Condenamos el ataque imperialista estadounidense contra Venezuela y llamamos a solidaridad con el pueblo venezolano

 

La Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas (CIPOML) expresa su más enérgica condena a la pérfida agresión militar ejecutada por el gobierno de los Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela.

Los ataques aéreos y el secuestro del presidente venezolano Nicolas Maduro y su esposa, llevados a Estados Unidos tras amenazas políticas y un bloqueo económico que incluye la confiscación de buques mercantes, implementados por Washington, constituyen una clara violación del derecho internacional y del principio de autodeterminación, así como un flagrante acto de piratería. La CIPOML considera que este ataque terrorista del imperialismo estadounidense busca castigar a un pueblo que ha desafiado la hegemonía históricamente impuesta en el continente y que solo ha demostrado la determinación de controlar su propio destino y sus recursos naturales. Con este ataque contra Venezuela, los imperialistas estadounidenses no solo intentan apoderarse del destino y los recursos del pueblo venezolano; este ataque constituye una amenaza y una advertencia para los pueblos del mundo, en particular los de América Latina y el Caribe.

El ataque a Venezuela se produjo inmediatamente después de los intentos de establecer la hegemonía estadounidense en Oriente Medio, que debe ser completamente depurado de fuerzas antiamericanas, y después de que Trump, líder del imperialismo estadounidense, amenazara con intervenir contra Irán. Este agresor imperialista, que se autoproclama amo y policía del mundo, ataca todo lugar y toda potencia que considera un obstáculo, y debe ser detenido.

El principio de la indivisibilidad de la soberanía sobre el continente americano, incluido en el Documento de Seguridad Nacional anunciado por el imperialismo estadounidense a fines de noviembre y que representa una actualización de la Doctrina Monroe, es la base de la brutalidad imperialista contra Venezuela.

Este nuevo ataque imperialista contra Venezuela es un nuevo paso en una estrategia sistemática destinada a establecer el control sobre países que han optado por forjar su propio camino. En este contexto, la soberanía de Venezuela forma parte de la dignidad de su pueblo. Por lo tanto, la defensa de la independencia y la soberanía de Venezuela debe ser una prioridad ineludible para todas las fuerzas progresistas y revolucionarias que aspiran a un mundo basado en la coexistencia pacífica y el respeto a los asuntos internos.

Por ello, la CIPOML llama urgentemente a los trabajadores y pueblos del mundo a oponerse activamente a este ataque, que añade nuevos elementos de turbulencia a la situación internacional.

Las voces de los trabajadores y el pueblo deben alzarse con fuerza para defender a Venezuela. Reafirmamos que no permitiremos la violación de la soberanía y el derecho a vivir en paz de un pueblo que aspira a construir su futuro sin tutela extranjera.

 

 

Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas

Comité Coordinador

Resolución sobre Palestina

La cumbre recientemente celebrada en Egipto anunció un alto el fuego en la guerra de agresión contra el pueblo palestino. Israel, sin embargo, no dudó en violar ese alto el fuego con nuevos ataques y masacres, bajo diversos pretextos.
Si esta solución se inscribe en el marco del plan “Nuevo Oriente Medio” de Trump, que apunta a eliminar la resistencia, también es fruto de dos años de resistencia frente a una guerra de genocidio, que ha provocado decenas de miles de mártires.
Esta situación ha colocado la causa palestina en el centro de la agenda internacional, movilizando a los pueblos amantes de la libertad en todo el mundo y concentrando a un gran número de países en torno a esta causa.
Esta agresión sionista ha revelado la verdadera naturaleza de las grandes potencias imperialistas, en particular los Estados Unidos, y ha puesto de relieve la impotencia y la complicidad de numerosos regímenes árabes e islámicos.

  1. Los partidos de la Conferencia internacional de partidos y organizaciones marxistas-leninistas envían sus saludos llenos de orgullo, reconocimiento y admiración al inquebrantable pueblo palestino, que se aferra a su tierra y lleva a cabo una valiente resistencia nacional en todas sus componentes, así como a todos los frentes de apoyo en Yemen, Líbano e Irak.
  2. Afirman que la resistencia es un derecho legítimo y una respuesta natural a la ocupación y al cerco total de Gaza, a la expansión rampante de los asentamientos, a la anexión y a la agresión en Cisjordania, en Jerusalén y en los territorios ocupados. Esto confirma la justicia y la legitimidad de la lucha del pueblo palestino por la liberación, el retorno de los refugiados y el establecimiento de su Estado nacional independiente en su tierra.
  3. Saludan la postura de la resistencia palestina y libanesa que, frente a la ocupación y a la agresión sionista, continúa tomando las armas.
  4. Saludan a las mujeres y a los hombres de todo el mundo por su notable apoyo a Palestina, a su causa, a su pueblo y a su resistencia, y los llaman a continuar sus esfuerzos de boicot e aislamiento del ocupante, que consideramos fascista, racista e inhumano.
  5. Llaman a las masas y a las fuerzas patrióticas y progresistas del mundo entero a asumir sus responsabilidades en este momento histórico crítico frente a este proyecto que busca remodelar y fragmentar aún más la región con el fin de consolidar el control imperial-sionista.
  6. Rinden un homenaje particular a la clase obrera mundial, en numerosos países imperialistas, que ha boicoteado la carga de armas destinadas al Estado sionista.
  7. Con motivo del 29 de noviembre, Jornada Internacional de Solidaridad con el pueblo palestino, llamamos a los pueblos del mundo a luchar por la paz, a oponerse a la guerra y a defender el derecho de los pueblos a la autodeterminación.

