progreso humano y de la civilización contra las ideas dogmáticas religiosas, las tradiciones y las relaciones de esclavitud de la sociedad feudal. Para ellos, una sociedad de mercado basada en relaciones contractuales, era crucial para el desarrollo de las fuerzas productivas, el desarrollo material e intelectual de la sociedad, las libertades individuales y la igualdad ante la ley. Esta perspectiva condujo a la perpetuación de las relaciones de mercado y a la comprensión de que las instituciones del mercado eran la forma racional del orden natural. Así, toda la historia pre-capitalista fue considerada como un progreso hacia el orden natural del mercado y las leyes de la sociedad burguesa fueron expresadas como leyes eternas que regulan la actividad productiva de los hombres. En este marco, el individualismo y la competencia que se derivan de la forma competitiva de las relaciones de mercado se atribuyeron a la naturaleza humana.

La crítica más importante de la economía política efectuada por Marx es el hecho de que estos filósofos ignoraron el carácter histórico de las relaciones capitalistas. Generalizando la concepción del individuo libre que tomaron prestada de la filosofía de la Ilustración, los principales filósofos de la economía política clásica ignoraron los diferentes órdenes sociales en los que se organizó la producción y trataron las categorías específicas del capitalismo como universales y eternas. Como dice Engels:

“Las condiciones en las cuales producen e intercambian productos los hombres son diversas de un país a otro, y en cada país lo son de una generación a otra. La Economía Política no puede, por tanto, ser la misma para todos los países y para todas las épocas históricas. Desde el arco y la flecha, el cuchillo de piedra y el excepcional intercambio y tráfico de bienes del salvaje hasta la máquina de vapor de mil caballos, el telar mecánico, los ferrocarriles y el Banco de Inglaterra, hay una distancia gigantesca. Los habitantes de la Tierra del Fuego no han llegado a la producción masiva ni al comercio mundial, del mismo modo que tampoco conocen la «pelota» con las letras de cambio ni los cracks bolsísticos. El que quisiera reducir la economía de la Tierra del Fuego a las mismas leyes que rigen la de la Inglaterra actual no conseguiría, evidentemente, obtener con ello sino los lugares comunes más triviales. La Economía Política es, por tanto, esencialmente una ciencia histórica. Esa ciencia trata una materia histórica, lo que quiere decir una materia en constante cambio; estudia por de pronto las leyes especiales de cada particular nivel de desarrollo de la producción y el intercambio, y sólo cuando haya completado esta investigación podrá establecer las pocas leyes generales que son válidas para la producción y el intercambio en general».[11][11]

Debido a su consideración de las instituciones y las relaciones innatas al capitalismo como una ley natural, la tradición de la economía política clásica, en conjunto, deliberadamente ignoró las características fundamentales de las instituciones que definen el capitalismo. Así, considera al capital no como relaciones sociales que permiten la realización de ganancias para la clase capitalista, subyugando a los mismos productores a su propio desarrollo, sino como instrumentos y maquinaria que ayudan a realizar un proceso general de producción universalmente válido. Del mismo modo, la propiedad privada capitalista de los medios de producción se trata en el marco de una definición universal de propiedad, de tal manera que abarque a todas las formas diferentes de propiedad. Por ejemplo, la propiedad de un pequeño productor de la tierra, trabajada por toda la familia en una economía campesina, o el arco y la flecha del cazador en una sociedad de cazadores-recolectores es tratada igual que la propiedad capitalista. Este tipo de comprensión de la propiedad, construida únicamente sobre la base de las apariencias del capitalismo, desempeñó un papel significativo para justificar el capitalismo.

Habiendo dejado a un lado las características distintivas de la producción capitalista, y eternalizándola, la tradición de la economía política clásica dio vuelta, inevitablemente, a las relaciones de intercambio como base principal de su análisis. Y esta es una perspectiva muy funcional en términos de justificación del capitalismo. Esto se debe a que el intercambio es una actividad voluntaria que tiene lugar entre individuos libres e iguales, y se basa en el beneficio mutuo. Mientras permanezca en esta esfera es inevitable producir resultados «en igualdad de condiciones». Marx expresa la ilusión de igualdad y libertad que genera esta esfera de intercambio:

“La órbita de la circulación o del cambio de mercancías, dentro de cuyas fronteras se desarrolla la compra y la venta de la fuerza de trabajo, era, en realidad, el verdadero paraíso de los derechos del hombre. Dentro de estos linderos, sólo reinan la libertad, la igualdad, la propiedad, y Bentham. La libertad, pues el comprador y el vendedor de una mercancía, v. gr. de la fuerza de trabajo, no obedecen a más ley que la de su libre voluntad. Contratan como hombres libres e iguales ante la ley. El contrato es el resultado final en que sus voluntades cobran una expresión jurídica común. La igualdad, pues compradores y vendedores sólo contratan como poseedores de mercancías, cambiando equivalente por equivalente. La propiedad, pues cada cual dispone y solamente puede disponer de lo que es suyo. Y Bentham, pues a cuantos intervienen en estos actos sólo los mueve su interés. La única fuerza que los une y los pone en relación es la fuerza de su egoísmo, de su provecho personal, de su interés privado. Precisamente por eso, porque cada cual cuida solamente de si y ninguno vela por los demás, contribuyen todos ellos, gracias a una armonía preestablecida de las cosas o bajo los auspicios de una providencia omniastuta, a realizar la obra de su provecho mutuo, de su conveniencia colectiva, de su interés social.”[12][12]

En el momento en que dejamos la esfera del intercambio, que produce la ilusión de «igualdad» y «libertad», las mismas personas asumen caracteres diferentes:

“El otrora poseedor de dinero abre la marcha como capitalista, el poseedor de fuerza de trabajo lo sigue como su obrero; el uno, significativamente, sonríe con ínfulas y avanza impetuoso; el otro lo hace con recelo, reluctante, como el que ha llevado al mercado su propio pellejo y no puede esperar sino una cosa: que se lo curtan”.[13][13]

Aunque la tradición de la economía política clásica declaró a las relaciones sociales burguesas como universalmente válidas, hasta los años 1830 construyó una ciencia económica que investigaba las actuales relaciones de producción en la sociedad burguesa en la lucha que emprendió contra la vieja estructura social. Los pensadores fundadores de la economía política clásica, como Adam Smith y David Ricardo, consideraron el desarrollo de las fuerzas productivas como una condición principal para el progreso, e hicieron su análisis con la inquietud del avance de las fuerzas productivas, sin la preocupación de justificar los intereses estrechos de la burguesía. Esto les permitió abordar las relaciones de la sociedad burguesa con la objetividad científica.

El limitado carácter científico de la economía política clásica comenzó a retroceder a medida que la lucha de la burguesía por el poder contra la tradicional aristocracia en Europa Occidental se hizo exitosa. La ingenua lealtad al progreso de las fuerzas productivas fue reemplazada por la preocupación por la justificación de los estrechos intereses de la burguesía que se organizaba como clase dominante. La literatura de la Economía Política, tras la muerte de Ricardo en 1823, se volvió menos científica y superficial, defendiendo los estrechos y cotidianos intereses de la clase capitalista y encontrando excusas en su favor. Marx calificó a esta Economía Política como vulgar. Habiendo negado la teoría del valor del trabajo, esta escuela abrió el camino a la escuela marginalista que sentó las bases de la economía burguesa moderna.

El Capital y la economía burguesa moderna

El Capital fue recibido con una conspiración de silencio por la prensa alemana y los círculos académicos cuando fue publicado por primera vez en Alemania en 1867. No hay nada que sorprenda de este silencio, pues, era un libro de aguda crítica científica del capitalismo, lleno de ingeniosas exposiciones de pseudo-científicas tesis de una vulgar economía académica.

El Capital era leído y discutido por los círculos de los trabajadores alemanes avanzados, pero, para darle a conocer a los círculos más amplios, Engels escribió una reseña desde un punto de vista burgués, cambiando su estilo, y pidió a sus amigos escribir comentarios similares para obtener más cobertura de la prensa alemana. A pesar de esto, los círculos económicos alemanes oficiales ignoraron esta obra hasta 1880s.

Para entonces, la economía burguesa se hallaba en vísperas de una transformación fundamental a la que había sido arrastrada para proteger los intereses de clase de la burguesía. Incluso en la década de 1830, después de la muerte de Ricardo, la economía política científica comenzó a convertirse en defensora de los intereses inmediatos de la burguesía. La economía política clásica, que fue producto del período progresista de la burguesía, en aquellos años comenzó a considerarse como una carga peligrosa e innecesaria, especialmente por las consecuencias lógicas que implicaba la teoría del valor del trabajo.

Como resultado de que en la segunda mitad del siglo XIX la burguesía dejó de ser la clase progresista de toda Europa y se organizó como una clase hegemónica en cooperación con los restos del antiguo régimen y la aparición del capitalismo monopolista debido a la tendencia del capital a concentrarse y centralizarse, avivó el abandono de la economía política clásica que analizó la economía sobre la base de la existencia de clases opuestas y sus contradicciones. Era el momento de liberar a la economía política de la lucha de clases y de crear una nueva ciencia de acuerdo con los intereses de clase de la burguesía.

En relación con esta búsqueda, las obras publicadas en los años 1870 en Gran Bretaña, Austria y Francia por Stanley Jevons, Carl Menger y Leon Walras respectivamente y casi de manera simultánea, terminaron por destruir a la economía política clásica. Lo que estos economistas tenían en común era que asignaban el concepto de utilidad marginal como su punto de partida y que trataban de explicar el proceso económico en su conjunto sobre la base de una relación psicológica entre los hombres y las mercancías en el proceso de intercambio. Esta escuela se llamó marginalista y sentó las bases de un nuevo enfoque económico, abandonando por completo el marco de la economía política clásica que se basaba en la teoría del valor del trabajo y definía el valor de acuerdo con un valor de uso subjetivo.

Con el fin de construir una ciencia mecánica que pudiera obtener un reconocimiento universal, ubicó a las relaciones que las personas establecen en el proceso de producción e intercambio, las instituciones y la historia completamente fuera de la Economía Política. Los fundadores del marginalismo declararon que estos factores pertenecían a la esfera normativa y alegaron que, sobre la base del principio de utilidad y de interés privado, formaron una economía positiva basada en el análisis del proceso de intercambio de mercancías. Así, utilizando los instrumentos del positivismo del siglo XIX, convirtieron el análisis del intercambio basado en suposiciones utilitarias con respecto a la naturaleza humana en realidades naturales universales. Como resultado de esta nueva línea de pensamiento, a finales del siglo XIX, el término economía vino a reemplazar a la economía política. Por lo tanto, es muy significativo que El Capital haya sido publicado en este momento en que la economía burguesa abandonó todo lo científico y comenzó a adoptar una serie de dogmas pseudo-científicos y escolásticos.

La economía burguesa era consciente de El Capital pero continuaba ignorándolo. Sin embargo, sus representantes de alto calibre intelectual no se abstuvieron de hacer justicia a Marx. Por ejemplo, refiriéndose a la idea de Nassau Senior de que la fuente de ganancia se debía a la abstinencia del capitalista, opinión que Marx ridiculizaba implacablemente en El Capital, Alfred Marshall, que consideraba a Marx como «un pensador tendencioso que había malinterpretado maliciosamente a Ricardo»[14][14], dijo lo siguiente en sus Principios de Economía, donde expuso los fundamentos de la moderna economía académica:

«Karl Marx y sus seguidores han encontrado mucha diversión al considerar la acumulación de riquezas como resultado de la abstinencia del barón Rothschild, que la contrastan con la extravagancia de un trabajador que alimenta a una familia de siete en siete chelines a la semana; y que, aprovechando todos sus ingresos, no practica ninguna abstinencia económica»[15][15].

Tales ejemplos son excepciones. Fue Eugen Böhm von Bawerk, un economista austríaco, quien por primera vez expresó su descontento sobre el poder y la influencia de El Capital. En su libro El fin del sistema marxista (Zum Abschluss des Marxschen Systems) publicado en 1896, Böhm Bawerk afirmó que había incoherencias entre el primero y el tercer volumen de El Capital, que mientras en el primer volumen se hablaba de valores más que de precios, en el tercero se trataba de precios de producción, lo que demostraba la ausencia de fundamento del análisis en El Capital.

Esta crítica no tiene valor por dos razones. En primer lugar, Marx había completado el esbozo del Volumen 3 antes de la publicación del Volumen 1. No es posible que un investigador tan meticuloso como Marx no sea consciente de este problema. En segundo lugar, como hemos tratado de explicar antes, Marx discutió el funcionamiento del capitalismo en diferentes niveles de abstracción en estos dos volúmenes. Por lo tanto, no es un problema de inconsistencia que Marx no se diera cuenta, sino una falta de comprensión por parte de Böhm Bawerk.

Böhm Bawerk tuvo que escribir su crítica después de la publicación del Volumen 3 de El Capital en 1895, lo que demuestra lo poderoso que era el marxismo en ese período. En ese año, Böhm Bawerk era el Secretario del Tesoro en Austria, cargo que mantuvo con intervalos hasta 1904. Su libro, que da un «golpe mortal» a El Capital, fue rápidamente traducido al ruso y luego al inglés bajo el título Karl Marx y el fin de su  sistema. Durante los años de la Guerra Fría el libro volvió a ser popular en un esfuerzo por probar las inconsistencias de El Capital. En la década de 1960, en este libro se basaron los debates sobre la «cuestión de la transformación», en los que participaron economistas marxistas, así como gurús de la economía burguesa, como el ganador del Premio Nobel Paul Samuelson.

Se puede decir que la economía burguesa tenía dos posiciones diferentes pero interconectadas sobre El Capital. La primera refleja el odio que proviene directamente del instinto de clase burgués. Por ejemplo, John Maynard Keynes, uno de los nombres más influyentes de la economía burguesa en el siglo XX, expresa lo siguiente en su artículo Una visión corta de Rusia, escrito en 1925 después de una visita a la URSS:

«¿Cómo puedo aceptar una doctrina que establece como su Biblia, por encima y más allá de la crítica, un obsoleto libro económico que sé que no sólo es científicamente erróneo sino sin interés ni aplicación para el mundo moderno? ¿Cómo puedo adoptar un credo que, prefiriendo el barro al pez, exalta al proletariado grosero por encima del burgués y de los intelectuales que, cualesquiera que sean sus defectos, son la sal de vida y llevan en sí las semillas de todo progreso humano?”[16][16]

El artículo de Keynes está lleno de insultos similares. Según él, el marxismo arrastra a la gente a sueños sin esperanza, creando emoción similar a los himnos y escrituras religiosas. A pesar de sus ásperas opiniones sobre el marxismo, Keynes no trató de «negar» a Marx, se concentró en reconstruir las  bases “realistas” de la economía burguesa para la reorganización del capitalismo contra la doble amenaza de la Gran Depresión y los logros socialistas en la URSS. Por otra parte, con la confianza y la flexibilidad de ser un miembro de élite de la clásica tradición liberal de la política británica, Keynes fue instrumental en mantener  en la Universidad de Cambridge un marxista como Maurice Dobb y a Piero Sraffa, quien no escondió su simpatía por el marxismo y que también era amigo cercano de Antonio Gramsci.

