CIPOML | Un orden revolucionario es posible y necesario

La pandemia del coronavirus se ha extendido en poco más de 100 días por todos los confines del planeta, alterando todas las formas de relaciones sociales, llevando a cientos de miles de personas a la muerte; contagiando y recluyendo en sus casas a millones. Ha impactado la economía mundial, cuestionando el orden económico e institucional capitalista utilizado desde la década de 1980 para asegurar la acumulación de capital; además, ha puesto de relieve el papel del neoliberalismo en la destrucción causada, y también ha planteado interrogantes sobre el modelo de vida social, económica y política que seguirá como una nueva normalidad.

La Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas (CIPOML) se pronuncia ante esta situación, en los términos siguientes:

I.-

La humanidad, y como parte de esta, de manera principal la clase obrera y el pueblo en general, está siendo impactada por la pandemia de la Covid 19; un hecho social tanto como una cuestión sanitaria, que con inusitada rapidez y amplitud geográfica ha conmocionado todo tipo de relaciones sociales.

Todos los países y pueblos del planeta han sido afectados de alguna manera y en gradaciones distintas. Rara vez tantos países y pueblos se han visto afectados en esta medida por algún evento.

La universidad estadounidense John Hopkins ha informado que, al 20 de junio de este año, más de 460 mil personas han muerto a causa de esta y 8,7 millones están contaminadas. Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS), da cuenta de que millones de personas han sido confinadas en sus casas en cuarentena, muchas sufriendo hambre y otras carencias materiales, al tiempo que se enfrentan a la pobreza extrema, en muchos países sin acceso al apoyo público.

El desempleo ha aumentado un 20 % a nivel mundial, agravando este problema, como la pobreza general, que antes de los embates de la pandemia ya alcanzaban cifras alarmantes. La fuerza de trabajo ha perdido valor, precisamente por el crecimiento del desempleo y el constreñimiento de la actividad productiva.

En muchos países, incluso los considerados desarrollados, los hospitales han sido desbordados por la demanda de atención urgente, y las funerarias no han dado abasto a la demanda de servicios fúnebres. Fosas comunes para cientos de fallecidos han sido cavadas, y traen a la memoria los peores momentos de guerras y catástrofes. Muchas familias han sufrido el dolor de perder a los suyos, y de no poder siquiera organizar unas honras fúnebres para despedirlos.

El estado de sitio, el toque de queda, el monitoreo a la privacidad individual por parte de los gobiernos mediante recursos informáticos y otras formas de control, todos los cuales fueron siempre protestados por los pueblos, han devenido en medidas normales para combatir la pandemia.

El miedo, la impotencia y la incertidumbre contra el virus mantienen a millones de seres humanos alerta, principalmente a las masas trabajadoras y a los pueblos en general. La ineficacia de los servicios de salud y de los hospitales a consecuencia de las políticas capitalistas neoliberales de privatización, austeridad y recortes son, sin duda, la razón de esto y de la destrucción causada por la pandemia. Es tal que no había suficientes camas e instalaciones hospitalarias, con pacientes esperando en camillas en los corredores, equipos de protección inadecuado para los trabajadores de la salud, donde se dejaba morir a los ancianos y los vulnerables para dejar espacio a los pacientes más jóvenes. Es una verdadera tragedia humana.

II.-

En el período previo a la pandemia, los capitalistas estaban en un estado de ofensiva en contra de los obreros y trabajadores en casi todos los países. De manera particular en los sectores de educación y salud, los servicios públicos se redujeron al mínimo, con los servicios de salud completamente paralizados. Con el predominio de la confrontación entre Estados Unidos y China, las contradicciones en los países capitalistas imperialistas se intensifican más y la competencia se agrava. Estallando en un momento en que la economía capitalista internacional se estaba estancando, el mundo enfrentó la pandemia bajo estas caóticas condiciones. La burguesía mundial no pudo establecer un enfoque conjunto y no llevó a cabo una lucha unificada contra la pandemia. Al igual que en el caso de los miembros de la UE, que supuestamente está unificada, cada país quedó librado a su suerte.

Esto se demostró en la conducta de instituciones internacionales como la OMS, la misma UNESCO, en tanto agencias de la ONU. Por ejemplo, Donald Trump acusó a la OMS de colaborar con China y amenazó con retirar a EEUU de esta. A eso se suma el esfuerzo desarticulado de la investigación de vacunas, que actualmente avanza de forma independiente entre sí, lo que resulta en el desperdicio de recursos y la incapacidad de utilizar los hallazgos científicos. Ahora no hay duda que cualquier vacuna que se descubra se utilizará ante todo en los países y las clases más ricas. En esas condiciones, no se podía esperar que las instituciones del orden mundial neoliberal previnieran la pandemia y la combatieran eficazmente, y así fue. Como tal, ni siquiera pudo definirse una orientación general a la que se adhirieran los gobiernos nacionales. Han sido cómplices por comisión u omisión de las multinacionales farmacéuticas, por lo que quedan sin autoridad ante una gran parte del pueblo consciente y de la comunidad científica y sanitaria progresista.

El orden capitalista neoliberal no tiene futuro

La investigación científica, que ha debido ser continua, porque anteriores virus advertían la necesidad de hacerla rigurosa y sistemática, fue dejada a la voluntad del capital, de las empresas que, vale la pena recordarlo, hacen negocios con la salud y, de hecho, los virus mismos son una oportunidad para hacer negocios y acumular más capital.

Los Estados hicieron uso de dinero público para construir infraestructuras que entregaron a empresas privadas de manera directa, o fueron privatizadas bajo el eufemismo de la gerencia mediante «patronatos» integrados por títeres de las clases dominantes.

Fueron congelados los presupuestos públicos destinados a investigación o reducidos de manera significativa, a un punto tal que en gran parte de los países no hay partidas para ese capítulo vital para el desarrollo social y económico, para la prevención y el combate efectivo de virus, enfermedades y bacterias que afecten a seres humanos y a la naturaleza. A las universidades públicas también les han sido restringidos los presupuestos, inhabilitándolas por esa vía de hacer ciencia, y de aportar conocimientos para prevenir y superar problemas.

Además, la pandemia llegó cuando la mayoría de los servicios sanitarios, especialmente los servicios clínicos y de atención habían sido privatizados, cerrado el acceso a los mismos para las grandes mayorías populares, mientras que los hospitales públicos que han logrado «sobrevivir» a las privatizaciones, operan con enormes carencias y apenas pueden atender de manera mínima afecciones a la salud de pequeños grupos del pueblo.

La pandemia es un acontecimiento tanto social como sanitario. Afecta las relaciones sociales, la producción económica y toda la actividad social y cultural.

La pandemia ha contribuido a la desaceleración de la economía capitalista mundial, que de hecho ya estaba estancada y en proceso de acumular factores antes del arranque de esta, mientras que actualmente está agravando la crisis económica que comenzó durante ella. Combinada con la destrucción del medio ambiente causada por el sistema capitalista, la crisis está destruyendo las fuerzas productivas y la naturaleza, como lo planteó Carlos Marx en el Capital.

El proceso de la pandemia pone de relieve la necesidad de un nuevo orden social y político. Ha hecho que esta necesidad sea aún más urgente, con sectores más grandes de las masas trabajadoras tomando consciencia de las consecuencias del capitalismo y comenzando a cuestionar su existencia.

Varios ideólogos del mismo sistema capitalista coinciden en señalar que la normalidad post COVID 19 deberá ser diferente a la anterior a esta.

En este aspecto está planteada una disputa teórica y política. O sigue en pie la modalidad neoliberal de la explotación capitalista, con el dominio del mercado como principal ordenador de la actividad económica y social, y el capital financiero como principal beneficiario, para lo cual no es de descartar que el sistema tenga que recurrir a formas fascistas de dominio político.

O el capital recurre a políticas neo keynesianas, con un papel importante del Estado en la inversión y en la regulación de la actividad económica, acompañadas de políticas de concesión de migajas sociales para la clase obrera y el pueblo en general.

Una tercera posibilidad es la perspectiva del crecimiento de una salida revolucionaria.

La CIPOML se afirma en esta última. No dejemos a la burguesía las esferas económica, social, política y cultural para que esta posibilidad pueda realizarse. Como hemos visto, la burguesía se ha mostrado incapaz frente a la pandemia, apeló a las masas a quedarse en casa, pero eso fue posible únicamente para quienes no tenían trabajo. Nuestra dignidad humana fue violentada. Cientos de miles, principalmente trabajadores de la salud, fueron forzados a trabajar sin protección en hospitales, fábricas, en sitios de trabajo y en las calles. El distanciamiento social no fue relevante para la mayoría de ellos. Este también ha sido un período en el que hemos visto el valor que dan a la vida y a las condiciones de trabajo. Ahora, en el nombre de una “nueva normalidad” somos obligados a trabajar para garantizar la supervivencia del sistema capitalista.

Una vez más hemos visto que los capitalistas no tienen nada para ofrecernos. En muchos países ni siquiera repartieron máscaras faciales. Los paquetes de apoyo económico contra la pandemia comprendieron exclusivamente el apoyo a los capitalistas, que ascendieron a miles de millones, mientras las pequeñas empresas recibieron muy poco y las masas trabajadoras fueron obligadas a trabajar por ganancias, y todo lo que recibieron fueron falsas promesas. Los hospitales ni siquiera nos sirvieron y ni siquiera pudimos completar las pruebas. Los hospitales ya se habían mostrado ineficaces.

En cada país habrá demandas específicas sobre las cuales se levantará nuestra unidad y lucha. Algunas exigencias en las que podemos confluir y unirnos, no obstante entender la realidad específica de los diferentes países, son las siguientes:

  • No aceptar la imposición de políticas y rechazar el convertirnos en esclavos nacionales de los capitalistas.