DECLARACIÓN DE LA XXX PLENARIA DE LA CONFERENCIA INTERNACIONAL DE PARTIDOS Y ORGANIZACIONES MARXISTA-LENINISTAS – CIPOML

Con la responsabilidad política que asumimos como vanguardia revolucionaria de la clase obrera y los pueblos, y comprometidos con fortalecer la lucha para poner fin al capitalismo y luchar por el socialismo, las organizaciones y partidos integrantes de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas (CIPOML) hemos culminado con éxito los trabajos de su XXX Sesión Plenaria.

El análisis objetivo de la realidad mundial nos ha llevado a constatar la profundización de las contradicciones fundamentales de la época, la agudización de la crisis general del sistema capitalista-imperialista y las múltiples secuelas negativas que este impone sobre la vida de los pueblos. Vivimos en un mundo que no ofrece nada bueno a los trabajadores, a la juventud y a las mujeres de los sectores populares; un mundo donde lo viejo se aferra desesperadamente a su poder, aunque esté carcomido por dentro.

La confrontación interimperialista determina el curso de los principales acontecimientos en el escenario internacional. Su creciente agudización no augura nada favorable para los pueblos; por el contrario, provoca la ralentización de la economía mundial, la sobreexplotación de la clase obrera, el aumento del saqueo imperialista, la intensificación de la violencia contra las naciones oprimidas y los países dependientes, el desarrollo de guerras localizadas que pueden ser más frecuentes, y el riesgo real de un conflicto bélico de dimensiones generales.

El sistema capitalista-imperialista, empeñado en extraer el máximo de ganancias y repartirse el dominio del planeta, atenta directamente contra las condiciones de vida y de trabajo de las masas trabajadoras  y los pueblos, y provoca además daños irreparables al medio ambiente.

La decadencia que el imperialismo estadounidense arrastra desde hace años, y su desesperado afán por conservar sus zonas de influencia y proteger los intereses de los grupos monopólicos que sostienen su poder, han intensificado de manera brutal su agresividad, manifestada abiertamente en los terrenos económico, comercial, político y militar, como recientemente miramos en Medio Oriente, África, América Latina y el Caribe.

China es, en la actualidad, la única potencia imperialista con la capacidad y la voluntad de disputar la hegemonía al imperialismo estadounidense. Sin embargo, el reconocimiento mutuo como rivales que compiten por el predominio mundial no elimina las contradicciones que ambos mantienen con otras potencias imperialistas y países capitalistas desarrollados, ni anula las pugnas de estas por conservar sus propias zonas de influencia.

Miramos con preocupación y repudiamos la creciente militarización de la sociedad, que atraviesa los planos económico, político y social. Los gobiernos de las potencias y de muchos países dependientes subordinan sus presupuestos, sus políticas públicas y sus formas de gestión a los preparativos de la confrontación, reforzando aparatos represivos, criminalizando la protesta y normalizando la presencia militar en ámbitos que antes correspondían a la vida civil.

En este contexto, se observa un avance de las fuerzas de derecha y de corte abiertamente fascista, que aprovechan la crisis para promover discursos de odio, restringir derechos, dividir a los trabajadores y los pueblos y apuntalar proyectos autoritarios al servicio del gran capital.

Pero en este mundo, el protagonismo no se encuentra únicamente en los dueños del capital. La clase obrera y los pueblos están librando importantes acciones de protesta, que constituyen una clara muestra del avance de la lucha de clases. Frente al genocidio sionista contra el pueblo palestino, millones de voces se han alzado en todos los continentes, denunciando la barbarie y exigiendo el fin de las relaciones con Israel y la ocupación sionista. Del mismo modo, las políticas de ajuste, el sometimiento a potencias extranjeras, la conculcación de derechos democráticos y otras manifestaciones de la ofensiva reaccionaria han recibido una respuesta firme en las calles. La clase obrera, la juventud, las mujeres y amplios sectores populares se movilizan, rechazan estos ataques y reafirman su determinación de conquistar cambios profundos que mejoren sus condiciones de vida y abran paso a un futuro distinto.