Los miembros liberales reaccionarios de la Escuela Austriaca fueron los más significativos representantes de la posición hostil y doctrinaria contra Marx y El Capital. En la década de 1920 Ludvig von Mises lanzó un ataque contra la crítica del marxismo al capitalismo. A finales de la década de 1930 este ataque se intensificó con pensadores neoliberales que se unieron al Coloquio Walter Lippmann. Los neoliberales que asistieron a esta conferencia, como Friedrich Hayek, hicieron todo lo posible para refutar a El Capital y erradicar la influencia intelectual del marxismo frente a la amenaza planteada por la Unión Soviética. Después de esta conferencia, la Sociedad Mont Pelerin fue fundada en 1947 bajo la dirección de Hayek y reforzada por figuras como Milton Friedman y Karl Popper. Ésta se convirtió en el centro de una organizada actividad de negación de las teorías económicas y sociales del marxismo.

La segunda posición contra El Capital parecía admitir el poder intelectual de Marx y trató de romper el análisis crítico del capitalismo en El Capital —desde sus conexiones fundamentales— y reconciliarlo con las escuelas burguesas de pensamiento. Esta tendencia comenzó con los esfuerzos de los marxistas legales rusos, influidos principalmente por las ideas reformistas de los representantes de la Segunda Internacional, como Bernstein y Kautsky, para reconciliar con las categorías de la economía burguesa algunos temas teóricos planteados en El Capital y, a lo largo del siglo XX, continuar adoptando diferentes formas.

En el mundo académico del siglo XX, aunque con una base crítica, muchas escuelas o debates sobre el marxismo alrededor de diferentes aspectos del capitalismo llevan los signos de esta tendencia conciliadora. Keynesianismo de izquierda, economía de Sraffian, marxismo analítico, escuela de la dependencia, escuela de la regulación, teoría del sistema-mundo, estructuralismo, socialismo de mercado, nuevo imperialismo, etc. muchas escuelas y discusiones desempeñaron un papel significativo para deformar el análisis crítico de Marx sobre el capitalismo y vaciarlo de su esencia. Por supuesto, en la academia también hay investigadores que tratan de entender el mundo moderno de una manera creativa, a la luz de la riqueza teórica que se exhibió en El Capital. Sin embargo, son muy limitados en número y en términos de su influencia.

Hay que reflexionar sobre el hecho de que una obra gigantesca como El Capital solamente podría encontrar lugar en el mundo académico pasando por el prisma de las diferentes escuelas burguesas de economía. Hay dos razones para eso. En primer lugar, en una academia bajo el reinado del positivismo, que obstaculiza la comprensión de la realidad compartimentando la experiencia social en áreas aisladas, no es fácil entender una obra como El Capital, que no se basa en secciones interdisciplinares, donde la totalidad de los avances registrados en la humanidad se muestran con un ojo crítico. Las diferenciaciones interdisciplinarias institucionalizadas en la academia y una práctica docente que va a la par dificultan el alcance de un punto de vista sano y sistemático que se muestra en El Capital.

La segunda y más importante razón para que El Capital no sea leído y discutido ampliamente en el mundo intelectual es el hecho de que la economía burguesa acertó en el mensaje de El Capital: que la hegemonía burguesa se basa en la explotación de la plusvalía. Así, de alguna manera la economía debe oscurecer esta realidad. Por esta razón, mientras que en otros ámbitos de las ciencias sociales se permitió que las ideas «radicales» fueran expuestas y tengan lugar en los programas educativos, siempre que permanecieran en los parámetros académicos, en el ámbito económico la esencia del currículo pseudocientífico impulsado por el positivismo vulgar del último cuarto del siglo XIX no cambió, por el contrario se hizo más técnico e incluso ignoró la realidad empírica.

A nivel universitario, el contenido del estudio de la economía está determinado por los economistas que trabajan en las universidades más elitistas de los Estados Unidos, que al mismo tiempo tienen posiciones directivas y deciden los programas de instituciones imperialistas como el FMI y el Banco Mundial y además trabajan como consultores en prominentes instituciones del capital financiero como Goldman Sachs.

Los programas de investigación y las obras teóricas en el campo económico son establecidos por los representantes de élite de esta tradición y a través de instrumentos tales como los premios Nobel, entregados  principalmente a aquellos economistas que hacen investigación que responde a las actuales necesidades del capitalismo. Una gran mayoría de los fundadores y más tarde gerentes de la Sociedad Mont Pelerin fueron galardonados con el Premio Nobel de Ciencias Económicas.

En resumen, la burguesía monopoliza el conocimiento en el campo económico. Debido a esta hegemonía ideológica, la retórica de los «requerimientos de la economía», que no sirve más que para obscurecer la naturaleza real del capitalismo, es fácilmente aceptada entre los obreros y los intelectuales progresistas.

Para que la clase obrera asuma en su conjunto la lucha contra los ataques capitalistas dirigidos contra sí misma y contra la humanidad, esta hegemonía tiene que ser quebrantada. Por esta razón, es una tarea urgente leer y discutir Capital en su 150 aniversario.

Partido del Trabajo de Turquía (EMEP)

Agosto de 2017

[1]         Carta de Marx a Ruge, 1843.

[2]         Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política. 1859.

[3]         El Capital, Tomo I. Epilogo a la segunda edición alemana.

[4]         Manifiesto Comunista.

[5]         K. Marx: «El Capital» Epílogo a la primera edición.

[6]         El Capital, Tomo I, Prefacio a la Primera edición alemana.

[7]         El Capital, Tomo I, Prefacio a la primera edición alemana.

[8]         Contribución a la crítica de la Economía Política.

[9]         El Capital, Tomo I.

[10]        El Capital. Tomo I. Palabras finales a la segunda edición alemana.

[11]        Anti-Dühring.

[12]        El Capital. Tomo I.

[13]        El Capital. Tomo I.

[14]        Maurice Dobb, Theories of Value and Distribution Since Adam Smith, London, Cambridge University Press, 1973, p.141.

[15]        E.K. Hunt & Mark Lautzenheiser, History of Economic Thought, New York, M.E. Sharpe, 2011, p. 289.

[16]        John M. Keynes, Ensayos de Persuasión, New York, W. W. Norton & Company, 1963.

Por el Centenario de la Revolución Socialista de Octubre Noviembre 1917 – 2017

Los comunistas, los revolucionarios, los proletarios y los trabajadores conscientes de todo el mundo celebramos y festejamos el aniversario de la gloriosa Revolución Socialista de Octubre. Con mayor ánimo y firmeza lo haremos en 2017 con motivo del centenario de aquellos históricos “diez días que estremecieron al mundo”

La revolución bolchevique fue la gesta heroica que anunció un alba revolucionaria. Los cañones del crucero “Aurora” anunciaron que una nueva época se abría: la época de la derrota del capitalismo y de la construcción de la nueva sociedad sin explotadores ni explotados.

Con la Gran Revolución de Octubre, el proletariado conquistó el poder, expropió a los explotadores, instauró su dictadura revolucionaria y estableció un Estado de nuevo tipo. Con las palabras de Lenin:

“…en Rusia se ha deshecho por completo el mecanismo burocrático, no dejando de él piedra sobre piedra, se ha dejado cesantes a todos los antiguos magistrados, se ha disuelto el parlamento burgués y se ha dado a los obreros y a los campesinos una representación mucho más accesible; sus Soviets han venido a ocupar el puesto de los funcionarios o sus Soviets han sido colocados por encima de los funcionarios, sus Soviets son los que eligen a los jueces. Este mero hecho basta para que todas las clases oprimidas proclamen que el Poder de los Soviets, o sea, esta forma de dictadura del proletariado, es un millón de veces más democrático que la más democrática de las repúblicas burguesas.” (La revolución proletaria y el renegado Kautsky)

El Estado soviético; demostró que el socialismo es un orden social superior, a condición de que se sigan firmemente sus principios y se marche hacia el comunismo.

El “Octubre Rojo” cambió radicalmente el curso de la historia mundial, que inicio una nueva etapa de su desarrollo, la etapa de la crisis general del capitalismo y del paso al socialismo. Ha apuntado una vuelta indeleble en la estrategia y la táctica revolucionaria, en los métodos de lucha y las formas de organización, en la mentalidad, la cultura, las tradiciones de la clase obrera y de sus aliados en la lucha contra el imperialismo y el capitalismo, por la revolución y el socialismo.

A raíz de la revolución dirigida por los bolcheviques de Lenin y Stalin, se inauguró una oleada de revoluciones proletarias en los países imperialistas y capitalistas, de revoluciones populares y democráticas que se llevan a cabo bajo la dirección del proletariado y las banderas del internacionalismo en los países dependientes y coloniales.

El triunfo de la Revolución Socialista de Octubre impulsó la formación de partidos comunistas en todo el mundo y la construcción de la Internacional Comunista, para reagrupar la vanguardia del proletariado y organizar la revolución mundial.

Con la creación de la Unión Soviética y la edificación del socialismo la clase obrera, los campesinos, las mujeres, los pueblos lograron grandes beneficios materiales y culturales. Los trabajadores alcanzaron elevados niveles de bienestar gracias a la industrialización socialista y colectivización del campo, a la planificación económica que puso fin a las relaciones capitalistas de producción y la anarquía típica del viejo sistema.

La clase obrera se transformó en una clase técnica e ideológicamente avanzada. Se acabó con el desempleo. El proceso de emancipación de la mujer y su participación en la dirección del país progresó al mismo tiempo que la edificación del socialismo.

Los furibundos asaltos de los imperialistas fracasaron frente a la férrea voluntad de los trabajadores y los pueblos de no retroceder a la condición de esclavos; fracasaron ante la potencia y la unidad política del Estado socialista.

La Constitución socialista del 1936 y la derrota de la bestia nazifascista, que determino la liberación de muchos países y la instauración de regímenes de democracia popular, fueron grandes logros para los pueblos del mundo.

La Revolución Socialista de Octubre fue un acontecimiento que es hoy de gran actualidad, lleno de preciosas enseñanzas para la lucha del proletariado y demás clases oprimidas contra la explotación y la opresión.

 Constituye la demostración práctica de que la revolución es no sólo un anhelo popular, es, además, posible y necesaria para derribar el dominio burgués y construir la nueva sociedad, en la que los que “los que nada son ahora, todo van a ser”, y cambiará el mundo.

En los años que nos separan de aquel gran acontecimiento, las contradicciones fundamentales y los males endémicos del capitalismo se han agravado, empero las fuerzas revolucionarias de la clase obrera y de los pueblos han crecido objetiva e internacionalmente. La idea de la revolución proletaria es de total actualidad frente a la explotación y a la opresión que sufre la inmensa mayoría de la humanidad, la miseria y a la desigualdad creciente, las guerras de rapiña, el parasitismo de un puñado de ricos cada vez más ricos, la demolición de las conquistas sociales arrancadas por los trabajadores, el saqueo y la dominación neocolonialista, la devastación del medio ambiente provocada por el sistema capitalista.

Las razones para la revolución son más actuales que nunca y sus premisas materiales desarrolladas. El paso a una mejor forma de organización para la sociedad humana, a un nuevo y superior orden social, es una exigencia cada vez más urgente para las clases explotadas y oprimidas por el capital. Es un “problema planteado que espera solución” mediante la lucha de las masas oprimidas y explotadas.

La desaparición de la URSS y otros países socialistas ha sido un duro golpe. El socialismo ha sufrido una derrota temporánea que no invalida sus realizaciones, su necesidad. En realidad no es la Revolución de Octubre, ni el socialismo proletario los que han fracasado. Sí fracasan la traición, el revisionismo y el oportunismo, que desvían a los trabajadores de sus intereses y objetivos de clase.

A pesar de la incesante propaganda anticomunista, cada día está más claro que el bárbaro y moribundo sistema capitalista-imperialista, sólo puede ofrecer explotación, miseria y guerra.

Nos encontramos en un período de despertar político de la clase a obrera, de los pueblos, de la juventud, que ya no quieren soportar el yugo y los fardos que el capitalismo y el imperialismo imponen.

Avanzan el rechazo y la lucha contra las consecuencias de la crisis, contra la explotación, las desigualdades, la pobreza, contra los dictados, las intervenciones y agresiones imperialistas.

Crece la conciencia de que las cosas no pueden seguir como están, que en el capitalismo no hay salvación, que es necesaria una profunda trasformación social para eliminar la ruina económica, social, moral, ecológica, las masacres que la humanidad sufre inevitablemente bajo el dominio de los monopolios capitalistas que siguen una sola ley: la de la máxima ganancia.

Para realizar esta trasformación es imprescindible la conquista del poder estatal por la clase más revolucionaria y adelantada de la sociedad, la fuerza dirigente de la trasformación a nivel político, practico, intelectual y moral: el moderno proletariado.

Frente a las tesis revisionistas, reformistas y oportunistas, que han conducido la clase proletaria a dolorosas derrotas, la revolución proletaria se confirma como la única solución a la explotación y opresión de los pueblos.

La última y profunda crisis del capitalismo, y las venideras, prueban que la sociedad en régimen capitalista es un obstáculo para el desarrollo de las fuerzas productivas, por lo tanto se plantea romper mediante la revolución esta funesta situación.

La cuestión que se plantea con urgencia es: ¿dictadura del capital monopolístico financiero o dictadura del proletariado?

La victoriosa Revolución Socialista de Octubre demostró que la clase obrera puede tomar el poder y dirigir la sociedad sin la burguesía y contra ella, demostró que los comunistas pueden y deben desarrollar un papel determinante.

El Octubre soviético nos enseña que los comunistas, los mejores elementos del proletariado, los jóvenes revolucionarios, tienen que asumir esas enseñanzas y seguir la lucha, rompiendo claramente con el oportunismo de todo tipo y uniéndonos bajo las banderas del marxismo-leninismo y el internacionalismo proletario.