  • En todos los lugares de trabajo debe garantizarse condiciones laborales contra la pandemia.

  • La salud no puede estar sujeta al comercio y lucro. La privatización de los sistemas de salud debería terminar, se debe garantizar el acceso del pueblo a servicios de salud de calidad y de manera gratuita.

  • Todas las instituciones y hospitales deben estar bajo control público, es inaceptable el estado en el que se encuentra el sistema de salud.

  • Se debe proporcionar el suficiente apoyo financiero a la familia de los trabajadores que han quedado sin trabajo, que no tienen ingresos suficientes o carecen de ellos para cubrir sus necesidades esenciales. Las facturas de arriendo de vivienda, electricidad, agua, gas deben ser cubiertas por el Estado. Las deudas de créditos de los trabajadores en esta situación y de los pequeños productores y de los dueños de pequeños negocios deben ser canceladas.

  • A pesar de ser llamada la “nueva normalidad”, no está claro que la pandemia haya terminado o que no cause una segunda oleada. Debemos luchar contra estas políticas de los capitalistas y de su sistema capitalista que acerca esta posibilidad, que nos sacrifica en pro de su supervivencia y provecho, mientras no se toman medidas para asegurar el futuro de la humanidad.

Para levantar nuestra lucha por estas demandas en contra del orden capitalista internacional, que es el responsable de la pandemia, tenemos que tratar de unir todo lo que sea políticamente posible, para golpear al imperialismo y a los gobiernos capitalistas a su servicio. Los espacios donde se desarrollará esta unidad incluyen campañas masivas, organizaciones sindicales, de profesionales, iniciativas locales, organizaciones estudiantiles, de la juventud y de mujeres, y varios frentes populares que reúnen a estas organizaciones y a los sectores más amplios del pueblo.

Un orden revolucionario es posible y necesario

La pandemia en curso es un terrible desastre. Cientos de miles de vidas humanas se han perdido; millones de personas enfrentan hambre y diversas formas de privación; crece el desempleo y se desvaloriza la fuerza de trabajo; y, el grueso de la humanidad se mantiene en la incertidumbre, en miedo, con los nervios de punta, como bajo una espada de Damocles.

Todas las adversidades invitan a luchar en su contra. En la lucha en contra de la pandemia, lo mejor de los seres humanos, la solidaridad, se ha hecho sentir cada vez más. La pandemia y las posiciones que la burguesía tomó contra la pandemia también han impulsado la reacción, el descontento y la ira de los trabajadores y las masas trabajadoras contra los efectos del orden capitalista. Esto se expresa en la mejora del sentido de solidaridad entre las masas trabajadoras, así como en la tendencia creciente a tomar medidas para expresar esta reacción, que es desencadenada por una variedad de razones.

La pandemia ha contribuido a levantar el espíritu de solidaridad humana de millones de personas en todas partes del planeta, en un mentís al “sálvese quien pueda”, impuesto por el individualismo neoliberal. La gente comparte con otras lo poco que tiene; busca cómo hacer más ligera la carga material y espiritual que sobrellevan otros. Las redes locales de solidaridad que brindan apoyo a las personas y trabajadores públicos, especialmente a los trabajadores de la salud, han brotado en todo el mundo.

Es notorio el interés de los científicos por dar lo mejor de si para ayudar a la humanidad a salir rápido de esta calamidad; los profesionales de la salud, en general, no reparan en poner en riesgo su vida para atender a las personas en medio de todas las precariedades de los sistemas sanitarios

Digno de mención es también la actitud de las celebridades del mundo del arte y la cultura, que han estado ofreciendo sus creaciones y habilidades para animar, elevar el espíritu de resistencia y fortalecer la esperanza de un futuro vivible.

Todas estas son tendencias que tenemos que ayudar a desarrollarlas y basar nuestro trabajo en ellas. En medio del distanciamiento físico impuesto por la cuarentena, las protestas populares van teniendo lugar. En un inicio, debido a las circunstancias, fueron pequeños grupos. Pero esta tendencia que estaba creciendo en muchos países antes de la pandemia, alcanzó proporciones masivas con el asesinato de George Floyd, que compensó las amplias manifestaciones en las que participaron cientos de miles de personas, no únicamente en los Estados Unidos, sino casi en todo el mundo. Esta ola de lucha que estalla como resultado de la ira de las masas, que se desarrolla en el período pandémico en contra de la brutalidad del capitalismo, ahora nos presenta la línea de lucha que podemos seguir.

La CIPOML llama a la clase obrera y a las masas trabajadoras, a todos los descontentos con la agresión del capitalismo y la falta de futuro a la que nos ha condenado, a redoblar la unidad, la solidaridad y la lucha. Podemos alcanzar nuestro futuro si nos unimos y luchamos en contra de la agresión neoliberal capitalista que usurpa nuestras vidas y nuestro futuro.

¡El futuro es nuestro!

Comité Coordinador

Conferencia Internacional de los Partidos y

Organizaciones Marxistas Leninistas (CIPOML)

Junio, 2020

JEFE AÚN VIVES – Al Dr. Saturnino Paredes Macedo.

Jefe, todos ven ahora tu cuerpo…

vino a verte la oposición y

nadie se atreve a hablar…

temen aún que desde tu reposo

pongas los puntos sobre las íes.

Jefe, vinieron a buscar

el oro de Moscú”,

los regalos de Pekín” …

Acá no hay nada de eso.

Constataron la honestidad

de un comunista militante.

De un hombre sencillo,

diferente a como son sus jefes.

Jefe aún vives,

estas en cada nuevo militante,

en nuestra vieja guardia,

en la lucha de los rebeldes.

En cada historia de cada pequeño pueblo

que con el esfuerzo de sus hijos liberamos.

Jefe acá estamos,

Con los puños firmes,

apretando los puños, fuerte…

Conteniendo la rabia contra los que nos oprimen.

Deseando destruir todo… lo que nos oprime.

Estamos firmes en el gran lugar que nos dejaste.

Siendo ejemplo en cada frente.

Siendo firmes, siendo jefes.

Siendo organizadores…

y esperando el momento…

Siendo militantes consecuentes,

siempre consecuentes,

¡como tú, consecuente!

Jefe, podrán pasar mil cosas,

podrán secar los lagos,

podrán dominar las mentes.

Podrán matarnos como lo hacen.

Podrán arrebatarnos hasta lo que no tenemos…

Pero jamás desertaremos,

¡jamás lo haremos!

Construiremos el mundo nuevo

que nuestra gente merece.

Lo haremos cueste lo que cueste.

Jefe quiero decirte

que siempre quise ser ese cuadro

que tú también admires.

Que sea claro en el debate.

Que sea resuelto en el combate.

Que frente a otros jamás lágrimas derrame.

Que sepa manejar la victoria.

Que sepa aprender de la derrota.

Pero ver tu cuerpo inerte

hace que recorra ese líquido cálido

por mi semblante, sin que pueda detenerlo…

Jefe ante estas lágrimas juro

que el Partido permanecerá firme.

Latirán junto a él muchos corazones

de hombres y mujeres de nuestra clase…

Jefe que podría más decirte,

si en el viento ahora recorren

nuestros juramentos,

en cada rincón de la patria

se estremecen nuestros corazones.

¡Nuestra rabia se organiza!

¡Ojalá pudiésemos detener a la muerte!

Por tierra y liberación los campesinos marchan.

Se rebelan los obreros con tus principios sindicales.

Satuco dirigente campesino,

Satuco dirigente obrero.

De la estirpe de Mariátegui heredero,

gigante que logró ver más lejos,

¿Qué revisionista aún no siente el frio

recorrer su cuerpo cuando oye tu nombre?

¿Qué aventurero no esconde

su rostro cuando oye de Paredes?

¿Qué enemigo miserable no tartamudea

cuando arengamos tu nombre?

Y ¿qué militante leninista no hincha el pecho y

alza la frente cuando habla de tu ejemplo?

Jefe, vives en cada militante

que ante tu Partido juraron

llevar adelante la misión obrera:

Sin temor ni a la cárcel ni a la muerte”

¡Así de claro!, ¡así de firme!

Jefe, Stalin y Enver

fueron nuestros faros

cuando el golpe llegó desde el lado

del que no esperábamos.

Firme, siempre firmes hasta el fin,

eso nos enseñaste…

y aprendimos mucho en la lucha de clases

y acá estamos…

pensando con la cabeza propia,

basándonos en nuestros propios esfuerzos,

siendo fieles a los principios.

Siendo fieles a la clase obrera

y militando en su Partido.

En la despedida de tu cuerpo:

Saturnino Paredes Macedo,

¡Honor y gloria gritan nuestros militantes!

¡Gritan fuerte para el primer Jefe del PCP(m-l)!

¡Para el primer hombre después de Mariátegui!

Para el que su nombre está ligado

a nuestra Bandera Roja.

Gritan y gritaremos siempre tu nombre.

¡Jefe, para nosotros aún vives!

Antonio Maceo.

POEMARIO – NO SOLO TU

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UNA ACLARACIÓN NECESARIA

Antes del prólogo del poemario “No solo tuyo”, creemos necesario dar a conocer algunas referencias de la poesía que en este texto se expresa, y de esta manera facilitemos la mejor asimilación de su mensaje.

La poesía del peruano Alberto Maceo, clara en el marco de la lucha de clases y de ideas, es patrimonio del Partido Comunista Peruano (marxista-leninista) – Bandera Roja1, fundado el 07 de octubre de 1928 por José Carlos Mariátegui junto con otros intelectuales, obreros y representantes del pueblo trabajador.

Nada tiene que ver con el grupo asesino-paramilitar, reaccionario, enemigo del pueblo y agente del imperialismo norteamericano: “sendero luminoso2, que desarrolló terrorismo contra el pueblo y destruyó todo el tejido de resistencia popular organizada en el Perú, con el auspicio económico del narcotráfico y la secta mormona, que funciona como el mejor sistema de inteligencia e información norteamericana en el mundo de la mano con la CIA.