Celebraremos y actualizaremos en cada país el centenario del Octubre Rojo, combativa y unitariamente, resaltando su imperecedero significado, su importancia internacional y la profunda actualidad de la revolución proletaria para transformar radicalmente el mundo.

Preparémonos a celebrar en todas partes, digna y unitariamente en 2017 el 100° Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, con conmemoraciones, seminarios, mítines y otras actividades.

Desarrollemos en todos los países la movilización para reagrupar a los comunistas, los revolucionarios, los obreros combativos, difundamos las razones del comunismo, única fuerza que puede organizar y dirigir consecuentemente las fuerzas de la revolución social en todos los países.

Invitamos a los Partidos y Organizaciones políticas, sociales, sindicales, juveniles, de mujeres, campesinos, indígenas, de todos los países que comparten nuestras posiciones de principio, a unirse con nosotros para realizar en común las actividades y construir un poderoso Movimiento Comunista y Obrero Internacional.

Un siglo después del victorioso “asalto al cielo” cumplido por los bolcheviques, ¡Reafirmamos que la única alternativa segura a la barbarie imperialista y capitalista es la revolución y el socialismo!

¡Viva la Gran Revolución Socialista de Octubre!

¡Viva el marxismo-leninismo!

¡Viva el internacionalismo proletario!

Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista – Leninistas (CIPOML)

El arte revolucionario, arte de masas y forma específica de la lucha de clases

. En el actual período social de la historia, por la agudeza, la violencia y la profundidad que ofrece la lucha de clases, el espíritu revolucionario congénito del artista no puede eludir, como esencia temática de sus creaciones, los problemas sociales, políticos y económicos. Estos problemas se plantean hoy con amplitud y exasperación tales en el mundo entero, que penetran e invaden en forma irresistible, la vida y la conciencia del más solitario de los eremitas. La sensibilidad del artista, sensible por excelencia y por propia definición, no puede sustraerse a ellos. No está en nuestras manos dejar de tomar parte en el conflicto, de uno y otro lado de los combatientes. Decir, pues arte y, más aún, arte revolucionario, equivale a decir arte clasista, arte de lucha de clases. Artista revolucionario en arte, implica artista revolucionario en política.

2. ¿De qué lado se halla hoy el frente revolucionario en la lucha de clases? ¿En qué clase social están encarnados el movimiento, la idea y la fuerza revolucionaria de la historia? Supongo que nadie osará suponerlos encarnados en el frente capitalista en la clase burguesa. La revolución social está fecundándose con la sangre y las batallas de la clase proletaria, y el frente que en la lucha de clases lo encarna, no es otro que el frente bolchevique, vanguardia de las masas trabajadoras.El puesto de combate del artista revolucionario está, por consiguiente, en las filas proletarias, en los rangos bolcheviques, entre las masas laboriosas.

Siendo el arte revolucionario, forma específica de la lucha de clases y arte de masas, ¿cuáles deber ser el punto de partida, la forma, el contenido y los fines sociales de la obra de arte?

a)El punto de partida de la obra de arte revolucionaria deben constituirlo las posiciones estratégicas y tácticas que, en el decurso de la lucha de clases, tome según los trances y virajes que impongan las circunstancias de cada momento, la clase proletaria mundial. O en otros términos: la obra de arte ha de situarse siempre en la más reciente peripecia de la lucha y debe partir de las necesidades e intereses del día de esta lucha. De Aquí queel artista o escritor debe seguir íntimamente y de cerca las directivas y consignas del Partido Comunista y estar al tanto, hora por hora, de los acontecimientos.

b) La forma del arte revolucionario debe ser lo más directa, simple y descarnada posible. Un realismo implacable.Elaboración mínima. La emoción ha de buscarse por el camino más corto y a quema-ropa. Arte de primer plano. Fobia a la media tinta y al matiz. Todo crudo, -ángulos y no curvas, pero pesado, bárbaro, brutal, como en las trincheras.

c) El contenido de la obra de arte debe ser un contenido de masas.La sorda aspiración, la turbulencia, el frenesí solidario, las flaquezas y los ímpetus, las luces y las sombras de la conciencia clasista, el vaivén de los individuos dentro de las multitudes, los potenciales frustrados y los heroísmos, los triunfos y las vigilias, los pasos y las caídas, las experiencias y las enseñanzas de cada jornada, en fin, todas las formas, lagunas, faltas, aciertos y vicios de las masas en sus luchas revolucionarias. Al efecto,es necesario crear y desenvolver una vasta red de organismos y contactos de arte revolucionario entre los rangos proletarios, como son, entre otros, los corresponsales de fábricas, corresponsales campesinos, el control, el control obrero en las secciones nacionales de la UIRE, en los órganos de prensa y en las editoriales revolucionarias, los círculos obreros y campesinos de lecturas, las “Camisas azules” teatrales, la crítica de masas, los clubs obreros, las exposiciones del pequeño artesanado campesino y proletario, las academias ambulantes, las brigadas de artistas y escritores en las organizaciones de los trabajadores, en las trincheras de las guerras civiles, etc., etc.

d)Los fines concretos e inmediatos del arte revolucionario varían, según las necesidades cambiantes del momento. No hay que olvidar que el público de este arte es múltiple. La masa aún no radicaliza y que forma en las filas del fascismo o del anarco-sindicalismo y hasta de los partidos de izquierda burguesía y la propia alta burguesía. Una táctica fina, hábil, aguda y dúctil hay que observar en este terreno, ya que el objetivo práctico de la obra artística o literaria depende de los medios que se empleen para cada público y según las necesidades del instante. Tratándose, por ejemplo, de la burguesía en general,el fin revolucionario se realiza atacando a muerte o persuadiendo. “Los compañeros de ruta” –de que habla Romain Rolland-no se pueden suscitar ni atraer sino en un terreno de franca cordialidad. Y ya sabemos los grandes servicios que estos artistas e intelectuales liberales o simpatizantes de la causa proletaria, aportan al movimiento revolucionario, cuando, como en muchos casos, no acaban radicalizándose y hasta proletarizándose. Sabemos, por último, que la mayoría de los miembros de la “Unión Internacional de Escritores revolucionarios” la integran actualmente “les compagnons de route” (Compañeros de viaje)

*Artículo extraído del libro “El Arte y la Revolución” de César Vallejo

El Centenario de la Revolución Socialista de Octubre

Hace 100 se inauguró la época de las revoluciones proletarias y del derrumbe del imperialismo con estruendo de cañones del crucero Aurora enfilados al Palacio de Invierno del Zar, el 25 de octubre de 1917 (07 de noviembre según el calendario gregoriano), se consolidó la conquista del poder político en Rusia con la Revolución Socialista de Octubre, hazaña realizada sobre la alianza de obreros, soldados y campesinos dirigidos por el Partido Comunista bolchevique, con su jefe Lenin a la cabeza, que derrocaron al zarismo, al gobierno provisional burgués e instauraron el Estado Socialista Soviético, un nuevo tipo de Estado que abolió la propiedad de los terratenientes sobre la tierra, para otorgarla al disfrute de los campesinos y nacionalizarla, expropió a los capitalistas, puso término a la guerra conquistando la paz y obtuvo tregua necesaria para la construcción del sistema de los trabajadores, el Socialismo.

Las causas que precipitaron la revolución proletaria rusa giraron en torno a la experiencia revolucionaria que había ganado la clase obrera que participó, cumpliendo su papel de fuerza fundamental de la revolución, en 3 revoluciones sucesivas. El marco de la Primera Guerra Mundial caracterizada por Lenin como una guerra imperialista de rapiña y anexionista, tras la cual las potencias imperialistas por primera vez se habían repartido los mercados del mundo, otro factor fundamental para el triunfo de la clase obrera fue la experiencia revolucionaria del Partido de nuevo tipo que supo dirigir y educar a las masas en base a su experiencia de lucha para barrer con el oportunismo, socialpacifismo, socialchovinismo, la traición de los partidos de la Segunda Internacional, y concretar la tarea revolucionaria, que según precisó Lenin obedece a condiciones concretas que están más allá del deseo voluntario de una persona.

La ley fundamental de la revolución con-firmada por todas las revoluciones del siglo XX, consiste en lo siguiente: para la revolución no basta con que las masas explotadas y oprimidas tengan conciencia de la imposibilidad de seguir viviendo como viven y exijan cambios; para la revolución es necesario que los explotadores no puedan seguir viviendo y gobernando como viven y gobiernan. Solo cuando los de abajo no quieran y los de arriba no pueden seguir viviendo a la antigua, solo entonces puede triunfar la revolución”

Este proceso histórico reafirmó el desarrollo del marxismo en unas nuevas condiciones. El leninismo como teoría y táctica de la revolución proletaria en general y la teoría y táctica de la Dictadura del Proletariado en particularidad, surgida como doctrina revolucionaria del proletariado en el periodo del capitalismo agonizante, en la que las contradicciones intrínsecas a su sistema determinan el derrumbe del imperialismo como etapa superior y última del capitalismo, así mismo reafirma la vigencia de la dirección proletaria del Partido Comunista como partido de nuevo tipo que asume la labor de vanguardia organizada y combatiente de la clase obrera y los pueblos, por el Socialismo y el Comunismo.

La revolución rusa fue la confirmación de las tesis planteadas por Lenin, en oposición a los dogmas sustentados hasta entonces por los partidos de la Segunda Internacional, que negaban la posibilidad del triunfo de la revolución en un país que no estaba lo suficientemente industrializado o donde el proletariado aún no constituía la aplastante mayoría. Lenin señala que estas condiciones no son obligatorias para que triunfe la revolución; pues, la revolución ya no puede ser analizada desde una perspectiva netamente nacional sino desde el análisis de la economía mundial en su conjunto y que la revolución triunfará allí donde la cadena del imperialismo sea más débil y desencadenará la Revolución Proletaria Mundial. Desechando de esta manera la tesis de la revolución permanente del trotskismo, utilizada para oponerse a la insurrección popular revolucionaria de Octubre.

Bibliografía: Historia del Partido Comunista Bolchevique de la URSS.

Fundamentos del Leninismo. Stalin.

La alianza de la clase obrera, el campesinado pobre y medio en la Revolución de Octubre y la construcción del Socialismo

 

Se cumple el centenario de la victoriosa Revolución Proletaria de Octubre, que corona la primera experiencia de construcción del Estado de Dictadura del Proletariado, como la forma más avanzada del ejercicio de la democracia, donde el pueblo trabajador ejerce su fuerza organizada de clase para vencer la resistencia de las clases explotadoras y para abolir la propiedad privada burguesa sobre los medios de producción, sin la cual es imposible la construcción del Socialismo y el paso al Comunismo científico.

Los marxista-leninistas ubicamos en la clase obrera, a la clase que por su posición dentro del proceso de producción capitalista y por su condición en éste sistema social, puede y debe ser la clase de vanguardia en la lucha para enterrar este sistema y acabar con la división de la sociedad en clases sociales.

Para asegurar su victoria, la clase obrera, debe unificar entorno a su objetivo de transformación social las aspiraciones de otras clases y capas oprimidas por el capitalismo. Es decir, que necesita de fuerzas aliadas que luchen por mejorar sus condiciones materiales de existencia, que entiendan que hay un enemigo en común por derrocar, para superar el decadente estado de cosas que los sume en la explotación y miseria, una de las clases aliadas de la clase obrera en la Rusia zarista fue el campesinado, que era el sector mayoritario de la población rusa.

Es en la Revolución de Octubre y otras revoluciones proletarias triunfantes, donde se constata como la unidad para la lucha conjunta de clase obrera y el campesinado medio y pobre, construyen una alianza estratégica para derrocar a las clases explotadoras y luego consolidan esa alianza, con la dirección de la clase obrera y su Partido, para la construcción de un sistema económico social donde las aspiraciones materiales y culturales se van concretando al compás de la reorganización del trabajo, de la planificación centralizada, diversificación de la economía, del impulso del desarrollo de las fuerzas productivas y la técnica, teniendo como prioritarios el mejoramiento constante de las condiciones materiales y culturales del pueblo trabajador; es decir, en el proceso de la construcción de la sociedad Socialista.

LA SITUACIÓN DE LA CLASE OBRERA Y EL CAMPESINADO RUSO, ANTES DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE.

Los artículos publicados por Lenin muestran que la situación de la clase obrera rusa, era insostenible, pesaba sobre ella la explotación de la industria capitalista y la opresión del zarismo que impedía de manera violenta su organización gremial y política; a través de la Ojrana, el zarismo reprimía cualquier forma de organización que busque hasta las reivindicaciones económicas más básicas.

El partido bolchevique en sus distintas etapas de construcción tuvo como eje central de su política el problema del poder, la organización y realización de la revolución. Motivo por el cual centro su accionar en la agitación, propaganda, organización y educación de la clase obrera en base a su propia experiencia de lucha, para que dé un salto cualitativo y pase de su condición de clase en sí a clase para sí, con objetivos políticos. Además, el partido bolchevique dirigió su accionar a despertar la consciencia de los sectores explotados, oprimidos y empobrecidos que asistían a la lucha por arrancar conquistas políticas y económicas al zarismo. La lucha por el derrocamiento del Zar junto a toda su estela aristocrática y capitalista, se puso a la orden del día.

Es en este sentido que el Partido bolchevique planteó un programa para solucionar el problema del campesinado, inmerso en la explotación feudal que subsistía en el campo, el carácter atrasado del nivel cultural y que estaba sumido en la pauperización por la especulación de los comerciantes intermediarios que imponían precios muy bajos de adquisición de los productos agrícolas. Es decir, que el campesinado estaba oprimido por las vetustas relaciones sociales del sistema feudal y también por el creciente flujo del desarrollo del mercado capitalista, que arruinaba al campesinado pobre y medio que basaba su economía en la producción individual, a menor escala. Lo que demostraba que aun así el campesinado luche por la conquista parcelizada de la tierra, confiscando a los terratenientes y kulaks, sería un paso adelante, pero que en el marco de las relaciones sociales capitalistas esta no podía asegurar la mejora de sus condiciones materiales.

Frente a esto el Partido Bolchevique plantea la necesidad de organizar al campesinado como aliado de la clase obrera para la realización de la Revolución Socialista, ya que el campesinado tras las experiencias -de la revolución de 1905 en cuya dirección se posicionó el partido de la burguesía liberal y la revolución democrática burguesa de febrero de 1917 en cuyo gobierno provisional estuvieron mencheviques y socialrevolucionarios-, se desengañó de estos partidos de los cuales no obtendrían la tierra y además tras la Revolución de Febrero, Rusia no saldrían de la guerra imperialista.

EL CAMPESINADO POBRE Y MEDIO Y EL CARÁCTER POPULAR DE LA REVOLUCIÓN.

Cuando se habla del campesinado como una categoría en general, se omite un hecho objetivo que es conveniente aclarar siempre, la existencia de clases y capas sociales dentro del campesinado, que tuvieron y tienen un distinto comportamiento de acuerdo a sus intereses y que entre estos sectores también se libra una lucha de clases en el campo.

El campesinado rico, es aquel que ha concentrado grandes extensiones de tierra, posee aperos agrícolas y que además necesita de la fuerza de trabajo adicional que contrata, sin la cual no puede producir sus extensiones de tierra, esta clase en la Rusia de inicios del Siglo XX era conocida como la clase de los “Kulaks” quienes después de la Revolución de Octubre se constituyeron en una fuerza contrarrevolucionaria, que buscaba mantener sus privilegios en el campo; es decir, seguir explotando al campesinado pobre y medio.

El campesinado medio, es aquel que dispone de medios de producción, aperos de labranza pero que al no tener grandes extensiones de tierras no hace uso extensivo de la fuerza de trabajo ajena, sino que utiliza la fuerza de trabajo familiar y de otras formas de cooperación social propias de su entorno. Esta capa social fue la que estuvo en disputa, por las fuerzas de los kulaks y otros reaccionarios, por un lado, y por el otro las fuerzas revolucionarias encabezadas por el Partido Bolchevique que buscaban ganarlos como reserva de la revolución proletaria ya que por su número y dinamicidad podían inclinar la balanza política en la disputa del poder y en la guerra civil desata por la intervención de la potencias imperialistas, y además debido a su producción individual, que es germen del desarrollo de la producción capitalista se le debía alentar a desarrollar la economía cooperativa – koljosiana, para la construcción del Socialismo.

El campesinado pobre, es aquel que no posee a veces las tierras suficientes hasta para su propia subsistencia, motivo por el cual se ve obligado a vender su fuerza de trabajo para poder sobrevivir, en periodos donde su situación es insostenible o no encuentra ocupación en el campo migra a las ciudades para vender su fuerza de trabajo, constituyéndose en ellas como parte del proletariado o semiproletariado. Esta capa por su condición es la aliada más inmediata de la clase obrera en sus tareas políticas y por su posición en el campo es el sector más consecuente al desarrollar la lucha de clases.

De esta caracterización se entiende cómo fue y cómo es el comportamiento del campesinado, la táctica de los bolcheviques consistió en atraer a los campesinos pobres y medios para que abracen el camino de la Revolución Socialista y el de la producción koljosiana; este elemento inicial nutre el carácter popular de la Revolución.

EL CAMPESINADO, LA DICTADURA DEL PROLETARIADO Y LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO.

Tras la Revolución de Octubre, el problema de la agricultura y el campesinado fue uno de los puntos del programa más difíciles a resolver, dado que la construcción del Socialismo requiere de una base material que asegure la industrialización del país y también de la transformación socialista de la agricultura, ramas que se solo se unifican en base a la propiedad socialista sobre los medios de producción y del trabajo colectivo; para lo cual el campesinado fue estimulado a encaminarse a la producción cooperativa, siendo masiva su adherencia cuando constató la superioridad de la producción cooperativa con respecto a la producción individual. El campesinado se integró al régimen cooperativo con sus instrumentos de producción, su fuerza de trabajo y sus tierras; y el Estado de dictadura del Proletariado aportó a esta organización maquinarias, con el desarrollo de la técnica y todo lo necesario para que la producción agropecuaria se desarrolle por el camino de la cooperación. Al respecto al c. Stalin señalaba.

Bajo el régimen antiguo, los campesinos trabajaban con los viejos métodos de sus abuelos y con las viejas herramientas de trabajo, trabajan para los terratenientes y capitalistas, para los kulaks y especuladores, trabajaban sin lograr matar nunca el hambre y enriqueciendo a otros. Bajo el nuevo régimen, bajo el régimen koljosiano, los campesinos trabajan unidos, colectivamente, en artel, trabajan con ayuda de nuevos instrumentos, de tractores y de máquinas agrícolas, trabajan para ellos mismo y sus koljoses, viven sin capitalistas ni terratenientes, sin kulaks ni especuladores, trabajan para mejorar de día a día su situación material y cultural”

El campesinado organizado y consciente como clase aliada de la clase obrera se integra al ejercicio de la Dictadura Revolucionaria del Proletariado, como “una forma especial de alianza de clase entre el proletariado, vanguardia de los trabajadores, y las numerosas capas trabajadoras no proletarias o la mayoría de ellas, alianza dirigida contra el capital, alianza cuyo objetivo es el derrocamiento completo del capital, el aplastamiento completo de la resistencia de la burguesía y de sus tentativas de restauración, alianza cuyo objetivo es la instauración y consolidación definitiva del socialismo”.

¡A FORJAR LA ALIANZA OBRERO CAMPESINA EN EL PERÚ!

De la experiencia que emana de la Revolución y la construcción del Socialismo en la URSS, debemos tomar lección entorno a la definición consecuente de los bolcheviques con respecto al problema del poder y la organización de las fuerzas aliadas del proletariado para la conquista y sostenimiento de la nueva sociedad.

En el Perú la concentración de la población campesina – rural, mayoritaria hasta fines de los años 70, ha variado en las últimas décadas, existe una disminución del porcentaje de la población económicamente activa en estas zonas.

La distribución por lugar de residencia de la PEA muestra que en la zona urbana se concentran una población de 11”549,006 personas y en la zona rural 3”991,009 personas. Sobre la población en general al 2015 la concentración de población en las zonas urbanas alcanza el 76,7% con 23”893,654 habitantes y la población rural 23,3% con una población de 7”257,9897. De este total el departamento de Lima es el que presenta la mayor concentración poblacional del país con 9”835,000 habitantes, que representa el 32% de la población total del país, donde además se concentra la mayor cantidad de población empleada.

La concentración de la población ha variado con mayor celeridad en las últimas 3 décadas: por el desplazamiento forzoso a los que fue sometido el campesinado por la acción paramilitar del terrorismo senderista y el terrorismo estatal desatado por Fujimori, por el arrebato de sus medios de producción para la entrega a las transnacionales mineras, gasíferas, petroleras, hidroeléctricas y madereras; por el abandono del campo por parte del Estado que hace insostenible la supervivencia del campesinado en sus lugares de origen, quienes empujados por la necesidad migran a las ciudades a vender su fuerza de trabajo. Todos estos fenómenos han sido analizados en nuestra VII Conferencia Nacional que ha caracterizado a la sociedad peruana de la siguiente manera:

La caracterización a la que arribamos tras los últimos estudios de la sociedad peruana es la de un capitalismo atrasado, dependiente del imperialismo en el marco del neocolonialismo; es decir, en el marco de la existencia de un mundo multipolar, donde las potencias imperialistas china, rusa vienen disputando los mercados, materias primas y zonas de influencia de manera más encarnizada, pero donde aún la hegemonía la mantiene el imperialismo norteamericano”.

Y más adelante señala:

Tenemos una sociedad de capitalismo atrasado, deformado por la dominación imperialista, por lo que las tareas de desarrollo de las fuerzas productivas y la industrialización del país recaen en las tareas democráticas de alianza obrero-campesina en el Poder, la burguesía está incapacitada para ello”

De acuerdo a estas tesis, el Partido ha señalado las tareas inmediatas para el frente campesino, donde se hace un llamado a la militancia para organizar al campesinado entorno al objetivo de constituirlo en reserva de la Revolución Democrática Popular y Socialista, apoyando sus luchas reivindicativas que en el actual contexto coinciden con las luchas contra la dominación imperialista, por su confrontación directa con las transnacionales y las políticas del gobierno que apuntalan la dependencia del país.

En estos últimos años el campesinado peruano ha mostrado un alto grado de combatividad, principalmente el campesinado pobre y medio, en la defensa de la producción nacional, la soberanía alimentaria, el medio ambiente, el agua, sus tierras y territorios comunales que buscan ser arrebatados por la embestida de las transnacionales y la complicidad del Estado, que se coluden para profundizar el extractivismo minero, gasífero y petrolero, buscando barrer toda forma organizada que se ubique en cercanías a las fuentes de materias primas.

El campesinado pobre y medio resiste y constata en base a su propia experiencia que el campesinado con grandes posesiones de tierras, el campesinado rico, es una fuerza aliada de las trasnacionales y la reacción, es compatible con los planes de destrucción del territorio comunal, pues participa también del acaparamiento de tierras y la destrucción de cualquier forma de cooperación dado que prioriza en gran medida su interés individual. El campesinado en lucha constata también que es en la clase obrera, la juventud, los pueblos y trabajadores en general son fuerzas con las que puede contar como apoyo para la defensa de sus intereses.

En este sentido el Partido ha llamado a la militancia a redoblar los esfuerzos a fin de forjar la alianza obrero-campesina, dotarla de una correcta orientación Partidaria para que se constituya en la fuerza motriz de la Revolución Democrática Popular y Socialista en el Perú.

¡Viva el centenario de la Revolución Socialista de Octubre!

¡Viva la alianza obrero campesina por la Revolución y el Socialismo!

¡Viva la VII Conferencia Nacional del PCP (m-l)!

Abril de 2017

 

La Revolución de Octubre y la Construcción del Socialismo

La era de las revoluciones proletarias acaba de empezar. La aparición del socialismo representa una necesidad histórica que emana del propio desarrollo objetivo de la sociedad. Esto es algo inevitable. Las contrarrevoluciones que se han producido, los obstáculos que salen al paso pueden prolongar por cierto tiempo la vida al caduco sistema explotador, pero son impotentes para contener el avance de la sociedad humana hacia su porvenir socialista”

(Enver Hoxha, El eurocomunismo es anticomunismo)

Uno de los aportes más importantes de la Revolución de Octubre, para los trabajadores y pueblos del mundo, es la experiencia de la construcción del Socialismo, basado en el entendimiento cabal: de las leyes de desarrollo social, la misión histórica de la clase obrera y sus fuerzas aliadas, el papel de dirección del Partido Comunista, de la revolución para el derrocamiento de la burguesía y la destrucción de su Estado, de la necesidad de implantar y ejercer la dictadura revolucionaria del proletariado como expresión estatal que medie la transición del capitalismo al comunismo, dentro de otros elementos, de los cuales consideramos estos más importantes.

Se han difundido muchas falsedades sobre el Socialismo, la burguesía ha jugado su papel en el marco de la lucha ideológica, contando con sus aliados socialdemócratas que desde la caída del revisionismo en la ex Unión Soviética sostuvieron que el “socialismo ha fracasado”, era la “socialización de la pobreza”, “la anulación de la iniciativa personal y la competitividad”, “el control excesivo de la forma de vivir”, “el arrebato de la propiedad en general”, “si tienes dos vacas el socialismo te quita una para dársela a otro”, “en el socialismo se mantiene a los ociosos”, “el socialismo es un régimen policiaco”; dentro de otras falsedades que se repiten de manera constante por la prensa y se reproducen en las conversaciones diarias de la gente, se perciben en los comentarios de los jóvenes que en la mayoría de casos se consideran “apolíticos”, lo que nos muestra que en la lucha ideológica la burguesía nos ha ganado al sector mayoritario de la población y ha politizado al pueblo entorno a sus intereses de clase para apuntalar la conservación del sistema capitalista como la “forma más avanzada de democracia” aplicando el principio de propaganda sucia de Joseph Goebbels “Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creará”. El apoliticismo no existe como tal ya que todo tiene un sello de clase, la ciencia, la filosofía, la música, el arte, la educación, todo está suscrito a la lucha de clases y la difusión del “apoliticismo” se da en interés de conservar el statu quo social.

Las mentiras de la propaganda burguesa tienen por objetivo anular la disposición de los trabajadores y los pueblos a luchar por el Socialismo como alternativa política, económica y social; para que no busquen acabar con la dictadura de la burguesía, con la explotación del hombre por el hombre, la ruina y la depauperación de los trabajadores, para no acabar con la guerras de agresión entre las potencias imperialistas y contra los pueblos, para que no luchen contra la imposición de los costos de la crisis sobre sus espaldas, para que no luchen contra la privación y precarización del empleo y que además perciban con normalidad el arrebato de las riquezas nacionales por las potencias imperialistas, la mercantilización de los derechos que hacen inaccesibles a sus hijos la educación, salud, seguridad social y recreación.

Para rebatir la propaganda burguesa citamos algunos artículos de la Constitución de la URSS de 1936, que como ninguna otra república burguesa establece en su Carta Magna la alternativa para el desarrollo de los pueblos una vez socializados los medios de producción y teniendo la clase obrera el poder político del Estado.

Sobre “el arrebato de la propiedad en general”, “si tienes dos vacas el socialismo te quita una para dársela a otro”.

Artículo 10.- La ley protege el derecho de los ciudadanos a la propiedad personal de los ingresos y ahorros procedentes de su trabajo, la vivienda y la hacienda doméstica auxiliar, los objetos de uso doméstico, de consumo y de comodidad personal, así como el derecho de herencia de la propiedad personal de los ciudadanos.

Este artículo que tiene completa claridad, está en correspondencia con lo señalado por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista sobre la propiedad personal, que rebaten las falsedades de la burguesía que difunde que el socialismo-comunismo te confisca todo tipo de propiedad para que el pueblo tema la revolución proletaria y los explotadores y expropiadores burgueses no sean expropiados, “El comunismo no priva a nadie del poder de apropiarse productos sociales; lo único que no admite es el poder de usurpar por medio de esta propiedad el trabajo ajeno” (Manifiesto Comunista, Marx y Engels.)

Sobre la “socialización de la pobreza”, la Constitución Soviética señala:

Artículo 11.- La vida económica de la URSS es determinada y dirigida por el plan estatal de economía nacional, cuyos fines son: aumentar la riqueza social, elevar continuamente el nivel material y cultural de los trabajadores, fortalecer la independencia de la URSS y acrecentar su capacidad defensiva.

La materialización de este artículo está demostrado en el desarrollo logrado por la Unión Soviética que estuvo en muchas ocasiones a la par del desarrollo técnico e industrial de las grandes potencias capitalistas, lo que le permitió al proletariado internacional tener un punto de apoyo para su avance revolucionario.

En el socialismo se mantiene a los ociosos”, al respecto la Constitución de 1936 muestra la nueva concepción que se va forjando sobre el trabajo después de la revolución proletaria y la posibilidad de conseguir el pleno empleo como resultado de la planificación económica, la diversificación y el desarrollo de las fuerzas productivas, sobre la base de la ley de desarrollo armónico de la economía nacional.