El senderismo hizo el trabajo sucio en el proceso de la implantación de las políticas neoliberales en el país; así también, como claros enemigos del pueblo, contribuyeron a que la población se confunda al creer que los comunistas somos “asesinos y miserables”, cuando nuestros propósitos se mueven por las causas de la reivindicación social, de lucha por igualdad de oportunidades, por conquistar el trabajo pleno, por lograr la real liberación nacional, por planificar y diversificar nuestra economía para asegurar el acceso pleno a los derechos que el pueblo trabajador ha ido conquistando y han venido recortándose agresivamente; por conquistar justicia, pan, salud, belleza, acceso a cultura y ciencia, por lograr la emancipación de la mujer y el respeto a la naturaleza.

El “senderismo” jugó como una carta fascista para asesinar, en componendas con el Estado, a los dirigentes más claros que tuvo el movimiento campesino, obrero y popular; y para desplazar forzosamente a miles de hombres y mujeres pobres del campo a las ciudades; para que así, se conviertan en mano de obra barata al gozo de los negocios de las clases dominantes en las grandes urbes. Un revolucionario no puede dirigir sus armas contra el pueblo y este hecho concreto diferencia a una organización realmente revolucionaria con ese grupo paramilitar, del cual marcamos definida distancia.

Hacemos esta aclaración, porque a ojos del lector de a pie, las referencias a: Revolución, Bandera Roja, Partido, Comunismo, Socialismo, Clandestinidad, Ulises Reátegui, Saturnino Paredes Macedo, etc.; pueden llevarlo a creer que esta poesía colinda con ese grupo enemigo del pueblo, pero no tiene nada que ver.

La poesía de Alberto Maceo obedece a la necesidad de expresar el sentir de los militantes del PCP(m-l), que además tienen una gran identificación con nuestro dirigente histórico, el Dr. Saturnino Paredes Macedo; abogado, docente y dirigente campesino, que de manera consecuente organizó las experiencias más exitosas de recuperación de tierras a favor de los campesinos organizados. Con la “Reforma Agraria Auténtica y sin pago alguno”, se reivindicó la condición de humanos de los hombres y mujeres del campo, y a la propiedad colectiva comunal sobre la tierra, ya que por mucho tiempo fueron usurpados por un puñado de gamonales que explotaron de la manera más inmisericorde a los yanaconas, jornaleros, pongos, semaneros y mitayos a lo largo y ancho del territorio nacional. Esta reivindicación largamente esperada, dio paso a la constitución y reconocimiento legal de las comunidades campesinas y nativas, que ahora se encuentran resistiendo a la embestida del extractivismo minero y petrolero en más el 35% del territorio nacional.

Estas acciones de recuperación de tierras, iniciaron la destrucción de las relaciones sociales y régimen de propiedad semifeudal que permanecían vigentes en el Perú en esos años; es conveniente se señalar, además, que estas acciones se realizaron antes de la estafa agraria dirigida por el Gral. Juan Velasco Alvarado, junto con otros miembros de la pequeña burguesía y pretendidos “revolucionarios”, que llamaron falsamente “Reforma Agraria”3al procedimiento administrativo que les sirvió para montarse sobre las conquistas campesinas, para que se reconozca una deuda agraria ilegítima con los gamonales que abusaron de los campesinos y campesinas por muchas décadas; y fundamentalmente, para que se extinga la llama de la lucha revolucionaria que se desencadenaba en forma de lucha guerrillera en los años 60, inspirados en el triunfo de la Revolución Cubana y la lucha por la tierra. Velasco, militar instruido en la Escuela de las Américas4, siguió el plan diseñado en la Conferencia de Punta del Este (Uruguay 1961), organizada por el imperialismo norteamericano, donde se reivindicaba la “Reforma Agraria” como parte de su plan para acabar con la insurgencia campesina en Latinoamérica y para profundizar la dependencia de los países latinoamericanos al dominio norteamericano, con la Alianza Para el Progreso. Velasco no es el “revolucionario militar” que arregló las cosas en el país, fue parte del gatopardismo político del imperialismo que movió cosas para dejar las relaciones de poder intactas.

Por inspiración en el ejemplo y los ideales revolucionarios del Dr. Saturnino Paredes, muchos de nuestros militantes marcaron hitos en el desarrollo de la lucha social, en cada una de las regiones del Perú, conservando a pesar del ataque artero del Estado, los gamonales y la burguesía criolla, la estructura y vida del Partido Comunista Peruano (marxista – leninista) y la firme convicción en el objetivo de construir un mañana nuevo para todos los peruanos y peruanas; referencia ante la cual, no puede pasar desapercibido un extracto del poema “Jefe aún vives”, donde el poeta le dedica al Dr. Saturnino Paredes estos versos:

Jefe podrán pasar mil cosas,

Podrán secar los lagos,

podrán dominar las mentes.

Podrán matarnos como lo hacen.

Podrán arrebatarnos hasta lo que no tenemos.

Pero jamás desertaremos,

jamás lo haremos.

Construiremos el mundo nuevo

que nuestra gente merece.

Lo haremos cueste lo que cueste” …

Jefe ante estas lágrimas juro

que el Partido permanecerá firme.

Latirán junto a él muchos corazones

de hombres y mujeres de nuestra clase…

Jefe que podría más decirte,

si en el viento ahora recorren

nuestros juramentos,

en cada rincón de la patria

se estremecen nuestros corazones.

Nuestra rabia se organiza.

¡Ojalá pudiésemos detener a la muerte!” …

Los comunistas marxista-leninistas de Bandera Roja, estuvimos y estaremos siempre en la primera línea de combate de la lucha popular, prueba de ello es que se logró, gracias a la acción organizada del pueblo y la dirección partidaria: la primera experiencia exitosa en el Perú de Reforma Agraria Campesina sin pago alguno y por la vía campesina en Pomacocha (Ayacucho), Ecash (Ancash), la lucha por la gratuidad de la enseñanza en Huanta y Ayacucho, en Junio de 1969; se inspiró la creación de las Universidades de Ancash, Junín y Lambayeque, se impulsó la creación de la Región Ucayali, se participó en el paro del 19 de julio de 1977 para acabar con la dictadura militar, se participó revolucionariamente en la Asamblea Constituyente de 19795; organizamos las Rondas Campesinas para defendernos del abigeato, la agresión estatal y el aniquilamiento senderista; se luchó contra la dictadura fujimontesinista para “retornar a la democracia”, con la organización de la “Marcha de los 4 suyos” el 26, 27 y 28 de Julio del año 2000.

Estuvimos en la primera línea en muchas luchas reivindicativas de los trabajadores, las mujeres, la juventud y los pueblos; para que no se conculquen más derechos laborales, se reconozca el derecho a la educación, se luche contra la contaminación y destrucción de las zonas de producción agropecuaria por el desbocado interés del extractivismo minero, luchamos contra la venta de la soberanía nacional firmadas con los TLCs y el pretendido TPP, luchamos contra la negación de los derechos de las mujeres y su participación política. En suma, somos un Partido que en su devenir ha organizado a grandes cuadros, cuyos nombres junto al del Dr. Paredes aún resuenan en cada rincón de la patria, como ejemplos de consecuencia en la causa de la liberación nacional y social del pueblo peruano.

Grandes hombres y mujeres han militado en la causa comunista marxista-leninista: Juan Hipólito Pévez (campesino), Justiniano Minaya Sosa (obrero-campesino), Pablo Villanueva del Castillo (campesino), Romaín Montoya Chávez (abogado), Tomas Gálvez Olórtegui (médico), Lorenzo Chuchón Sulca (campesino), Lorenzo Galindo Tomaylla (campesino), Teobaldo Yupanqui Acha (campesino), Ismael Palomino Huillca (campesino), Valentín Anaya Lira (campesino), Melquiades Ampuero (campesino), Máximo Cárdenas Sulca (profesor), Ulises Reátegui Reátegui (médico), Raúl Quispe García-Capuchino (dirigente popular), Julio Gutiérrez Arones (campesino), Julián Huamanyalli Ccarahuanco (campesino), Héctor Narváez (trabajador), Nilda Candiotti Paredes (Profesora), Misael Oré Chávez (dirigente popular), Carlos Rosales Puño (abogado), Donato Alberto Izarra Palomino (abogado), Armando Huamaní Huamaní (obrero); entre otros destacados hombres y mujeres que vivieron, pensaron y lucharon como comunistas, a favor de la conquista de más derechos para la clase trabajadora y la organización de la victoria de la clase obrera en el Perú, para construir el Socialismo Científico.

La poesía de Alberto Maceo expresa nuestro sentir como comunistas de verdad, hombres y mujeres que entregamos voluntariamente lo mejor de nuestras vidas, esfuerzos físicos e intelectuales en las tareas de conquistar la independencia de la patria y la liberación social de las cadenas de opresión del régimen capitalista-imperialista que pesan sobre nuestro pueblo. Nuestras acciones no son solamente declamaciones sino hechos concretos, cuyas pruebas más contrastables están narradas en las historias más sentidas de la lucha popular y en el prestigio logrado por nuestros militantes caídos en el cumplimiento de su deber.

Nuestro deseo de cambio, lo más puro de nuestros sentimientos, el amor que expresamos en cada acción y nuestra interrelación con nuestros semejantes, están expresados en esta poesía cuya nota aclaratoria se me ha encargado, y la realizo como una tarea necesaria y como deber militante.