Artículo 12.- El trabajo es en la URSS una obligación y una causa de honor de cada ciudadano apto para el mismo, de acuerdo con el principio de «el que no trabaja, no come».

En la URSS se cumple el principio del socialismo: «De cada uno, según su capacidad; a cada uno, según su trabajo».

Artículo 118.- Los ciudadanos de la URSS tienen derecho al trabajo, es decir, a obtener un trabajo garantizado y remunerado según su cantidad y calidad. Garantizan el derecho a trabajo la organización socialista de la economía nacional, el crecimiento constante de las fuerzas productivas de la sociedad soviética, la eliminación de la posibilidad de crisis económicas y la supresión del paro forzoso.

Sobre el “socialismo como régimen policiaco” y “el control excesivo de la forma de vivir”: podemos señalar que el régimen policiaco y de terror es un invento de la burguesía para achacarle al socialismo lo que pasa en realidad en las repúblicas “democráticas” burguesas donde se reprime a la población que sale a protestar por mejorar sus condiciones materiales de existencia, se prohíbe el uso de espacios públicos para los mítines populares, se proscribe la literatura revolucionaria, se usa a los aparatos inteligencia para seguir e inventar delitos para los dirigentes populares; solo en los países socialistas se ha estimulado la organización y participación popular para la construcción de la nueva sociedad, al respecto Constitución soviética señala:

Artículo 125.- De conformidad con los intereses de los trabajadores y a fin de consolidar el régimen socialista, la ley garantiza a los ciudadanos de la URSS:

a) la libertad de palabra;

b) la libertad de imprenta;

c) la libertad de reunión y de mítines;

d) la libertad de desfiles y manifestaciones en las calles.

Garantizan estos derechos de los ciudadanos el que los trabajadores y sus organizaciones disponen de las imprentas, existencias de papel, edificios públicos, calles, medios de comunicación y otras condiciones materiales necesarias para su ejercicio.

Artículo 127.- Los ciudadanos de la URSS tienen garantizada la inviolabilidad personal. Nadie puede ser detenido sino por decisión del tribunal o con sanción del fiscal.

Artículo 128.- La ley protege la inviolabilidad del domicilio de los ciudadanos y el secreto de la correspondencia.

Artículo 129.- La URSS concede el derecho de asilo a los ciudadanos extranjeros perseguidos por defender los intereses de los trabajadores, por sus actividades científicas o por su lucha de liberación nacional.

Artículo 130.- Todo ciudadano de la URSS tiene el deber de observar la Constitución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, cumplir las leyes, acatar la disciplina de trabajo, cumplir honradamente con sus obligaciones sociales y respetar las reglas de convivencia socialista.

Sobre “la anulación de la iniciativa personal y la competitividad”, es otra falsedad de la burguesía que busca también achacar al socialismo. En el sistema capitalista la iniciativa y la competitividad de la pequeña producción es anulada por el dominio de los monopolios y su interés de acapararlo todo, que impide el desarrollo de las fuerzas productivas y la ciencia si esta va contra su interés económico.

La revolución y la construcción del socialismo es uno de los procesos donde la iniciativa, la crítica y la autocrítica y la creatividad se desarrollan en niveles no vistos con anterioridad, pues la clase trabajadora emprende la inmensa tarea de construir una nueva sociedad, la emulación y la competitividad, son elementos que influyen en la calificación del trabajo y le dan mejores mejores condiciones para su reorganización, al respecto Lenin aclara: “Lejos de apagar la emulación, el socialismo, por el contrario crea, por vez primera, la posibilidad de aplicarla en escala verdaderamente amplia, verdaderamente masiva, crea la posibilidad de hacer realmente que la mayoría de los trabajadores entren en la liza (a la pelea) de una actividad que les permita manifestarse en todo su valor, desarrollar sus capacidades, revelar talentos que en el pueblo forman un manantial inagotable y que el capitalismo pisoteaba, oprimía y ahogaba por miles de millones. (Lenin)

Lo que no le interesa difundir a la propaganda burguesa, son las conquistas que logró la clase obrera en la URSS para los hombres y mujeres del pueblo trabajador, en la perspectiva de mejorar sus condiciones materiales y culturales, dentro de algunos elementos:

Artículo 119.- Los ciudadanos de la URSS tienen derecho al descanso. Garantizan el derecho al descanso la jornada laboral de siete horas para los obreros y empleados y su reducción a seis horas para las profesiones cuyas condiciones de trabajo son difíciles, y a cuatro horas en las secciones en que dichas condiciones son especialmente difíciles; las vacaciones anuales pagadas para los obreros y empleados, y la existencia de una extensa red de sanatorios, casas de descanso y clubs, puestos a disposición de los trabajadores.

Artículo 120.- Los ciudadanos de la URSS tienen derecho a la asistencia económica en la vejez, así como en caso de enfermedad y de pérdida de la capacidad de trabajo. Garantizan este derecho el amplio desarrollo de los seguros sociales de los obreros y empleados a cargo del Estado, la asistencia médica gratuita a los trabajadores y la existencia de una extensa red de balnearios puestos a disposición de los trabajadores.

Artículo 121.- Los ciudadanos de la URSS tienen derecho a la instrucción. Garantizan este derecho la enseñanza general y obligatoria de ocho grados, la gran amplitud de la enseñanza media politécnica general, de la enseñanza profesional y técnica, y de la enseñanza media especializada y superior, basadas en la vinculación del estudio con la vida, con la producción; el fomento máximo de la enseñanza nocturna y por libre, la gratuidad de toda clase de enseñanza y el sistema de becas del Estado; la enseñanza en las escuelas en la lengua materna, y la organización en las fábricas, sovjoses y koljoses de la enseñanza gratuita fabril, técnica y agronómica para los trabajadores.

Artículo 122.- La mujer tiene en la URSS iguales derechos que el hombre en todos los dominios de la vida económica, pública, cultural, social y política. Garantizan el ejercicio de estos derechos la concesión a la mujer de los mismos derechos que al hombre en materia de trabajo, salario, descanso, seguros sociales e instrucción; la protección de los derechos de la madre y del niño por el Estado; la ayuda del Estado a las madres de prole numerosa y a las madres solas; la concesión a la mujer de vacaciones pagadas en caso de embarazo, y una extensa red de casas de maternidad, casas-cuna y jardines de la infancia.

Artículo 123.- Es ley inviolable la igualdad de derechos de los ciudadanos de la URSS, sin distinción de nacionalidad ni de raza, en todos los dominios de la vida económica, pública, cultural, social y política…

En la época del imperialismo y las revoluciones proletarias, el capitalismo como sistema no es alternativa para la materialización de las aspiraciones de la clase obrera y los pueblos; no puede generar pleno empleo, desarrollar consecuentemente la iniciativa y la competitividad, acabar con las crisis, dejar de azuzar y organizar guerras, está incapacitado para acabar con la corrupción, la delincuencia, la explotación, y mucho menos todavía usando su carta fascista.

Los trabajadores debemos aprestarnos de manera más decidida en las tareas de la revolución de liberación nacional y por el Socialismo.

I.- LA REVOLUCIÓN SOCIAL DEL PROLETARIADO, PREMISA PARA LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO Y SU VIGENCIA.

La revolución social del proletariado implica el cambio violento de las estructuras sociales y de las relaciones de propiedad de la sociedad burguesa, se da paso a la expropiación de las clases explotadoras y la conquista del poder político por el proletariado, como la clase más avanzada que se propone la transformación radical de la sociedad y la supresión de toda forma de explotación del hombre por el hombre.

La conquista del poder por el proletariado no es una conquista “pacífica” preparada por la maquina estatal burguesa mediante la obtención de la mayoría parlamentaria. La burguesía emplea todos los medios de violencia y terror para conservar y consolidar su propiedad conquistada por el robo y su dominación política. Como en otro tiempo la nobleza feudal, no puede ceder a una nueva clase el sitio histórico que ocupa sin una lucha encarnizada y desesperada. Por esto la violencia de la burguesía puede ser destruida mediante la violencia severa del proletariado (Programa y Estatutos de la Internacional Comunista, 1928)

En el proceso de organizar y hacer la revolución socialista, el proletariado que ha dejado ya de ser una clase en sí para convertirse en clase para sí cuenta con su Estado Mayor, con su vanguardia combatiente, la máxima expresión organizada de su interés de clase, el Partido Comunista que dirige el proceso revolucionario como único representante de los intereses políticos de la clase obrera, a través del cual se implanta y se ejerce el Poder Popular en la Dictadura del Proletariado.

En la realización de la revolución proletaria no se puede prescindir de la dirección del Partido Comunista ni la participación activa de la clase trabajadora y el papel hegemónico de la clase obrera. No existe en el mundo medio capaz de liberar en el acto a los pobres de la ciudad y del campo de la necesidad de trabajar para los ricos. El pueblo trabajador no puede confiar más que en sí mismo, no puede contar con nadie más que consigo mismo. Nadie le librará de la miseria si no se libra de ella él mismo. Nadie le liberará de la miseria si no se libra de ella él mismo. Y para librarse, los obreros deben unirse en todo el país, en toda Rusia, en una asociación, en un partido. (Lenin)

La revolución proletaria no es resultado del acto espontáneo de las masas, del voluntarismo, de la radicalización producto de la indignación individual de los intelectuales, de las acciones efectistas de la pequeña burguesía, sino es una irrupción organizada y articulada por el Partido Comunista, que como representante de los intereses de la clase obrera extiende su labor de educación, organización y movilización de las masas populares a fin de aprestarlas para el combate por su liberación. Lenin señalaba sobre la insurrección, “Para poder triunfar, la insurrección debe apoyarse no en una conjuración, no en un partido, sino en la clase más avanzada. Esto en primer lugar. La insurrección debe apoyarse en el auge revolucionario del pueblo. Esto en segundo lugar. La insurrección debe apoyarse en aquel momento de viraje en la historia de la revolución ascensional en que la actividad de la vanguardia del pueblo sea mayor, en que mayores sean las vacilaciones en las filas de los enemigos y en las filas de los amigos débiles, a medias, indecisos, de la revolución. Esto en tercer lugar. Estas tres condiciones, previas al planteamiento del problema de la insurrección, son las que precisamente diferencian el marxismo del blanquismo1”.

La revolución proletaria es el resultado de las leyes de desarrollo social, de la lucha de clases como motor de la historia que desde el surgimiento de las clases escala nuevos estadios hasta la extinción misma de estas a través de la destrucción del estado burgués y el ejercicio de la dictadura del proletariado, Marx en una carta dirigida a Joseph Weydemeyer en 1852 señalaba: “Por lo que a mí se refiere, no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, historiadores burgueses habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica de éstas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases”

Las aseveraciones de Marx en la introducción a su obra Contribución a la crítica de la economía política aseguraba: “En una fase determinada de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que se expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas evolutivas de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de estas fuerzas. Entonces se abre una época de revolución social. El cambio que se ha producido en la base económica trastorna más o menos lenta o rápidamente toda la colosal superestructura”, fueron enriquecidas por Lenin, quien haciendo un estudio del imperialismo como fase superior y última del desarrollo del sistema capitalista, descubrió la ley del desigual desarrollo económico y político del capitalismo, que de acuerdo al alto nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y el alto grado de socialización de la producción a escala mundial, “es posible que la victoria del socialismo empiece por unos cuantos países capitalistas o incluso por un solo país capitalista”. Habiendo constatado que en la época del imperialismo la economía mundial se enlazaba como una cadena, “donde se podría desencadenar una revolución allí donde el eslabón sea más débil”.

Frente a lo que la burguesía señala entorno al “carácter fantasioso y quimérico” del socialismo, nos afirmamos en señalar que el socialismo no es un invento de los marxistas, es un estadio social por el que pasa la humanidad producto de leyes objetivas, de las contradicciones que se generan entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción, entre la socialización de la producción y la apropiación capitalista cada vez más en pocas manos, la lucha de clases que se desenvuelve ajeno a nuestra voluntad pero que requiere de nuestra participación consciente para enterrar al capitalismo-imperialismo y abrir el paso a la construcción de lo nuevo, del Socialismo en tránsito a la sociedad comunista sin clases.

III.- PRINCIPIO Y LEY DE LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO

El socialismo solo se puede construir una vez conquistado el poder político del estado por la alianza obrero-campesina, con la conducción del Partido Comunista, quienes ejercen la Dictadura del Proletariado para vencer la resistencia de la clase capitalista, Marx señalaba al respecto. “Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media un período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este periodo corresponde también un periodo político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado” (Crítica del Programa de Gotha, Marx)

Lenin ampliando la definición sobre la dictadura del proletariado y planteando las tareas inmediatas del poder soviético, una vez socializados lo medios de producción y aplastada la resistencia de la burguesía, se establece la necesidad de organizar a los campesinos y el proletariado agrícola en cooperativas de producción, ejercer el control obrero y la administración en las fábricas, acabar con el analfabetismo y avanzar en educación técnica para los trabajadores, la reorganización del trabajo y el incremento de la productividad; la electrificación para toda Rusia, la industrialización que después desarrolla Stalin, señala: La dictadura del proletariado- como ya he dicho más de una vez…, no es sólo el ejercicio de la violencia sobre los explotadores, ni siquiera es principalmente violencia sobre los explotadores, ni siquiera es principalmente violencia. La base económica de esta violencia y de su éxito, está en que el proletariado representa y pone en práctica un tipo más elevado de organización social del trabajo que el capitalismo. Esto es lo esencial. En ello radica la fuerza y la garantía del triunfo inevitable y completo del comunismo… (Una gran iniciativa, Lenin)

El socialismo como la primera fase de la sociedad comunista, donde se propende a terminar con la propiedad privada sobre los principales medios de producción, el poder político de la burguesía y de los males y vicios heredados del sistema capitalista, busca sentar la base material y cultural para la construcción del Comunismo y esto basada en la ley económica fundamental del socialismo que es el de “asegurar la máxima satisfacción de las necesidades materiales y culturales del pueblo, en constante ascenso, de toda la sociedad, mediante el desarrollo y perfeccionamiento ininterrumpidos de la producción socialista sobre la base de la técnica más elevada” (Problemas económicos del Socialismo en la URSS, Stalin). Así mismo, el socialismo tiene un principio sobre el cual construye su sistema económico y la producción de bienes materiales que es el principio de Cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo” y se diferencia de la fase superior de la sociedad comunista en que: “cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y, con ellas, la oposición del trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá escribir en su bandera: ¡De cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades!” (Crítica del Programa de Gotha, Marx)

La construcción del socialismo da muestras de su éxito basándose en el entendimiento de la Ley de correspondencia de las relaciones de producción con el carácter de las fuerzas productivas, la ley del desarrollo armónico de la economía nacional que exige la sustitución de las relaciones de producción capitalistas, por las socialistas, la planificación económica, la industrialización del país, el uso racional de los recursos naturales, el incremento de productividad del trabajo y el desarrollo cultural del pueblo trabajador. Resuelve en lo esencial la contradicción entre la ciudad y el campo, el trabajo manual e intelectual, la industria y la agricultura sobre la base de la propiedad socializada y el desarrollo de la técnica en la producción.