Compañeros y compañeras, hermanos y hermanas de clase, abriguemos la esperanza de construir un nuevo mundo en las acciones que día a día hacemos para que el pueblo trabajador sea más consciente de la necesidad de ser dueño y constructor de su propia vida, para que planifiquemos el mañana y hagamos que los resultados de nuestros esfuerzos sean disfrutados por todos los niños que no conocerán las diferencias de las clases sociales ni del privilegio de cuna, cuando hayamos triunfado, y que serán los futuros hombres y mujeres con moral nueva que habiten nuestra patria, la patria internacional de los trabajadores y que vean más cercano al porvenir del Comunismo en el mundo.

Alejandro Gutiérrez Palomino.

16 de Marzo de 2020.

Perú

PRÓLOGO

He leído los poemas de Alberto Maceo; aunque con cascarillas un tanto clisé en el fondo son fuertes, hermosas, llenan el espíritu y afirman el vigor la profunda honestidad comunista de clase y contribuyen a la formación partidaria marxista-leninista; fusionan sencilla pero hermosamente el amor a la compañera y a nuestros hermosos ideales revolucionarios proletarios. Fortalecen el espíritu. Todos me gustaron.

En la biografía del gran poeta Nazim Hikmet hay una estrofa que, creo, no debe publicarse, que pincela el celo a las mujeres que amó, como algo «natural», lo cual es personalista y dañino; exalta el engaño a las mujeres lo cual no es comunista y, de haberle ocurrido, a él y/o a otros, no debe publicarse como «algo normal», pues es muy malo.

El poema del querido y grande Miguel Hernández, tan vigoroso y bueno, quizás agregarle el entrañable poema: «La Nanas de la Cebolla».

Con fraternos saludos comunistas.

Antonio Guerrero.

Febrero, 2020

Quito – Ecuador

1 Por referencia al Vocero y Órgano Central del Partido Comunista Peruano (marxista-leninista).

2 Que usurpando el nombre de la vanguardia de la clase obrera peruana se hizo llamar “Partido Comunista del Perú” y su lema fue “por el sendero luminoso de José Carlos Mariátegui”.

3 Decreto Ley 17716 del 24 de junio de 1969, dado días después de la masacre de Huanta (21 y 22 de junio), donde los campesinos y estudiantes lucharon por la gratuidad de la enseñanza y a cuya referencia nace el huayno “Flor de Retama”, que nada tiene que ver con el “senderismo”. Ya que ellos estuvieron en contra de esta gesta heroica.

4 La Escuela de las Américas (SOA por sus siglas en inglés), es una institución militar del ejército de Estados Unidos, creada en Panamá en 1946 para formar a militares latinoamericanos bajo el lineamiento del imperialismo norteamericano. Los graduados peruanos que mejor retratan las características de esta escuela son: Vladimiro Montesinos, Martin Rivas, Ollanta Humala.

5 Defendiendo los derechos de los obreros, campesinos y pueblo en general

CIPOML | Estallido social en el corazón del sistema capitalista imperialista

En Estados Unidos de Norteamérica se ha producido un estallido social sin precedentes en muchos años, tanto por la amplitud de las protestas como por sus expresiones de combatividad. El asesinato de George Floyd, a manos de la Policía en Minneapolis, ha provocado que miles de hombres y mujeres se tomen las calles de más de ciento veinte ciudades en todos los estados del país, unificados con el grito «Sin justicia no habrá paz».
El rápido contagio de las protestas iniciadas en Minneapolis y las connotaciones sociales y políticas que ahora tienen en todo el país, expresan cuán reprimidas se encontraban en la población el descontento y el rechazo a múltiples problemas, algunos de los cuales se han visibilizado aún más y otros se han agudizado por efecto de la pandemia del Covid 19. Los pueblos de EEUU rechazan el racismo, el deterioro de las condiciones de trabajo y de vida, el vertiginoso crecimiento del desempleo (40 millones de desocupados en los últimos meses), la alta tasa de mortalidad por acción de la pandemia, que afecta fundamentalmente a los más pobres, a los negros, a latinos, a los migrantes, la xenofobia y el supremacismo blanco promovidos por el presidente Donald Trump y los círculos dominantes de poder, es decir, es una lucha que cuestiona al sistema capitalista imperante.

Los acontecimientos que hoy se producen en EEUU –que meses antes los vimos en varios países de América Latina, Europa, Asia y África- son fácilmente explicables al mirar cómo actúa el capitalismo sobre los trabajadores y los pueblos para garantizar la reproducción del capital y el
incremento de las ganancias de sus propietarios. Sin embargo, las movilizaciones en EEUU tienen una trascendencia e importancia particular, pues, se producen en la principal economía capitalista imperialista del mundo, evidenciándose que las potencias más desarrolladas no están blindadas al combate de las masas. Donde hay explotación y opresión, hay resistencia y lucha de los trabajadores y los pueblos.

En todo el mundo, el descontento y repudio de los trabajadores y los pueblos crece porque sus condiciones de vida se ven más afectadas a medida que la economía capitalista se encoge. Los efectos de la pandemia del Covid 19, sobre la economía mundial y de cada uno de los países, afectan principalmente a los trabajadores, a los desempleados y subempleados, a los sin casa, a los campesinos sin tierra, a los migrantes, a los sectores más empobrecidos de la sociedad, lo que hace prever que nuevas revueltas, nuevas luchas se extenderán en el mundo por justicia, por derechos sociales y políticos, contra la opresión y la explotación.

La Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas (CIPOML) expresa su solidaridad con los trabajadores, los jóvenes, las mujeres que se han levantado en lucha en los Estados Unidos y condena la brutal respuesta dada por el gobierno de Donald Trump; rechazamos la movilización de tropas militares y de la Guardia Nacional, la declaratoria del estado de emergencia y toques de queda en varios estados, la violenta represión que ha cobrado la vida de otros ciudadanos en las protestas que, no obstante, no ha podido frenar la indignación y la presencia de miles de luchadores en las calles.

Llamamos a los trabajadores y los pueblos del mundo, a los partidos y organizaciones integrantes de nuestra Conferencia a mantener y organizar nuevas demostraciones de solidaridad con los pueblos de EEUU y de condena al imperialismo estadounidense.

Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninista CIPOML

Junio de 2020

CIPOML | Un paso adelante en el día internacional de la unidad, lucha y solidaridad de la clase obrera

La clase obrera del mundo se acerca al Primero de Mayo, el día internacional de la unidad, la lucha y la solidaridad, en condiciones extraordinarias este año.
En el período reciente, muchos países se han visto envueltos en la vorágine de la crisis capitalista y el esfuerzo de los pueblos, cuyas condiciones de trabajo y de vida se han vuelto insoportables, se ha dirigido hacia la lucha contra el creciente desempleo, pobreza y miseria. Durante el último año, la economía capitalista mundial ya había entrado en un período de estancamiento. Junto con los despidos, las jornadas de trabajo más cortas, la proliferación de métodos flexibles de trabajo que implican solo el pago parcial o el no pago de los salarios y los permisos no remunerados, así como la pobreza, se ha convertido en el problema de casi todos los trabajadores del mundo. Además, las contradicciones entre los principales países imperialistas, principalmente entre los Estados Unidos y China y, en general, entre la burguesía mundial se han intensificado con crecientes conflictos.