IV.- LA EMULACIÓN, LA ORGANIZACIÓN COOPERATIVA, LA NUEVA CONCEPCIÓN SOBRE EL TRABAJO.

La Revolución Socialista de Octubre abre un nuevo escenario para el aprovechamiento del impulso individual y la integración de este al desarrollo colectivo del pueblo trabajador, sobre la base de la propiedad socializada y la elevación del nivel cultural del pueblo trabajador, con el fin de llevar a cabo esta propuesta los bolcheviques se nutrieron de la iniciativa de la clase trabajadora e impulsaron la emulación socialista del cual Lenin refiere: Ahora adquieren la posibilidad de manifestarse, amplia y realmente de un modo general, el espíritu emprendedor, la emulación y la iniciativa audaz….. es ahora, y sólo ahora, campo de acción donde el hombre del trabajo puede manifestarse en todo su valor, enderezar un poco el espinazo, erguirse, sentirse hombre. Por primera vez, después de siglos trabajando para los demás, bajo el yugo, para los explotadores, se tiene la posibilidad de trabajar para sí mismo y de trabajar beneficiándose de todas las conquistas de la cultura y de la técnica más moderna”. (Cómo debe organizarse la emulación, Lenin)

Lenin rebatiendo las formulaciones de la burguesía que pese a haberse dado en su oportunidad la siguen repitiendo para confundir a las nuevas generaciones, señala: “El capitalismo ha sustituido hace ya mucho tiempo la pequeña producción independiente de mercancías, en que la competencia podía, en proporciones más o menos amplias, desarrollar el espíritu emprendedor, la energía, la iniciativa audaz, por la producción industrial en grande y en grandísima escala, por las sociedades anónimas, por los consorcios y demás monopolios. La competencia significa, en este tipo de capitalismo, el aplastamiento inauditamente feroz del espíritu emprendedor, de la energía, de la iniciativa audaz de la masa de la población, de su inmensa mayoría, del 99% de los trabajadores; significa también la sustitución de la emulación por la pillería financiera, el nepotismo, el servilismo en los peldaños más elevados de la escala social. (Cómo debe organizarse la emulación, Lenin)

Uno de los rasgos notables de la emulación socialista, es el de haber provocado un cambio radical en la actitud de los hombres hacia el trabajo que dejaron de concebirla como carga pesada y humillante que era antes, para convertirla en un asunto de dignidad, de heroísmo, de valentía, de gloria y de función propia del organismo sano. La emulación socialista baso su acción en los principios de la colaboración y de la ayuda mutua socialista de los trabajadores, de la ayuda de los trabajadores avanzados a los trabajadores atrasados, con el fin de lograr un auge general, se planteó como medida para combatir la rutina, la inercia y el burocratismo.

La emulación socialista en la URSS pasó por diversas etapas, teniendo como expresión inicial a los sábados comunistas donde los obreros de ferroviarios de Moscú-Kazán trabajaban sin retribución para la República utilizando las horas libres de los sábados durante la guerra civil, pasando por el trabajo de choque del primer quinquenio y el movimiento stajanovista del segundo. El movimiento stajanovista señaló una etapa nueva en la historia de la emulación, puesto que reposa antes que nada, en la nueva técnica debida a la industrialización socialista. Este movimiento engendró una elevada productividad de trabajo, y suministró una prueba evidente de la superioridad del socialismo sobre el capitalismo.

Con la dirección y el sostén asegurados del Partido Comunista, la emulación socialista fue la fuente inagotable de iniciativa y el espíritu de creación del pueblo trabajador, así mismo sentó las bases para el florecimiento de la cultura socialista.

V. LA REVOLUCIÓN CULTURAL PROLETARIA EN EL SOCIALISMO

El papel de organizador de la nueva sociedad que le corresponde al proletariado, presupone la base material que lo sustente y la elevación cultural que le permita entender mejor las leyes sociales a las cuales debe tratar de dominar y usarlas en su interés; así también necesita de la formación del hombre nuevo con moral comunista que avance hacia la realización plena de la misión histórica del proletariado, acabar con las clases sociales y construir el comunismo. Es una premisa indispensable del progreso de las formas socialistas de la economía y de la elevación del nivel cultural del proletariado, el cual transforma su propia naturaleza, se convierte en elemento directos en todos los aspectos de la vida de la sociedad, arrastra a dicho proceso de transformación a las otras clases y, con ello, prepara el terreno para la eliminación de las clases en general.

La denominación “revolución cultural proletaria” no debe ser usado para encubrir la disputa de poder entre camarillas revisionistas como pasó en China en 1966. Sino debe entenderse como un proceso donde la clase obrera en el poder está consciente de la necesidad y preparada para dar el siguiente paso basándose en la ciencia materialista dialéctica, en el impulso de la técnica y el desarrollo de las fuerzas productivas; por lo que debe romper con los paradigmas ideológicos que se heredan de la sociedad capitalista, romper con los vestigios de las relaciones que ataban al Estado con la iglesia, reorganizar el trabajo completamente sobre bases socialistas, estimular la participación del pueblo en el quehacer político, la difusión de la crítica y la autocrítica y combate a los vestigios del pensamiento burgués y pequeñoburgués, etc.

La experiencia de la construcción del socialismo en la Unión Soviética alumbra la lucha de los pueblos en las tareas de la conquista del poder político y la construcción de la nueva sociedad, este es uno de los legados más importantes que heredamos de la Revolución de Octubre, los comunistas marxista-leninistas debemos tomar como un aporte inicial esta experiencia, entender sus avances y limitaciones, para recrear de acuerdo a nuestra propia realidad la construcción del socialismo que no debe ser ni calco ni copia ni invento trasnochado producto de la buena voluntad de las personas sino que su construcción debe estar basada en el estudio de nuestra realidad, el entendimiento de las leyes de desarrollo social, en la aplicación creadora de las verdades universales del marxismo-leninismo a nuestra realidad concreta y la acción de la clase obrera y su Partido Comunista marxista-leninista.

CC. del PCP (m-l)

Septiembre, 2017

1 Engels en referencia al blanquismo critica, a la vez, su táctica conspiradora, su voluntarismo, su absoluta negación de cualquier compromiso en la marcha de la lucha revolucionaria del proletariado.

¡Viva el 89 aniversario del PCP(m-l)!

 

La historia de las luchas del pueblo peruano y el desarrollo de la lucha de clases nos han mostrado que la clase obrera, el campesinado, la juventud y el pueblo trabajador han podido desplegar con mayor vigor, definición y combatividad sus jornadas de lucha, cuando han estado guiados por la correcta dirección proletaria del PCP (m-l). Cuando los cuadros del Partido han asumido la conducción y han desarrollado la línea proletaria, haciendo protagonistas a los pueblos en esos procesos. Algunos de los hechos que nos permiten apreciar los avances de la lucha del Partido ligado a la lucha de masas, se muestran en los combates del movimiento campesino por la Reforma Agraria Auténtica sin pago alguno a los gamonales y la confiscación de tierras para las comunidades campesinas. Lucha por la defensa de la gratuidad de la educación en Huanta y Ayacucho en 1969. La lucha contra la reforma agraria corporativista de Velasco que enfeudaba con la deuda agraria a los campesinos del país. La Huelga General y Paro Nacional de obreros, campesinos, estudiantes y trabajadores del 19 de Julio de 1977 que hizo temblar a la dictadura militar de Morales Bermúdez que no tuvo más salida que convocar la Asamblea Constituyente en la cual el Partido participó de manera revolucionaria. La lucha de los pueblos contra los fuegos reaccionarios del fujimontesinismo y el senderismo, constituyendo las rondas y milicias campesinas. La Marcha de los 4 Suyos que fue un duro golpe popular y que marcara el final de la dictadura del fujimontesinismo. La lucha contra los TLCs en defensa de la soberanía nacional. Las luchas campesinas en defensa de los territorios comunales, la producción agropecuaria, la soberanía alimentaria, la defensa del agua y el medio ambiente. La lucha por la cancelación de las concesiones mineras, contra la voracidad imperialista y expoliación de las transnacionales. La lucha por la defensa del derecho del pueblo al acceso a una educación nacional, científica y democrática.

Son algunas muestras que señalan el carácter combativo de nuestra militancia y la vigencia del Partido Comunista (marxista – leninista) que en su desarrollo ha sabido conducir, organizar las luchas del pueblo y educarlo en base a su experiencia de lucha, buscando elevarlo de la lucha reivindicativa y económica a la lucha política, por el Socialismo.

Como hemos señalado se han evidenciado importantes progresos organizativos del pueblo que han asestado duros golpes a los enemigos de clase. Y de la misma manera cuando el Partido ha cometido errores el pueblo ha quedado desorientado y no ha podido enfrentarse con éxito a la reacción. Esto es así porque el Partido es la fuerza política que asume la tarea de orientación y dirección en la lucha de la clase obrera y los pueblos por la realización de sus ideales de clase, es su vanguardia organizada y combatiente. Es el principal factor subjetivo de la Revolución Peruana. Cuya existencia algunos niegan, pero el Partido Comunista Peruano (marxista—leninista) existe y su historia es gloriosa, como gloriosa es la historia del pueblo peruano, cuya conciencia de clase se va desarrollando con impetuosidad, por ello es necesario desarrollar en su seno la tarea de clarificación ideológica y de identificación de los enemigos de clase, más aún cuando nuestros símbolos han sido manchados por la labor paramilitar del liquidacionismo agencial de “sendero luminoso” y por los ataques de la reacción que han hecho de la imagen de un comunista una suma de violencia, terror, asesinato, sangre, explosiones, desapariciones, secuestros, hechos que no corresponden a la definición de un cuadro revolucionario comunista, pero que se ha quedado en la mente del pueblo por la labor y mensaje subliminal del senderismo y la propaganda burguesa; este problema aún no ha sido superado, por lo cual nuestro trabajo debe prestar principal atención a  demostrar al pueblo que los comunistas marxista– leninistas somos dignos combatientes en los que puede confiar, que representamos sus intereses de clase, para poder educarlos en la línea proletaria. Demostrar al pueblo quienes son los que luchan por los intereses del proletariado y la organización de la revolución proletaria; por el otro lado, quienes son los aliados e instrumento de la violencia reaccionaria, los planes del imperialismo y su gobierno lacayo en nuestro país.

Se vienen agudizando las contradicciones fundamentales de nuestra época, los pueblos del Perú se encuentran en confrontación directa del saqueo imperialista y la mayor parte de la clase obrera peruana aún se encuentra aletargada pues el revisionismo y oportunismo vienen castrando su filo revolucionario, al mantenerla en el economismo y fomentar el conciliacionismo con la patronal y el gobierno. Debemos desplegar nuestra labor revolucionaria de construcción del Partido en el seno de la clase obrera, pues únicamente el Partido revolucionario pertrechado con la teoría marxista – leninista, hace consciente a la clase obrera de su misión histórica, determina claramente los objetivos de la lucha y los caminos para alcanzarlos. El Partido organiza, educa, moviliza y dirige a la clase y a todos sus aliados en la compleja lucha por la instauración de la dictadura del proletariado y la construcción del socialismo.

En ese sentido el CC. del PCP (m-l) hace un llamado a las bases y militantes del Partido para acelerar el paso en el proceso de la clarificación ideológica y de identificación de los enemigos de clase, a combatir a los brotes de oportunismo dentro y fuera del Partido, a superar el seguidismo que nos ponía a la zaga de los acontecimientos; a profundizar en el trabajo de educación y organización de la clase obrera, del campesinado, la juventud y los pueblos a fin de que sean protagonistas en los procesos venideros que se centrarán en duros combates, inicialmente por derogar la legislación que criminaliza la lucha popular, que permite la penetración más agresiva de los imperialismos a nuestra patria, que conculca los derechos laborales y derechos del pueblo ganados con grandes jornadas de lucha. Todo esto sin perder la orientación estratégica de forjar la alianza obrero – campesina para la conquista del poder político del Estado y la construcción del socialismo.

¡Viva el 89 aniversario del PCP(m-)!

¡Viva la VII Conferencia Nacional marxista – leninista!

¡Viva la lucha de la alianza obrero campesina por la Revolución y el Socialismo!

 

BOLIVIA: Comunicado Político 01/2017 – PCR

Internacional

En la coyuntura actual se intensifican las contradicciones interimperialistas; el bloque EEUU-Unión Europea manifiesta su carácter belicista en los conflictos armados en el medio oriente financiando grupos terroristas con la angurria de controlar los recursos naturales. Las desesperantes condiciones de vida para las clases populares en Europa y EE.UU. llevan al fortalecimiento de las tendencias fascistas, xenofóbicas, racistas y chovinistas. Expositor claro de este fenómeno es Donald Trump.

El poder financiero del bloque imperialista emergente (China-Rusia) se fortalece mediante los préstamos y ciclos de deuda externa, buscando además la depreciación del dólar. Este bloque, a pesar de su historia, es tan capitalista e imperialista como el bloque de la OTAN.

En Latinoamérica, los desastres naturales de estas semanas nos han demostrado el valor de la solidaridad y la organización popular ante la ineficacia de los gobiernos capitalistas, destacándose México y Cuba en los esfuerzos populares de reconstrucción.

Nacional

Tras 11 años de gobierno, el MAS empieza a experimentar los efectos negativos de los precios internacionales de materias primas (hidrocarburos y minerales) sobre nuestra economía, supuestamente ‘blindada’.  Podemos observar las bajas en presupuestos municipales, departamentales y universitarios; así mismo la tasa de crecimiento del PIB no alcanza el 4,5%, siendo el crecimiento más bajo en los últimos siete años.  Se agrega a este hecho la Ley de Incentivos a la Exploración, que entrega el 12% de los IDH (Impuesto Directo a los Hidrocarburos) a las empresas transnacionales a cambio de la exploración hidrocarburífera.