Las condiciones de trabajo y de vida, agravadas por la crisis que se aproxima con una tendencia a generalizarse, ponen a prueba los límites de la tolerancia con la pandemia de Coronavirus. En cuanto a la pandemia, que ha llevado a la contracción de los mercados y la restricción de la producción, refuerza los factores de crisis.
La propaganda burguesa vincula la pandemia del Corona al virus producido en el laboratorio o la presenta principalmente como el “enemigo invisible” de la humanidad sin conexiones con el capitalismo. Esto a pesar de que hace 8 o 10 años los científicos advertían que surgirán pandemias debido a la destrucción de la naturaleza y el cambio climático. Sin embargo, principalmente con la burguesía de EE. UU. que se retiró de todos los tratados, la burguesía internacional, obsesionada por la codicia del lucro y sin tener en cuenta la salvaguardia de la humanidad y la vida, no vaciló en avanzar en la destrucción de la naturaleza. El capitalismo y el imperialismo están llevando a la humanidad a la calamidad con pandemias y guerras tanto como con el desempleo, la miseria y el hambre.
No fue suficiente para la burguesía ser en primer grado la principal culpable de la pandemia. Con su codicia y el afán de obtener excesivas ganancias, ha hecho que los sistemas sanitarios públicos sean ineficaces. Luego del desastre de la pandemia, al principio consideró deshacerse del desempleo junto con los ancianos y los enfermos, porque reducirían “gastos innecesarios˝; especialmente en países como Estados Unidos, Gran Bretaña y Brasil, la burguesía no movió un músculo contra la pandemia. Cuando esta alcanzó niveles que no habían previsto e inició la interrupción de procesos de producción y acumulación de capital, y los arrastraron hacia la crisis, recurrieron a intervenciones no para salvar a los humanos, sino al capitalismo.
La clase obrera está sufriendo la pandemia del coronavirus, que se propaga fácilmente de un trabajador a otro principalmente en fábricas y hospitales, así como en el correo, el transporte, los servicios locales, el sector comercial y las calles. La burguesía internacional que ha destruido las instituciones y las instalaciones de salud debido a los recortes que implementó durante décadas, en casi todos los países, no va más allá de hacer llamados “para quedarse en casa” contra la pandemia. Sin embargo, principalmente con los trabajadores de la salud, los trabajadores de sectores en los que la producción y los servicios se han considerado necesarios, como la alimentación, la energía, el transporte y la limpieza, y los trabajadores de todos los sectores en muchos países se ven obligados a trabajar, enfrentan el riesgo de muerte y siguen reproduciendo la vida en condiciones extraordinarias.
La continuación de la producción y la apropiación de la plusvalía producida por el trabajador y la supervivencia del capitalismo es la prioridad fundamental de la burguesía. Países como China, Estados Unidos -que se ha convertido en el centro de la pandemia-, Alemania e incluso Francia y España comenzaron a relajar las medidas pandémicas y lograr que los trabajadores comenzaran a trabajar a gran escala. Esto significa que habrá un aumento significativo en las muertes de trabajadores.
La razón de todo esto es clara: la condición principal para obtener grandes ganancias y la acumulación de capital es la condena de la clase obrera a producir una cantidad extremadamente alta de plusvalía en condiciones de trabajo y de vida extremadamente severas.
Tras declarar la guerra de la humanidad contra el Coronavirus, “el enemigo invisible”, la burguesía despliega esfuerzos para ocultar la contradicción irreconciliable entre el trabajo y el capital, y la guerra de clases que libra contra la clase obrera que explota sin piedad y contra quienes viven vendiendo su trabajo.
De hecho, durante décadas, la burguesía internacional ha estado en una ofensiva despiadada contra la clase obrera con políticas neoliberales. La salud, en la que casi no se ha realizado ninguna inversión, se ha hecho accesible en la medida en que se puede pagar. Ahora intensifica su ofensiva.
En los llamados “paquetes de medidas contra el coronavirus” no hay casi nada para los trabajadores. Todas las medidas buscan apoyar y salvar a la burguesía monopolista y a sus empresas. Ni siquiera una décima parte del apoyo se distribuye entre los trabajadores, principalmente aquellos que quedan sin empleo a pesar de su tamaño en términos de población.
Los trabajadores de la salud, sin posibilidad de someterse a exámenes, sin máscaras, equipo respiratorio y sacrificando a muchas víctimas entre ellos, están trabajando heroicamente.
Nada cambiará si no se acepta la necesidad de luchar contra la burguesía que ha estado imponiendo condiciones intolerables y contra sus extensiones, como la burocracia sindical que, en nombre de la burguesía, ha estado utilizando las cuotas de los trabajadores.
Para tener éxito se necesita una lucha conjunta y organizada. El requisito previo de la lucha contra la pandemia es la movilización de todos los medios posibles para que se tomen medidas para salvaguardar a los obreros y trabajadores entre quienes la pandemia se ha extendido primero y con mayor facilidad, comenzando por los trabajadores de la salud. La burguesía nunca deseó nada bueno a los obreros. La adopción de medidas para salvaguardar a los trabajadores solo puede ser posible mediante la unidad y la lucha de los obreros y trabajadores para defender sus derechos contra el dominio de los monopolios y el capital financiero y los Estados burgueses. Organizarse como comités en los lugares de trabajo, establecer conexiones con otras fábricas y apuntar a liderar a los sindicatos para que terminen su función como un medio de reconciliación con el capital se ha vuelto necesario y crucial.
Dicen que “nada volverá a ser lo que era. Sin embargo, nada cambiará por sí solo. Es más, si no intervenimos ¡es inevitable que todo empeore! El capital y el capitalismo no cambian por sí mismos; la explotación y la represión no terminan por sí mismas. ¡La ley del valor, que es la base de la producción de mercancías, y la ley del plusvalor, que es la base del capitalismo, son las leyes de la jungla! ¡En el mundo de la burguesía, los trabajadores solo tienen libertades de trabajo y muerte y con el único propósito de aumentar el capital!
El requisito previo para deshacerse del dominio de los monopolios, de las brutales imposiciones del estado burgués, protector y guardián de las condiciones de explotación, que es una dictadura sobre trabajadores y trabajadores, de los resultados injustos y negativos del capitalismo, como el desempleo, ser forzado a trabajar largas horas por salarios bajos, pobreza e injusticia social y de la amenaza de pandemias, es la revolución y la organización de la clase trabajadora como clase dominante.
Nosotros, los que creamos la vida con nuestro trabajo, podemos realizar la transformación social.
Podemos lograrlo. La pandemia ha puesto de manifiesto una vez más que la vida no puede continuar si los obreros y los trabajadores no producen. Tenemos el poder en nuestras manos y lo probamos nuevamente con la pandemia.
Muchas cosas se han vuelto completamente visibles con la pandemia. Hemos comenzado a sentir y percibir la actitud de la burguesía hacia nosotros más claramente que en el pasado. Lo que nos falta es unirnos y organizarnos contra el capitalismo, que es la fuente de todos los males que experimentamos.
Este Primero de Mayo lo celebraremos asumiendo nuestros asuntos urgentes de una manera que sirva para desarrollar la lucha contra el Coronavirus y su culpable, el capitalismo, y para que los pueblos trabajadores estén protegidos contra la pandemia.
Nuestros medios de celebración estarán de acuerdo con esta situación. Hacemos un llamado a todos los trabajadores y a todos los explotados para que cumplan el Primero de Mayo con lemas y marchas en sus lugares de trabajo si están trabajando o en casa si no lo están, y que lean declaraciones donde sea posible.
* La administración y el control de todas las empresas de salud, incluidas todas las instituciones de salud privadas, fábricas y lugares de trabajo que producen equipos médicos y medicamentos debe transferirse a los representantes de los sindicatos, organizaciones profesionales, asociaciones y trabajadores de la salud en el campo sanitario.
* La salud no puede ser objeto de comercio o ganancias. La privatización de los servicios de salud debería terminar, debería garantizarse el acceso de las personas a servicios de salud gratuitos y de calidad.
* La producción y los servicios durante la pandemia, excepto los necesarios, como las instalaciones de salud, los alimentos y la energía deben detenerse. Los trabajadores deben tener licencia pagada.
* En sectores donde el trabajo es necesario se deben proporcionar servicios de transporte para que los trabajadores estén protegidos contra la pandemia. Se debe proporcionar condiciones de trabajo protegidas en fábricas y lugares de trabajo.
* Se deben realizar pruebas exhaustivas en todas las áreas de riesgo, principalmente en fábricas, lugares de trabajo y espacios donde se detecte la pandemia, se debe distribuir gratuitamente máscaras, guantes y desinfectante.
* Los trabajadores de la salud deben recibir el equipo de protección necesario. Sus pruebas deben llevarse a cabo como una prioridad.
* Se deben prohibir los despidos del trabajo durante toda la pandemia.
* Poner fin a la práctica de vacaciones no remuneradas y de baja remuneración.
* Se debe proporcionar el apoyo financiero necesario a las familias de los trabajadores que se han quedado sin trabajo y que no tienen ingresos suficientes o no tienen ingresos para abordar sus necesidades esenciales. Las facturas de alquiler, electricidad, agua y gas deben ser cubierta por el Estado. Las deudas de los trabajadores en esta situación y de los pequeños productores y dueños de negocios deben ser canceladas.
* Unidad, lucha y solidaridad contra la pandemia y la explotación y por una vida humana.
* Viva el Primero de Mayo. Viva el socialismo.
Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas CIPOML

MANIFIESTO DEL PRIMERO DE MAYO: ¡ABAJO EL NEOLIBERALISMO CRIMINAL Y QUE VIVA LA UNIDAD DE LOS TRABAJADORES!

La clase obrera y los pueblos del Perú, asisten a la conmemoración del 134 aniversario de las históricas jornadas de lucha por la conquista de las 8 horas de trabajo, donde los obreros y Mártires de Chicago, alumbraron con su ejemplo a los pueblos del mundo y los llamaron a la acción organizada en la perspectiva de lograr su verdadera emancipación de clase. Los dirigentes procesados por estas acciones de protesta, en su mayoría, fueron ahorcados por un tribunal norteamericano, y entregaron sus vidas con la firme convicción de que más temprano que tarde, la clase obrera avanzaría con mayor decisión a destruir las cadenas de explotación de tipo capitalista, para construir un mundo nuevo, donde no exista la explotación del hombre por el hombre.

Este Primero de Mayo es distinto a los anteriores, porque nuestras banderas rojas no se encuentran desplegadas en las calles ni unidas en un solo frente de proletarios contra el capital, ni el canto a La Internacional acompañan nuestra protesta; pero esto no quiere decir, que los trabajadores hemos dejado de luchar, ni que dejaremos de hacer el balance de las acciones realizadas y del trabajo acumulado que ahora tenemos.

Los paquetes económicos, el neoliberalismo y el COVID 19, nos vienen golpeando y toca de nuestra parte dar una respuesta, resistiendo y tratando de vivir con dignidad; haciendo lo posible para que prime la defensa de la vida de los trabajadores y los pueblos antes de conservar los mezquinos intereses de la burguesía parasitaria que nos gobierna.

Los efectos del Coronavirus, son más graves para los trabajadores y los pueblos, debido a la implantación del neoliberalismo en el país, que avanzó en la destrucción del sistema de salud pública y de pensiones, privatizó la educación y nos arrebataron derechos laborales. Son los trabajadores y los pueblos quienes sobre sus hombres vienen sosteniendo los costos de la crisis, por la incompetencia de los actuales gobernantes, con Martin Vizcarra a la cabeza y la CONFIEP, que, como fieles representantes de la burguesía parasitaria y el imperialismo, siguen esquilmando al pueblo peruano. No es gratuito que se haya promulgado la “Suspensión Perfecta de Labores”, ni se haya promulgado una “Ley de gatillo fácil”, nos quieren matar de hambre o a balas, no tienen otro interés.

La burguesía ha llamado a la unidad y eso significa que no parará hasta que la clase obrera y los pueblos hayan entregado hasta su última gota de sangre para que sus niveles de ganancia permanezcan intactos. Los trabajadores resistimos y estamos claros en que las cosas no pueden quedarse como antes, tenemos que cambiar las relaciones de propiedad, las relaciones sociales en la producción, tenemos que inaugurar una nueva forma de Estado, para que sean los trabajadores y los pueblos los verdaderos constructores de una nueva sociedad donde prime el desarrollo colectivo, todos tengan pleno empleo, acceso a la salud, pensiones y educación; y nadie pase hambre ni viva en las calles sin techo y sin alimentos. Por esto motivos es necesario luchar con mayor resolución por el Socialismo.

Mientras las grandes empresas han repartido sus utilidades a fines del mes de abril de 2020, la mayoría de los trabajadores y la población, después de pasar hambre y tener sus primeros muertos por el COVID 19, tienen que hacer ahora uso de sus fondos de reserva pensional, para sobrevivir a la crisis sanitaria y al abandono estatal. Y no nos podemos dejar engañar saludando el retiro de pensiones de las AFP para luego destinarlos al consumo personal, ciertamente estas instituciones deben desaparecer, por su robo descarado, pero no podemos hacer que los trabajadores se queden sin recursos futuros, para sostener un sistema de cosas que no funciona. El capitalismo y su modelo neoliberal son los causantes de nuestros males y a ellos les corresponde asumir las pérdidas, no a los trabajadores y los pueblos.

El Estado debe tomar los recursos destinados al pago de la deuda externa y hacer uso de las reservas internacionales para enfrentar los costos de la crisis sanitaria; así mismo deben disminuirse los salarios a todos los magistrados judiciales, congresistas, ministros y principales funcionarios públicos, el pueblo está poniendo el pecho y ¿la burocracia estatal? ¿Hasta cuándo esperaremos que pongan algo de su parte?, Debe gravarse un impuesto a la riqueza y a la acumulación, cobrarse los impuestos a la grandes mineras y empresas transnacionales que nos roban nuestras riquezas; así mismo se debe eliminar todas las barreras que impiden al Estado realizar compras directas con fiscalización popular, para evitar toda la escalada de corrupción, que también golpea a todos los peruanos.

Basta de aplaudir las medidas del gobierno sin analizar su verdadero carácter, el Estado peruano le pertenece y responde a la burguesía parasitaria, sirve para defender los intereses de las familias más ricas del país, y a los intereses de las potencias imperialistas, principalmente del imperialismo norteamericano que usa a Martin Vizcarra como una marioneta para entrometerse en asuntos de otros pueblos.

El campesinado exige atención, su producción está por perderse y no tendremos recursos para iniciar la segunda campaña productiva del año, llamamos a todos los gobernantes del país a aterrizar las políticas en salidas reales y no paliativos.

Este Primero de Mayo de 2020, es un día de lucha como todos los otros años y como todos los días para la clase obrera.

¡Viva el Primero de mayo, día internacional de la clase obrera!

¡Viva la unidad y lucha de la clase obrera por la liberación nacional y social!

¡Que la crisis económica y sanitaria la paguen los responsables: El Estado, la burguesía y CONFIEP, la burocracia estatal; y no los trabajadores y los pueblos del Perú!

¡Resistiremos, viviremos y venceremos!

01 de mayo de 2020

CC. del PCP(m-l)

NO SÓLO ESTAMOS LUCHANDO CONTRA UNA PANDEMIA, SINO POR UN NUEVO Y MEJOR FUTURO

Declaración de los Partidos y Organizaciones Marxistas-Leninistas Europeos; integrantes de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas (CIPOML)

Estamos en medio de una grave crisis sanitaria, política, social y económica. La pandemia de COVID 19 ha expuesto una sociedad capitalista que no ha sido capaz de proporcionar ni siquiera la medicina más básica, equipos de salud y personal para los trabajadores y, especialmente a las personas pobres.

Ha demostrado de rodillas un sistema de salud pública tras años de recortes y grandes privatizaciones en beneficio de los grandes monopolios y los ricos. Un sistema al borde del colapso de la capacidad.

Las consecuencia de la política capitalista neoliberal y de austeridad, que ha convertido el sistema público de salud y atención en un producto de ganancias, son fatales.

Esta crisis muestra también la enorme capacidad de las personas para desarrollar su solidaridad concreta: la burguesía llama al “aislamiento”, las personas responden con una expresión espontánea de solidaridad y apoyo a los trabajadores de la salud y, reclaman medidas concretas de protección.

Los sistemas de salud pública deben recibir de inmediato los recursos económicos y humanos necesarios para garantizar la salud pública, asistencia sanitaria gratuita y dispositivos de protección para todos. Los recursos privados de salud deben ser requisados, y hacer que los exploradores y ricos utilicen sus ganancias y la riqueza robada para que paguen está crisis y la pandemia; no los trabajadores y las masas populares.

El capital y los grandes monopolios con avaricia inmediata, exigieron el acceso total a los fondos públicos, en una escala nunca antes vista para asegurar sus ganancias. La burguesía, sus gobiernos y Estados exigen la unidad nacional y el espíritu público, pero de hecho, mediante el uso de la terapia de miedo y shock han iniciado una ofensiva masiva contra la clase trabajadora y las masas populares.

Los jefes tienen casi manos libres para profundizar la explotación y hacer más recortes en las condiciones laborales y de vida de la clase trabajadora; y los principales líderes de los sindicatos reformistas facilitan esto, en nombre de la unidad con los capitalistas insaciables.

El capital y sus gobiernos no están en guerra contra un enemigo invisible. Han intensificado su guerra de clases, exigiendo a los trabajadores, estudiantes y a la gente que abandonen toda lucha de clases y luchen por sus necesidades justas, en un momento en que el desempleo, la falta de ingresos y la necesidad social están creciendo rápidamente.

En cambio, es hora de defender nuestros derechos y demandas, y continuar la lucha por la justicia social y medidas adecuadas de salud y seguridad garantizadas para todos los trabajadores. Hay que detener cada despido y pago incompleto; exigir beneficios sociales e ingresos garantizados para todos. Los gobiernos deben utilizar los presupuestos públicos para las necesidades sociales, sanitarias y económicas de todas las personas.

En muchos países, los gobiernos han declarado un estado de emergencia, donde se dejan de lado los derechos democráticos; la policía y los militares tienen poder ilimitado para garantizar la seguridad de los estados imperialistas y las ganancias de la clase dominante, no la seguridad de la población.

La burguesía usa la pandemia para limitar la libertad de los trabajadores y silenciar las voces críticas, para difundir el chovinismo y el fascismo.
Aprovechando esta situación, la Unión Europea, su Banco Central y la Comisión de la UE están centralizando su poder; su única respuesta es retirar grandes sumas de miles de millones de euros para defender los beneficios y mantener y fortalecer la posición de los monopolios europeos y de la UE en las crisis económicas mundiales;
pero no hemos olvidado las últimas crisis, donde los bancos y las corporaciones se hicieron chapados en oro en nombre de la gente, y cómo sus ganancias desde entonces estaban protegidas en nombre de los sistemas de salud pública.

¡Manos fuera del derecho y libertad de los trabajadores!

Es hora de aumentar la demanda, detener la libre circulación de capital de los presupuestos públicos y la explotación de la clase trabajadora en los bolsillos ya llenos de accionistas y paraísos fiscales.

Es hora de exigir la derogación de las leyes sobre el estado de emergencia. Exigir no sólo a los soldados de las calles, sino también a todos los soldados involucrados en las guerras imperialistas para que sean llevados a casa y hagan una obra civil útil para detener la pandemia.

La epidemia es una tremenda amenaza para las personas en todo el mundo, especialmente donde el sistema de salud es débil, debido al saqueo de la riqueza por parte de los estados imperialistas y los monopolios, apoyados por gobiernos antipopulares y corruptos. El imperialista no puede quitar esta responsabilidad de sus manos. Es hora de una gran ayuda sanitaria.

La clase obrera y las masas populares se enfrentan a un período complejo y peligroso con la profundización de la crisis general de la sociedad capitalista imperialista y la agudización de todas las contradicciones principales. La clase obrera contra la clase burguesa; Imperialismo contra los pueblos y naciones oprimidos.
Las contradicciones dentro de las potencias imperialistas y los monopolios en sí mismos para dominar el mundo y la hegemonía.

El sistema moribundo no puede ofrecer nada más que explotación e injusticia social, más saqueo de los pueblos y devastación del planeta; incluso cuando millones de personas sufren las consecuencias de la pandemia, la oligarquía financiera criminal nunca deja de especular sobre la emergencia; de allí la necesidad de la lucha revolucionaria por una nueva sociedad socialista, que pueda garantizar el completo bienestar de todos sus miembros y desarrollar una verdadera solidaridad internacional.

Nosotros, los partidos y organizaciones revolucionarias e independientes del proletariado, exhortamos a los trabajadores, a los militantes sindicales, a los jóvenes, a las mujeres y a todos los estratos populares a organizarse de manera independiente, y ser parte y construir un frente obrero unido y un Frente popular en su base.

¡Fortalezcamos la unidad, la solidaridad y la lucha para ponernos de pie¡

¡No aceptemos el escenario de los ataques de la burguesía contra nuestras condiciones laborales y de vida; sino defendiendo resueltamente nuestras demandas, nuestra salud, nuestros intereses!

No sólo estamos luchando contra una pandemia; Estamos luchando por un nuevo y mejor futuro.

21 de marzo, 2020

Partido Comunista de España (marxista-leninista), PCE (m-l)
Plataforma comunista. Italia
Partido Laborista (EMEP), Turquía
Grupo ML Revolución, Noruega
Movimiento para la reorganización del partido comunista de Grecia 1918-1955 (Anasintaxi)
Organización para la construcción del Partido Comunista de los Trabajadores de Alemania, Arbeit Zukunft
Partido Comunista de los Trabajadores, APK – Dinamarca
Partido Comunista de los Trabajadores de Francia, PCOF
Mexico: PC de M (M-L)

CIPOML | Los pueblos de Bolivia luchan contra el fascismo

El golpe de Estado impulsado por el imperialismo norteamericano y ejecutado por la derecha, la policía y los militares bolivianos, apoyado por la OEA y los gobiernos reaccionarios del continente es rechazado por los trabajadores, campesinos, juventud, revolucionarios, izquierdistas y demócratas de ese país, de la región y el mundo. Se trata de una ofensiva anticomunista y reaccionaria, que tilda de revolucionario y socialista al gobierno de Evo Morales y convoca una santa alianza para afirmar los intereses de los monopolios internacionales y la oligarquía de Bolivia.