Dentro del MAS, Evo Morales aún juega un papel semi-bonapartista al buscar el consenso entre las distintas fracciones de la burguesía y, a pesar de su revés electoral, aún mantiene una fuerte base social entre sectores populares, cuyas condiciones de vida han mejorado con las políticas de redistribución económica.  Debemos demostrar al pueblo boliviano que frente a la falsa dicotomía de oficialismo y oposición burguesa, la solución es organizar la alternativa popular.

Los escándalos de corrupción dentro de las filas oficialistas son cotidianas, dando lugar a una deslegitimación de las fuerzas sociales que componen el gobierno.  Un ejemplo claro es el alcalde de Achacachi, acusado de corrupción, defendido y respaldado por el oficialismo ante la movilización popular en su contra. Sin embargo, aunque el MAS mantiene bajo su control corporativo las organizaciones matrices del movimiento popular, hay brotes de rebeldía e intentos de recuperar la independencia sindical.  Ante las protestas sociales (aún regionales, pero con tendencia a mayor articulación) el Estado responde con creciente represión, judicialización y criminalización. Esta reacción se fortalecerá al aprobarse el nuevo Código Penal. Ante las amenazas y las crecientes tendencias autoritarias, debemos mantener nuestra vigilancia revolucionaria y tomar las medidas de seguridad necesarias.

En el ámbito electoral, la derrota del 21-F ha llevado al borde de la desesperación al MAS, cuya principal tarea se ha convertido en habilitar ‘constitucionalmente’ a Evo para una futura re-(re)-elección presentando el recurso de inconstitucionalidad abstracta contra la propia Constitución.   Mientras tanto, la oposición burguesa no logra presentar una alternativa al país y se limita a mantener sus espacios de poder regionales.

En el caso de las venideras elecciones judiciales, queda claro que ‘democratizar’ el nombramiento de las altas autoridades judiciales no transforma el putrefacto Órgano Judicial que está al servicio de las clases dominantes y el gobierno de turno.  Llamamos a expresar el rechazo popular ante el autoritarismo, la corrupción y el prorroguismo mediante el voto nulo.

Respecto a los proyectos actuales, el gobierno del MAS mantiene su visión de desarrollo extractivista y monoproductor. A pesar del discurso ‘pachamamista’, impulsa los megaproyectos como la carretera por el TIPNIS y las represas Bala-Chepete, entre otros.  Este modelo desarrollista va ligado con compromisos con organismos financieros internacionales, con quienes hoy el país tiene una relación de deuda externa – PIB, mayor a 42%.  Cabe destacar que estos proyectos reflejan una visión de opresión nacional y colonialismo interno (tanto desde el Estado como desde la Iglesia) que atentan contra el derecho de la autodeterminación de los pueblos y naciones indígenas, imponiendo una visión externa de desarrollo.

En lo académico, la Universidad Boliviana se encuentra en crisis ante la falta de recursos económicos, la mala administración y los grupos de poder interno. Los procesos de acreditación y auto-evaluación son un intento de imponer la visión ideológica dominante y reducir el contenido crítico de las carreras.  Debemos luchar para recuperar el papel de la Universidad, en todos los aspectos, en relación a las luchas sociales de las mayorías explotadas.

El gobierno actual tampoco muestra algún intento de combate contra el machismo que se manifiesta con un feminicidio cada tres días, además de otras formas de violencia. Por otro lado, el tema del aborto no será resuelto por el proyecto de Código Penal, manteniendo y provocando la muerte de cientos de mujeres al año a manos de abortistas clandestinos que están lucrando, libres e “inocentes”.

A los comunistas bolivianos nos toca la ardua tarea de seguir avanzando en la consolidación del Partido Comunista Revolucionario, establecer y fortalecer nuestros frentes de masas en el trabajo sindical, estudiantil y de género, redoblar los esfuerzos de formación política y de prensa revolucionaria bajo la orientación de construir una fuerza de vanguardia que luche por la Revolución Socialista.

La Paz, 23 de Septiembre de 2017

BURÓ POLÍTICO DEL PCR

ESPAÑA: Ante la escalada represiva – PCE (ml)

cataluña

El Gobierno Rajoy ha cumplido con creces sus amenazas, poniendo en marcha toda su maquinaria represiva en cuanto la Generalitat de Catalunya ha formalizado la convocatoria de referéndum para el próximo 1 de octubre. Tal y como se había anunciado, no ha habido ni una suspensión formal de la autonomía catalana ni la intervención militar contemplada por la Constitución monárquica. Pero no cabe duda de que el Gobierno ha estirado a su conveniencia lo que el PP entiende por “legalidad”, imponiendo un estado de excepción de hecho y convirtiendo los derechos formalmente reconocidos en papel mojado: esta es la «fuerza del Estado de derecho», de resabios franquistas, que suelen citar en cuanto surge un conflicto político de calado.

Funcionarios amenazados, webs cerradas, publicaciones secuestradas, redacciones asaltadas, actos y mítines suspendidos por la policía, material de propaganda requisado, más de setecientos alcaldes perseguidos, cientos de policías trasladados a Cataluña para buscar urnas y reprimir a los ciudadanos, un Tribunal Constitucional que actúa como simple testaferro del Ejecutivo, la Fiscalía amenazando con detenciones que no le corresponden…

Ese es el panorama que hoy se cierne sobre Cataluña y sobre toda España: la amenaza de un fascismo que revive (aunque nunca se había ido) en la recuperación de facto del delito de “propaganda ilegal” y que ha tenido su más viva imagen en un PP catalán exultante, que jalea y recibe con silbidos de éxtasis el anuncio de la incautación de cien mil carteles de propaganda. Nuestros camaradas, los que sufrieron cárcel y tortura por lo que también eran delitos bajo la legalidad fascista, saben bien lo que eso significa.

Ello no impide al Gobierno, sino más bien todo lo contrario, aferrarse cínicamente a la defensa de su “legalidad”: la misma que el Partido Popular viola impunemente o interpreta a su antojo cuantas veces le sea necesario. Así lo demuestran sus más de 1300 imputados, pero sobre todo la reforma exprés del artículo 135 de la Constitución para blindar el pago de la deuda; la inserción de España en la estructura militar de la OTAN, contra el resultado del referéndum de 1986; los acuerdos secretos con EEUU y, ahora, con Arabia Saudí… Por no hablar de los derechos sociales incluidos en la Constitución monárquica para hacerla pasar por democrática, que son sistemáticamente ignorados.

Por otra parte, la burguesía nacionalista catalana apela a la solidaridad de los pueblos de España, pero sabe que sin un cambio radical, una ruptura, con el régimen del 78 que ella ayudó a asentarse, es imposible el ejercicio del derecho de autodeterminación. Sin embargo, a  lo largo de estos años (la última ocasión en 2012, cuando los diputados de CiU apoyaron las brutales reformas de Rajoy, incluida la reforma laboral) han venido dando sostén a un régimen que en momentos de crisis siempre ha mostrado su verdadera cara reaccionaria. ¿Cómo extrañarse, si la mayoría de los trabajadores consideran que esta apuesta política se libra entre dos burguesías al margen de los intereses y necesidades populares más sentidos?

No hay vuelta de hoja: después de las leyes mordaza, los de Rajoy han encontrado en Cataluña el pretexto para dar otra vuelta de tuerca al proceso de degradación de los derechos democráticos y de fascistización del Estado. Si el Gobierno es incapaz de abordar una solución política es porque ni lo desea -para oprimir aún más a las clases populares, como brazo ejecutor de los intereses de la oligarquía- ni se lo permite el marco jurídico del 78. El 1 de octubre pone al desnudo la verdadera naturaleza del Estado burgués, que en situaciones de crisis orgánica se deshace de sus ropajes democráticos para mostrarse como el instrumento de dominación de una clase sobre el resto. Y es, asimismo, la demostración palmaria de que, como hemos repetido hasta la saciedad los comunistas, el régimen monárquico del 78 es irreformable, un lastre para los derechos democráticos y sociales y una cárcel para los pueblos.

Por eso, el referéndum sobre la autodeterminación de Cataluña (más que una eventual independencia) puede ser un punto de ruptura que ponga en jaque al Estado monárquico. Puede serlo a pesar de que las prisas de algunos dirigentes independentistas -que se consideran “desconectados” de España aun antes del referéndum- le den al procès un cierto tono de ópera bufa; independientemente del resultado de la votación, si se llega a producir; y puede serlo porque ha conseguido revitalizar el amplio y dinámico movimiento popular que lo impulsó en sus inicios, con el impagable apoyo del Gobierno Rajoy y su Santiago, y cierra España.

Partiendo de esta base, es de destacar la lamentable actuación de la “izquierda” española, que ha acabado ajustándose a su vetusto papel de oposición de su majestad. Que en una cuestión de principio, como es el derecho de autodeterminación de los pueblos, los “dirigentes” de la “izquierda visible” opten por ponerse de perfil, escudándose en formalidades, ya es grave; pero que exijan «un referéndum en condiciones», ¡bajo el régimen monárquico!, es indigno y rastrero. Su problema no es técnico, sino ideológico y político: simplemente, no tienen programa alternativo al régimen del 78. Ya lo demostraron en 2014, en un momento de auge de la lucha popular, cuando eludieron apostar claramente por la República en medio del proceso de abdicación del borbón. Ahora vuelven a hacer patente esa misma falta de respuesta, cuando el Estado se aferra a una ley que es letra muerta para justificar su escalada represiva.

Que una inmensa mayoría de catalanes desea ejercer su legítimo derecho a la autodeterminación, sea “legal” o no, es indudable, como también lo es que buena parte de ellos al menos intentará ponerlo en práctica el 1 de octubre. No es tarea de los revolucionarios, desde luego, examinar los aspectos técnicos del asunto, como tampoco la pelea por los derechos democráticos y contra el fascismo es exclusiva del pueblo catalán.

Lo que nos toca ahora, por tanto, es aplicar toda nuestra energía a profundizar la debilidad política del Estado monárquico para avanzar en la ruptura con la podredumbre heredada del franquismo. Esa es una tarea que compromete a todos los pueblos de España, y que se concreta en apoyar sin matices el derecho de los catalanes a decidir su futuro; en hacer frente a la coacción y a los recortes de derechos; en denunciar la incapacidad manifiesta del Estado para hacer frente a los problemas cruciales de nuestros pueblos y de nuestra clase; y en promover un amplio frente antifascista y republicano, que dé impulso a la ruptura con el régimen apoyándose en una respuesta general a la oleada represora del PP, independientemente del resultado del referéndum.

Esas son las tareas a las que llamamos a desarrollar conjuntamente a todas las personas y organizaciones que se consideran de la izquierda consecuente.

Comité Ejecutivo del PCE (m-l)

Madrid, 19 de septiembre de 2017

Resolución del V Pleno del Comité Central del PCMLV

venezuela

1. INTRODUCCIÓN:
La situación internacional se desarrolla profundamente marcada por las consecuencias de la crisis del capitalismo generada desde 2008, en lo económico, político y social afectó en primer lugar a los países imperialistas, donde explotó la llamada “burbuja”, expresión del inicio de una profunda y destructora crisis en la que coincidieron la agravación de los crónicos efectos de la Crisis General Capitalismo iniciada en 1917, con una de las múltiples crisis cíclicas de superproducción relativa que el capitalismo ha atravesado desde su surgimiento.

Las expresiones de la crisis se hicieron palpables en América Latina con posterioridad al inicio de la misma en EEUU y otros países imperialistas principales, lo que posibilitó que algunos jefes de gobierno, de una u otra tendencia, se atrevieran a decir que sus países “estaban blindados” ante la crisis capitalista, mientras nuestro partido hizo pública la opinión científica de que ningún país capitalista está blindado ante las crisis, y que la misma afectaría de forma posterior, ya que por la ley del desarrollo desigual la crisis no se expresa en el mismo momento ni de la misma forma en todos los países y sectores de la economía.

Los análisis realizados por el CC y otros órganos de dirección del PCMLV permitieron tener una visión de lo que habría de ocurrir en el mundo y particularmente en Venezuela motivado por el impacto de la crisis y las innovaciones tecnológicas como el fracking que determinaron una crisis de superproducción relativa de petróleo, con cambios decisivos en el desarrollo de la economía y la política que han definido el comportamiento del capitalismo en esta fase.

Todo esto ha generado un período de reflujo de masas temporal, que fue analizado y comprendido por nuestro partido como expresión del impacto de la crisis económica ante lo cual el partido tomó medidas para enfrentarlo llevando a acciones de movilización a sectores importantes de las masas que son determinantes para dar respuestas estratégicas, como son el trabajo Obrero, Campesino, Comunal y el Frente como aglutinadores y movilizadores.

Habiendo definido nuestro IV congreso la consigna “Consolidar el partido para la dirección de las amplias masas” la dirección ha hecho todos los esfuerzos para garantizar su aplicación utilizando nuestra premisa estratégica de utilización de todas las formas de lucha para lograr el objetivo estratégico.

Este V Pleno del CC al evaluar las acciones del partido en la última coyuntura política ha llegado a la conclusión que la mayoría de los militantes asumió con rigurosidad su responsabilidad para la utilización de todas las formas de lucha, lo que permitió tener resultados favorables en cada una de estas.

Ha sido una prueba de fuego que permitió cualificar al partido en su conjunto, a los militantes, las organizaciones de masas y sus miembros, en cuanto a sus niveles de compromiso y su conocimiento para el desarrollo de las actividades concretas, lo que también sirve de medida para valorar y depurar al partido de militantes que no están verdaderamente comprometidos con su programa y las responsabilidades concretas que le fueron asignadas.

El resultado obtenido a todo nivel y la consolidación de nuestra presencia debe servir para el crecimiento, así como para consolidar la presencia nacional, bien sea con nuestro propio esfuerzo o con el trabajo conjunto con otras organizaciones para llevar nuestro programa y estilo de trabajo ML al seno del proletariado aprovechando todas las condiciones para el crecimiento y lograr cada día mejor posicionamiento para la dirección de las amplias masas.

2. ALGUNAS NOTAS SOBRE LA REALIDAD INTERNACIONAL.
Podemos decir que en general el capitalismo no termina de recuperarse de las terribles consecuencias de la crisis de 2008, este fenómeno afectó los principales países imperialistas y por ende también los países dependientes que giran en torno de su periferia. Como forma de tratar de enfrentar la crisis capitalista la burguesía imperialista recurre a la violencia, a las guerras y al terrorismo como forma de destruir fuerzas productivas y de controlar los movimientos insurgentes y las diversas expresiones de rebelión. Los ejércitos mercenarios son el brazo armado que utilizan para imponer su voluntad por la vía violenta a los gobiernos o los pueblos que se niegan a someterse a sus políticas, apoderándose así de riquezas y territorios que utilizan en favor de sus objetivos centrales y para tratar de resolver los problemas provocados por la crisis.

Todo parece indicar que una vez más estamos siendo testigos de acciones que servirán de excusa a los principales países imperialistas para llevar la guerra a diversos territorios en nombre del llamado combate al terrorismo.

Para agredir a Siria y a Libia los imperialistas estadounidenses junto a los imperialistas de la UE financiaron y asesoraron a una serie de grupos mercenarios que luego de logrado el objetivo de derrocar a Gadafi en el caso de Libia, y de conquistar territorio para impulsar las acciones delictivas en el caso de Siria, reciben nuevas órdenes para atacar en otros territorios, en este caso el continente europeo. Como es una dinámica propia de estas organizaciones, motivados por la posibilidad de quedarse con las ganancias que significa disponer de las riquezas que saquean y roban a los países agredidos, sin tener que compartir ganancia con sus amos imperialistas, parte de estos grupos se separan de sus organizaciones originarias, creando otras nuevas que intentan disputarse el control, generando en algunos casos una mayor conflictividad y violencia que sufren los pueblos donde logran desplegar su accionar.

Son múltiples los ejemplos en que los imperialistas luego que consideran sus objetivos logrados, intentan prescindir de parte de los miles de mercenarios que han patrocinado para agredir los pueblos, se encuentran con la dificultad de que estos han desarrollado una capacidad de actuar de manera autónoma y se fijan sus propios objetivos, incluso están dispuestos a enfrentarse militarmente contra los ejércitos imperialistas que los emplearon, vendiéndose al mejor postor.

Junto con las acciones terroristas en el continente europeo, se van desarrollando una serie de acciones que promueven el fascismo en diversas partes del mundo, como es el caso de los llamados grupos de la supremacía blanca, los cuales se manifiestan en diversas ciudades de los EE.UU para dejar en claro su intención de apoyar las iniciativas racistas, xenófobas, y agredir a los afrodescendientes, pobladores latinos e inmigrantes que consideran como culpable de los males que afectan al país.

La llegada de Trump al gobierno de los EE.UU significó el ascenso de uno de los factores más agresivos, representante del capital financiero al gobierno del principal país imperialista, significando esto la fortaleza en lo político de una tendencia del capital financiero que promueve la agresión a otros países del hemisferio de manera abierta. Este gobierno desde su llegada ha tomado una serie de medidas que han provocado las reacciones de diversos sectores del pueblo norteamericano que se manifiestan en contra de políticas que evidentemente van a perjudicar a una importante cantidad de habitantes de los EE.UU por su condición de inmigrante, por ejemplo, pues para Trump y su gabinete, estos son los culpables de las situaciones negativas que en lo económico perjudica al país.

Pero ante las manifestaciones de xenofobia y el resurgimiento de las políticas fascistas en los EE.UU han reaccionado también una importante cantidad de hombres y mujeres, los cuales de diferentes formas se han organizado para dar respuestas antes los grupos fascistas que pretenden imponer su ley por medio del miedo y la fuerza. Son varias las expresiones antifascistas o democráticas que se han demostrado en las acciones de los EE.UU, entre ellos encontramos al grupo “antifas”, de tendencia anarquista, el cual ha declarado públicamente su disposición a combatir a los fascistas, patrullan algunas calles armados con armas largas y expresan que su objetivo no es otro que proteger a los ciudadanos de ataques fascistas. Junto con estas expresiones de la lucha anti fascista crecen también las acciones de rechazo a la política de Trump. En lo particular con las agresiones contra Venezuela, se han desarrollado jornadas en distintas ciudades manifestando el apoyo solidario a nuestro país, lo que expresa también que la solidaridad revolucionaria en favor de los pueblos agredidos por las fuerzas imperialistas crece incluso en el principal país imperialista en la actualidad.

Mientras en Colombia la burguesía avanza en su política de terror contra los sectores populares y revolucionarios, aprovechan al máximo el debilitamiento de las fuerzas insurgentes luego de la decisión de la dirigencia de las FARC de dejar las armas, lo que ha significado una clara capitulación ante el enemigo de clase expresados en las fuerzas imperialistas, los paramilitares y el gobierno colombiano quienes lejos de promover la paz han aprovechado la ocasión para seguir asesinando dirigentes revolucionarios, seguir arrasando pueblos, provocando desplazados y además sirviendo de apoyo a las fuerzas internacionales de la burguesía que agrede a diferentes países del hemisferio con el apoyo de fuerzas mercenarias auspiciadas desde Colombia.

En la lucha de clases si los revolucionarios se dejan seducir por los falsos ofrecimientos de la burguesía, terminarán pagando un precio muy alto; esto precisamente viene sucediendo en Colombia, pues luego de concretarse un acuerdo de paz entre el gobierno y una importante parte de los combatientes de las FARC, los asesinatos a dirigentes y ex guerrilleros son noticias que repetidamente se oyen por los medios de información, reafirmando así que solo hay un camino para los revolucionarios cuando la burguesía demuestra su disposición a seguir ejecutando sus acciones sanguinarias, combatir hasta vencer a los ejércitos mercenarios de la burguesía.

También es claro que las organizaciones revolucionarias no se quedan con los brazos cruzados, estas se reorganizan, y preparan para dar la lucha con en las nuevas circunstancias, como es el caso de los combatientes disidentes de la política entreguista de la dirigencia de las FARC, los cuales han demostrado la disposición de seguir combatiendo al enemigo burgués desde las trincheras guerrilleras. Igualmente organizaciones como el ELN y EPL han mostrado su determinación de seguir la lucha revolucionaria sin caer en la trampa de los falsos llamados a la paz efectuados por la burguesía. Nuestro reconocimiento y apoyo a los hombres y mujeres que se mantienen firmes, en el combate en los diversos escenarios al enemigo de clase.

3. LA SITUACIÓN DE VENEZUELA.
En cuanto al escenario de Venezuela debemos destacar que en el aspecto político la constituyente significó una coyuntura importante que puede determinar un cambio en el reflujo y el inicio de la reanimación de las masas, por la participación en las elecciones por medio de diversos sectores sociales que se expresaron en la participación de miles de candidatos de extracción popular mayoritariamente, el enfrentamiento político ideológico contra la derecha extrema, el rechazo a las amenazas de Trump contra el pueblo venezolano y el enfrentamiento de calle contra la ofensiva de corte fascista que implicó el cierre de calles, el amedrentamiento y terrorismo dónde los factores de gobierno llamaron a la desmovilización, pero que hubo respuestas de los “colectivos” y otras organizaciones de izquierda no oficial que contribuyeron a la recuperación de la iniciativa, pasando de una posición defensiva a la ofensiva, aunque es de resaltar que en lo económico la situación sigue muy difícil, con un alto nivel de complejidad, que requiere de toda la disposición y capacidad de análisis para poder tener la mayor asertividad en los fenómenos que en la actualidad están marcando la realidad en nuestro país.

Hay que destacar que para las mayorías populares la única respuesta definitiva es responder en lo económico desde el punto de vista de clase; pues para tomar el control de la economía en beneficio de las grandes mayorías explotadas y oprimidas hacen falta medidas que realmente golpeen a la gran burguesía, a su principal arma que es la propiedad sobre los medios de producción, lo que requiere librar la guerra contra la burguesía y el imperialismo, enfrentando sin medias tintas el aparato político, propagandístico, ideológico y militar de los capitalistas, lo que evidentemente no hará la socialdemocracia, que tiene como centro el reformismo y la conciliación, la “coexistencia” entre las burguesía y el proletariado, como quiere el gobierno, pero que se ve presionado por los ataques imperialistas del bloque de EEUU – UE.

Este tipo de medidas que se basan en la conciliación con la burguesía, sólo prometen mayores penurias a la población, lo que irá creando las condiciones para escenarios de grandes conflictos sociales, incluso más agudos y profundos de lo que hemos vivido en los últimos meses por lo que los marxistas leninistas debemos seguir preparándonos para poder orientar a las masas en los escenarios futuros.

Hemos dicho que el gobierno recupera la ofensiva, principalmente en el ámbito electoral ha logrado mantener la unidad entre las diferentes organizaciones, pero es de hacer notar que consideramos que los sectores revolucionarios populares necesitamos avanzar para superar las trabas que las cúpulas del gobierno han sabido imponer utilizando en muchas ocasiones de manera oportunista la lucha antiimperialista, han utilizado en su favor las amenazas realizadas por Trump como representante del bloque imperialista EE.UU y UE. Esto le ha servido para acaparar casi toda la ventaja que ofrece el hecho de haber ganado la Asamblea Nacional Constituyente, a esto se suma la importante circunstancia de haber superado momentáneamente la jornada insurreccional llevada a cabo por sectores de la burguesía identificada con los grupos económicos y políticos que se apoyan en la burguesía identificada con el imperialismo norteamericano y la UE en lo internacional y la burguesía tradicional en lo nacional. El gobierno ha logrado desarrollar acciones para mermar notablemente las acciones violentas de calle de parte de los grupos de derecha fascista, ha logrado sentar para negociar a parte de los grupos de la derecha liderada por sectores socialdemócratas que ahora después de haber sido cómplices de las acciones que promovieron la destrucción del país, el asesinato, la violencia en general, logra que parte de sus líderes vayan con toda impunidad y tranquilidad a optar por parte de las gobernaciones en las próximas elecciones a efectuarse en el mes de octubre según fecha publicada por el organismo electoral nacional.

Además de esta situación descrita en las líneas anteriores se debe destacar la actual situación de las entidades bancarias en el país, pues prácticamente se está viviendo un proceso de los llamados corralitos financieros impulsado por sectores de la burguesía financiera, que ve cómo obtiene inmensas ganancias partiendo del acaparamiento y venta de dinero, provocando una situación de conflicto para la población que se ve sometida a penurias enormes para poder obtener un poco de dinero en efectivo. Los usuarios no pueden sacar sus ahorros sino a cuenta gota, eso sí cuando logran superar la barrera impuestas expresadas por las instituciones bancarias de que no hay línea, no hay billetes de alta denominación, que no se permite cobrar más de 30 mil bolívares, en algunos casos 20 mil. Mientras los trabajadores y los sectores populares pasan estas penurias para poder acceder a su dinero, algunos comerciantes, especuladores hacen su negocio con las entidades bancarias, cobrando un porcentaje por permitirle el dinero en efectivo que a través de diversos mecanismos se han encargado de acaparar. Es claro que uno de los objetivos de acaparar el dinero y dejar a las entidades bancarias con una baja capacidad de pago es activar las casas de avance de efectivo, las cuales momentáneamente se habían debilitado con la medida de depositar los cesta tickets en la cuanta nómina. Ahora los trabajadores desesperados por dinero en efectivo deben pagar porcentajes que van de 10 hasta el 20% a estas casas de avance en efectivo. La burguesía y la pequeña burguesía se dan la mano para hacer dinero fácil a costa de la necesidad de los trabajadores y sectores populares.

A todo esto sumamos la penuria de los trabajadores para poder comprar los alimentos, pues la especulación sigue alcanzando niveles alarmantes, la inestabilidad financiera es cada vez más preocupante y se comienzan a ver con mayor frecuencia las manifestaciones de la miseria que viven parte de los venezolanos, esto se evidencia en mayor número de indigentes, mendigos, niños en la calle etc. Aunque entendemos que esto es manifestaciones de la crisis del capitalismo y sus consecuencias, la llamada guerra económica, también es necesario acotar que las medidas adoptadas por el gobierno han sido incompetentes para lograr mejores resultados, además de que los altos grados de corrupción en las instituciones y responsables del tema del alimento permiten que las deficiencias aumenten de manera exponencial.

En cuanto a la expresión de las clases en Venezuela se puede destacar lo siguiente: La burguesía emergente agrupada en parte en sectores del PSUV ha logrado mantener el control de lo político, incluso fortaleciéndose momentáneamente luego de las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente. Mientras en lo económico sigue ascendiendo. Afianzándose en sectores como el minero extractivo, alimentos y de la actividad importadora. La burguesía pro yankee se ha dividido, entre los factores más radicales vinculados a los halcones de Miami, como Primero Justicia y Voluntad Popular, los cuales tienen un importante componentes de jóvenes, proclive a la ideología fascista y los moderados vinculados a los partidos como Acción Democrática, El MAS, Un Nuevo Tiempo entre otros de tendencia socialdemócratas. También es importante ver que esa división corresponde a las manifestaciones de las contradicciones inter imperialistas. Los grupos imperialistas están en disputa de los mercados, sus lacayos nacionales ejecutan las órdenes que sus amos internacionales les indican. Así mismo se expresa la disputa entre Rusia, China y los EE.UU en lo particular en el escenario venezolano, así mismo debemos estar atentos de las contradicciones dentro de los grupos pro yankee que también está en acelerado desarrollo por todos los beneficios económicos que esto significa.

Se ratifica la presencia de candidatos militares en las gobernaciones donde hay mayor desarrollo económico significando esto la demarcación de la ruta de acción que algunos grupos económicos vinculados con la actividad militar intentan seguir avanzando en el control de los puntos económicos más importantes del país, bien sea porque tienen control de estados donde la actividad petrolera y minera es de mucha importancia o bien porque significan estos estados posiciones geográficas privilegiadas para el control de la ruta de las mercancías en el país.

Esto a su vez expresa las pugnas entre la burguesía tradicional vinculada al bloque imperialista de los EEUU – UE y la burguesía emergente vinculada mayormente al bloque chino – ruso, estos grupos impulsan su visión política, algunos piensan en la repetición de lo ocurrido en Nicaragua expresado en establecer todas las condiciones para dejar el gobierno momentáneamente y volver luego de algunos años remozados por las terribles condiciones que significaría un gobierno neoliberal. Esta tesis momentáneamente ha perdido fuerza debido a la coyuntura actual.

Están los pro chinos que intentan copiar un modelo de economía mixta, llamado “socialismo de mercado” intentando impulsar una especie de fortalecimiento de grupos financieros nacionales para conformar una supuesta burguesía nacional. La base de esto es el impulso de los convenios con China.

Otra iniciativa que manejan es la de impulsar grupos vinculados con los sectores militares, que controlan actividades comerciales, petrolera, minera, alimentos, algunas de estas pudieran estar vinculadas con fuerza a los imperialistas rusos.

Comité Central del
Partido Comunista Marxista Leninista de Venezuela

Caracas, Agosto 2017

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