Los trabajadores y los pueblos de Bolivia están de pie, movilizados por la defensa de sus intereses y derechos que pretenden ser anulados por la reacción y el imperialismo.  Al cabo de varios años de gestión, el gobierno de Evo Morales y su movimiento MAS cosecharon la crítica y el reclamo de parte de amplios sectores de la población, que vieron cómo ejecutaba una política contraria a sus discursos «izquierdistas» y «antiimperialistas», al tiempo que aplicaba una política de división en el movimiento popular, crearon sindicatos paralelos y destruyeron directivas sindicales no disciplinadas.

Pero estos no escucharon estos reclamos, ni hicieron caso a las advertencias de que ese camino los separaba de gran parte del pueblo y los colocaban a merced de la derecha.  El ambiente de descontento social se expresó desde hace tiempo, evidenciándose claramente cuando perdió el referéndum convocado para reformar la Constitución y poder presentarse para una nueva reelección.  Los resultados de las elecciones de octubre agudizaron esas tensiones y contribuyeron a crear el ambiente para el golpe de Estado.

Los comunistas y la izquierda en general, tendremos la ocasión de evaluar esta experiencia, sacar las conclusiones y orientaciones que contribuyan a dar una orientación consecuentemente revolucionaria al proceso en Bolivia.

Y, por lo pronto, toca rechazar esta acción de la derecha y del imperialismo norteamericano, al tiempo que nos solidarizamos con las luchas de la clase obrera y trabajadora, los pueblos de ese país hermano, y con el partido hermano, el PCR que lucha junto a estos en el propósito de garantizar una dirección y rumbo revolucionarios.

Hoy el pueblo pelea en las calles contra el fascismo. Las organizaciones de izquierda que lucharon contra varias de las medidas económicas de tinte neoliberal impulsadas por Evo, encabezan el descontento y trabajan por dar dirección a la resistencia antifascista. El gobierno, el ejército y el imperialismo ejercen una fuerte represión que ha costado la vida de más de 30 personas.

La voluntad de lucha de los pueblos bolivianos, expresada durante estos últimos días, recoge la tradición, la experiencia y las enseñanzas de los combates contra el neoliberalismo y por la liberación social.

Junto a los camaradas del PCR de Bolivia, rechazamos los acuerdos de cúpula entre el gobierno y sectores del mismo MAS, para convocar elecciones, con nuevas reglas y tribunales, sin la participación de Evo Morales. Se trata de una salida concertada a la crisis, que no tiene en cuenta los intereses de los trabajadores y los pueblos.

Los trabajadores y los pueblos, las organizaciones y partidos políticos de izquierda revolucionaria, el Partido Comunista Revolucionario, continuarán en la lucha, no renunciarán a los objetivos de la revolución y el socialismo.

Comité de Coordinacion de la CIPOML

CIPOML | Las contradicciones del capitalismo imperialista se agudizan, la lucha de la clase obrera y los pueblos crece

El plenario de la CIPOML se ha reunido en octubre en un momento en que los pueblos de Asia, África y América Latina se levantaron uno tras otro.

La burguesía internacional y el capitalismo no hacen más que aumentar los problemas sociales, siempre agregando otros nuevos y haciéndolos insuperables.

¡Recordemos cómo prometieron paz y bienestar para todos con el Nuevo Orden Mundial, y cómo la explotación y las clases sociales terminarían con la globalización cuando transformara el mundo en «una pequeña aldea» y librara a la humanidad de sus problemas!

La clase trabajadora y los pueblos oprimidos del mundo han estado experimentando lo contrario de estas afirmaciones a través del deterioro insoportable de sus condiciones de vida y trabajo. La propia experiencia de los trabajadores en el aumento del desempleo, la disminución de los salarios, el aumento de la pobreza debido a los recortes en los servicios sociales y el aumento de los precios y los impuestos, y el deterioro de las condiciones para las necesidades básicas los lleva a aceptar que el capitalismo no tiene nada que ofrecerlos. La fuente de todos estos problemas está en el hecho de que la producción capitalista se realiza para incrementar las ganancias de los monopolios.

Este deterioro se manifiesta en la crisis a la que ya han sido arrastrados muchos países dependientes, y en el mundo capitalista en su conjunto ha provocado una ralentización del crecimiento económico, especialmente en la producción industrial, acompañada de una disminución de la utilización de la capacidad, cierres de fábricas y despidos. Hay indicios de que la próxima crisis de la economía mundial capitalista será mucho más grave que la de 2008. Y esta vez, como los principales estados imperialistas no tienen la oportunidad de implementar intervenciones centralizadas, la crisis tendrá consecuencias más destructivas.

La agudización de las contradicciones interimperialistas e intermonopolistas y el aumento de los conflictos de intereses ya han llevado a las «guerras comerciales». Estas contradicciones y conflictos son el resultado del empuje de los monopolios imperialistas para obtener el máximo beneficio y sin duda alguna tienen un impacto negativo en la economía mundial.

El desarrollo desigual de los monopolios y los países imperialistas, al igual que de las empresas y los sectores, conduce a diferenciaciones en el nivel de poder de los grupos monopolistas del capital financiero y de los países imperialistas, lo que a su vez conduce a demandas de una nueva apropiación del mundo. Estados Unidos, China, Rusia y los imperialistas germano-franceses que dominan la UE, que está plagada de contradicciones, son los principales imperialistas, y entre ellos el conflicto entre Estados Unidos y China aparece en primer plano.

Estados Unidos es la mayor potencia imperialista hegemónica por su base industrial y financiera, el tamaño de los países y regiones que dependen de él, el «arma» del dólar, sus bases militares en todo el mundo, su capacidad continua de imponer también su voluntad sobre las potencias occidentales a través de la OTAN a pesar de las diferencias de interés entre ellas y su gasto militar que supera el total del resto. La histeria para proteger lo que tiene hace que los Estados Unidos sean agresivos y belicistas, lo que lo hace más tmerario. China, por otro lado, con la base técnica completamente moderna de su capitalismo y el rápido crecimiento industrial y económico resultante, con el nivel de acumulación de capital y la expansión económica resultante y su potencial para superar a los Estados Unidos, es una potencia imperialista en ascenso que no puede abstenerse de incluir en la agenda la redivisión del mundo, y está en marcha para mejorar su aparato militar en consecuencia. El conflicto entre los EE. UU. y China, así como las luchas entre los demás para proteger lo que tienen y expandirse a expensas del otro, ya se ha extendido en todos los continentes, incluyendo las guerras de poder.

Las contradicciones y conflictos interimperialistas tienen un efecto negativo en la economía mundial y conducen al deterioro de las condiciones de vida y de trabajo de las masas explotadas, ya que los imperialistas aspiran a explotar a la clase trabajadora y a los pueblos oprimidos y expoliados.

En conflicto entre sí en todas partes del mundo, y concentrados en algunas regiones, ninguna potencia imperialista es amiga de los trabajadores y de los pueblos. Sus promesas de ayudar económica o políticamente a los pueblos, de llevar la independencia y la democracia, por ejemplo, no son más que grandes mentiras. Todos ellos son monopolistas matones, explotadores y saqueadores, sin importar lo que prometan, sólo se preocupan por obtener ganancias a expensas de los pueblos y por expandir sus esferas hegemónicas haciendo que los pueblos dependan de ellos.

Al tiempo que ningún imperialista duda en aprovechar la más mínima oportunidad para saquear las riquezas de los pueblos y expandir su influencia económica y política ampliando las relaciones de dependencia, el imperialismo estadounidense, en particular, está en la ofensiva contra los pueblos a través de un serie de sanciones, embargos y ocupaciones utilizando sus más de 800 bases militares, al sionismo israelí y a poderes reaccionarios regionales como Arabia Saudita y Colombia. Todavía mantiene fuerzas de ocupación en Afganistán e Irak. Continúa con la intervención en Siria y los embargos contra Cuba, Venezuela e Irán. Ha pasado un tiempo desde que trasladó su embajada de Tel-Aviv a Jerusalén.

La CIPOML condena todos estos ataques.

Defendiendo incondicionalmente el derecho de todos los pueblos y naciones a la autodeterminación, incluyendo también el derecho a la fundación de estados separados, la CIPOML también declara su solidaridad con todos los pueblos oprimidos y las luchas de liberación, principalmente con las de Venezuela, Irán. Palestina, Kurdos, Cuba, Cachemira.

El hecho de que se intensifican las contradicciones entre el trabajo y el capital, entre los imperialistas y los pueblos y entre los mismos imperialistas significa que la agresión capitalista-imperialista va en aumento, al igual que el peligro del fascismo y la guerra. A menos que se evite este curso de los acontecimientos, seguramente la clase obrera y los pueblos oprimidos se verán en una situación peor.

A menos que la clase dominante no pueda superar la crisis del capitalismo, cuya decadencia y estancamiento se está profundizando, y suprimir las demandas de la clase obrera y los pueblos, entonces será tan natural que recurran al fascismo, que es la forma más intensa de la tendencia monopolista reaccionaria. Y las peleas de perros interimperialistas conducen a una nueva guerra imperialista.

Sin embargo, también es cierto que todas las consecuencias negativas del capitalismo conducen a movilizaciones de la clase obrera y de los pueblos oprimidos.

En la India, no hace mucho tiempo que 200 millones de trabajadores se declararon en huelga general. En Irán, las huelgas y movilizaciones del año pasado, en las que participaron decenas de miles de trabajadores, también fueron presenciadas este año. Mientras que las huelgas han ido en aumento en Europa, hemos visto varias acciones de huelga en los EE.UU. en los últimos dos años; la huelga de los trabajadores del metal es el último ejemplo. Después de un largo período de estancamiento, la clase obrera se encuentra en un estado de nuevas movilizaciones, y esto se puede observar en varias huelgas y otras acciones de todos los tamaños, aunque todavía no están unidas a nivel nacional.

Atestiguamos también del estallido de muchos movimientos populares en octubre, como resultado de los efectos destructivos del capitalismo y la represión de las fuerzas reaccionarias. En muchos países, estos movimientos han mostrado tendencia a convertirse en levantamientos y comenzaron a tener un carácter político. En Burkina Faso, el pueblo había frustrado el golpe militar hace 4 años. En Sudán, Omar al Bashir fue derrocado. En Argelia, Bouteflika tuvo que renunciar y luego retiró su candidatura. En el Líbano, el primer ministro Hariri renunció. El primer ministro iraquí anuncia que renunciaría. En Chile, el presidente Sebastián Piñera, debió dar paso atrás en las medidas económicas adoptadas. En Ecuador, el presidente Moreno tuvo que cancelar su paquete de austeridad. En Haití, Iraq, Honduras, Guinea, etc., la lucha de los pueblos que se levantaron no pudo ser contendia. El número de levantamientos populares con gran participación de la clase trabajadora está en aumento.

El levantamiento de la clase obrera y los pueblos contra el saqueo y la opresión de parte de los monopolios y el imperialismo es la única forma de detener la agresión del capital, evitar el peligro del fascismo y la guerra, así como para la emancipación social y nacional.

El socialreformismo está cayendo en un vacío ya que no es capaz de contener la rebelión de la clase obrera y los pueblos. Es natural que se rompa el efecto tranquilizador del reformismo que sugiere nada más que la conciliación entre las luchas populares objetivamente revolucionarias y las fuerzas reaccionarias.

Nuestra Conferencia llama a los trabajadores de todos los países que:

La única vía para nuestra emancipación es luchar contra el capitalismo sin expectativas en ninguna facción burguesa o poder imperialista y abolir la hegemonía del capital y las relaciones de explotación. Debemos terminar con el dominio burgués y organizarnos como la clase hegemónica, que solo depende de nuestro propio poder.

Sin embargo, no podemos lograrlo si estamos desunidos y desorganizados. Por lo tanto, debemos organizarnos en nuestros partidos independientes de la clase trabajadora en nuestros países, si es que hay uno, y si no lo hay, fundarlo, y llevar a cabo nuestra lucha de clases independientemente de la burguesía.

Con esto en mente, no solo debemos participar en las luchas populares que se desarrollan fuera de nuestra iniciativa, sino dirigirlas, organizando las luchas de los trabajadores de la ciudad y el campo y dirigiendo estas luchas contra el capitalismo.

Nuestra Conferencia también llama a la ampliación de la lucha de los pueblos y naciones oprimidos del mundo.

La única forma de deshacerse del saqueo y la opresión imperialista y monopolista es llevar a cabo una lucha intransigente contra las potencias y los monopolios imperialistas. Debemos seguir el ejemplo de las luchas que tienen lugar en otros países, ayudando a desarrollarlas en nuestro propio país y expandirlas. Los pueblos no tienen otro amigo sino ellos mismos. Podemos depender de nosotros mismos y de los trabajadores que forman parte de los pueblos.

Necesitamos unir, organizar y levantar la lucha contra el imperialismo y los monopolios. La lucha unida y organizada de la clase obrera y los pueblos oprimidos es invencible.

Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas (CIPOML)

PCR BOLIVIA | Contra el fraude, por una verdadera democracia popular

Las elecciones generales del 20 de octubre marcan un antes y un después para Evo Morales y el MAS, al ser la primera elección presidencial desde 2005 en la que la dupla Morales Ayma – García Linera no alcanzan la mayoría absoluta de los votos. La derrota del oficialismo en el referéndum de modificación del Art. 168 de la Constitución Política del Estado (21-F/2016) no fue impedimento para que el Tribunal Constitucional mediante la Sentencia 84/2017 desconociera el resultado del referéndum alegando el ‘derecho democrático de elegir y ser elegido’. Bajo una nueva Ley de Organizaciones Políticas se gesta una nueva figura – las elecciones primarias, cuya única función es de legitimar las candidaturas presidenciales, que se realizaron en enero del 2019 con una participación menor al 46% de la propia militancia oficialista.

La antesala de las elecciones generales fueron marcadas por una escalada de conflictos sociales (médicos, defensa del litio, entre otros) y por la defensa de la Chiquitanía que se encontraba por meses en una situación de emergencia por los incendios. Estos conflictos sociales han dado lugar a una creciente polarización de la población nacional en medio del resurgimiento de los discursos racistas, xenofóbicas, misóginas, regionalistas y de odio, que caracterizaron a la ‘media luna’ de hace una década. Se ha generado un contexto político de total confusión en el que contingentes significativos de los otrora grupos de choque derechistas se incorporan al ‘Proceso de Cambio’ por un lado y por otro lado se unen para ‘defender la democracia’ desde los comités cívicos hasta el CONADE; no existe organización política o social que logre encausar el cúmulo de descontentos y contradicciones que se agudizan en el país.

Los resultados electorales del 20 de octubre en primer lugar son muestra clara de los límites de la democracia liberal representativa como mecanismo de resolución de las profundas contradicciones que vive el país, al polarizarse el voto entre el oficialismo (MAS-IPSP) y el ‘voto útil’ por el ex-Presidente Mesa (quien fue compañero de fórmula del empresario neoliberal Sánchez de Lozada). La elevada votación por el candidato fundamentalista, misógino y anti-derechos del Partido Demócrata Cristiano llama la atención y preocupa, más aún cuando éste ofrece su apoyo a Mesa a cambio de que ‘baje la bandera arcoiris’. La votación del regionalismo oriental expresado en la alianza Bolivia Dijo No se redujo a una mínima expresión a nivel general, sin embargo se mantiene en las circunscripciones uninominales de Santa Cruz y Beni. Fueron 5 partidos que perdieron la personería jurídica en estas elecciones al no haber alcanzado el 3% necesario: el indigenismo de tercer sistema logró poco más del 1%, por su parte los partidos tradicionales y de la primera ola populista – MNR, UCS y FPV, y el fantasma Pan.Bol no alcanzaron siquiera el 1%. En términos del próximo Parlamento, ya es un hecho que el MAS no contará con los dos tercios necesarios para nombrar al próximo Tribunal Supremo Electoral o para instaurar un juicio político, sin embargo se mantiene como primera fuerza en ambas cámaras.

El Tribunal Supremo Electoral, objeto de serias observaciones por su falta de independencia, perdió aún más su legitimidad ante el pueblo con las renuncias consecutivas de vocales y altos funcionarios en la antesala de las elecciones. El sistema de conteo rápido conocido como TREP fue suspendida de forma irregular durante casi 24 horas faltando la publicación del 17% de las actas de escrutinio, hasta ese momento los resultados apuntaban hacía una segunda vuelta al no contar ningún candidato con el 50% + 1 y no existir ningún candidato con 40% de votos y 10% de diferencia con el segundo (son las dos formas de ganar en primera vuelta la elección presidencial en Bolivia). Al actualizarse el TREP la noche del 21 de octubre, con un supuesto consolidado de 98,89% de las actas, se indica contra todo pronóstico matemático una diferencia de 10,1% entre los primeros dos candidatos y por tanto la virtual proclamación de la victoria electoral del MAS en la primera vuelta. Este hecho provocó una ola de protestas a nivel nacional contra las autoridades electorales, acusándoles de fraude y terminó con fuertes represiones y enfrentamientos entre oficialistas y opositores.

Los comunistas estamos conscientes que ni Evo Morales ni Carlos Mesa representan la transformación que necesita nuestro país, ambos responden a intereses de diversas fracciones de las clases dominantes y ambos aplicarán una política anti-popular desde el gobierno. Asimismo comprendemos que la democracia liberal representativa no es más que un muro de contención que busca reducir la participación del pueblo al hecho de emitir un voto cada cinco años. Los comunistas rechazamos los intentos de la vieja derecha oligárquica de remontarse y posicionar su discurso de odio, racismo y misoginia aprovechando los espacios de movilización popular. No podemos caer en las garras de los discursos regionalistas, racistas, misóginos, xenofóbicos y de odio; la lucha es junto a los trabajadores, los campesinos, los pueblos indígenas, las diversidades sexo-genéricas, la juventud, las mujeres – es decir los pueblos bolivianos.

Las luchas callejeras y la resistencia civil no sólo debe ser para el respeto a la voluntad popular y la realización transparente de los procesos electorales, debemos cuestionar la misma esencia del sistema democrático en el país: las formas de participación, los mecanismos de toma de decisión y los espacios de representación. Debemos aprender de las experiencias históricas de la lucha social del pueblo boliviano y las formas de organización que ha asumido: la Asamblea Popular, la Coordinadora del Agua, los Cabildos, entre otros. Pero además debemos comprender que la democracia es más que la defensa del voto, es luchar por políticas públicas que favorezcan los intereses del pueblo boliviano y no de las agro-industriales y banqueros; es luchar por la soberanía nacional para que nuestros recursos no terminen en manos de las transnacionales (aunque las llamen de socias); es luchar contra la deuda externa ilegítima; es luchar por el derecho a la educación, salud, vivienda, alimentación, libertad, organización. Luchamos contra el fraude, pero luchamos también por una verdadera transformación del país, por la democracia popular; por un país en el que las grandes mayorías seamos quienes determinemos nuestro su propio destino.

La Paz, 22 de octubre de 2019

Secretariado del Comité Central

Partido Comunista Revolucionario (PCR)

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