Es evidente la recuperación de la lucha del movimiento de masas en todo el mundo y el creciente protagonismo que en diversos países va adquiriendo la juventud. Y cuando las masas encuentran en el combate el camino para conquistar derechos y enfrentar a sus enemigos de clase, avanzan con mayor decisión, elevan sus niveles de organización y transforman su indignación en fuerza capaz de disputar el rumbo de la sociedad.

Vivimos en un mundo conflictivo, pero así mismo, son tiempos mejores para el trabajo que nuestros partidos y organizaciones desarrollan con la mira puesta en la organización y en el triunfo de la revolución proletaria y el socialismo.

Es un imperativo trabajar por el desarrollo y fortalecimiento de un amplio movimiento antiimperialista y antifascista mundial; por mantener en alto las banderas contra la guerra, por la paz y por la solidaridad internacional de los pueblos; contra la violencia generada por el sistema imperante. Nuestro objetivo final es conquistar la emancipación social y nacional de los trabajadores y los pueblos, propósito que solo puede cumplirse con la clase obrera en el poder.

Para que nuestros partidos cumplan su misión de convertirse en la vanguardia revolucionaria de los trabajadores, deben reforzarse en todos los órdenes: ideológico, político y organizativo, e involucrarse activamente en las luchas políticas y sociales.

La XXX Plenaria de la CIPOML ratifica el compromiso de sus integrantes con la clase obrera, con los pueblos y naciones oprimidas del mundo. Avanzamos, firmes, al cumplimiento de las responsabilidades que nos ha impuesto la historia.

Trigésima Sesión Plenaria

Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas CIPOML

Noviembre de 2025

CIPOML condena la guerra contra el pueblo palestino

Durante más de diez días, el pueblo palestino ha estado expuesto a uno de los ataques más mortíferos. Para conmemorar el 54º aniversario de la ocupación de Jerusalén Este, las hordas salvajes sionistas, apoyadas por el ejército de ocupación, han atacado a los palestinos que residen en la ciudad en un último intento de expulsarlos de sus hogares y de su tierra. El último bastión de la resistencia, el barrio de Sheikh Jarrah, adyacente a los lugares sagrados islámicos y cristianos de la ciudad, es el objetivo de estos ataques. Se trata de una nueva campaña de limpieza étnica destinada a la judaización de la ciudad y a su anexión definitiva al Estado sionista. Al mismo tiempo, otras partes de Jerusalén Este y toda Cisjordania están sufriendo una expansión sin precedentes de los asentamientos bajo la mirada cómplice de los países imperialistas y las instituciones de las Naciones Unidas. 

Tan pronto como las bandas fascistas de colonos sionistas iniciaron estos ataques asesinos, fueron retransmitidos por la maquinaria de guerra del Estado sionista que, como es habitual, apunta sin distinción a la población civil: ancianos, niños, hombres, mujeres, perpetrando un verdadero genocidio y causando una destrucción masiva en todos los territorios ocupados. El objetivo sionista es obligar a estas poblaciones a abandonar su tierra para unirse a las filas de los seis millones de palestinos, refugiados en los países vecinos y dispersos en la diáspora.

Se trata de verdaderos crímenes contra la humanidad que se están cometiendo contra el pueblo palestino y que deben hacer un llamamiento a toda la comunidad progresista del mundo, así como a todos los hombres y mujeres amantes de la paz y la justicia, para que expresen su apoyo a este pueblo que, solo, se enfrenta a la maquinaria de guerra sionista y a los planes imperialistas, incluido el «Acuerdo del Siglo» de la administración estadounidense, cuyo objetivo es mantener el dominio imperialista sobre la región y sus riquezas.

El CIPOML, al tiempo que condena enérgicamente la guerra contra el pueblo palestino, se dirige a la clase obrera mundial, a sus partidos y organizaciones de masas, a todos los pueblos del mundo para que se levanten contra la barbarie sionista y exijan el fin inmediato de esta guerra y expresen su apoyo a su justa causa.

 

El Comité de Coordinación de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas.

Mayo de 2021

CIPOML: Solidaridad con la lucha del pueblo colombiano

Un nuevo estallido social en contra de las políticas antipopulares de la burguesía se ha producido, esta vez en Colombia.

Millones de trabajadores, campesinos, jóvenes, mujeres, desempleados, artistas, jubilados, vecinos de los barrios han paralizado el país con una combativa protesta que inició el pasado 28 de abril, y aún continúa a pesar de las decenas de luchadores y luchadoras asesinados por las fuerzas del orden, los cientos de heridos, torturados, golpeados, e inclusive agredidos sexualmente. El Ejército y la Policía han respondido con su habitual política guerrerista, para enfrentar a quienes consideran como el enemigo interno.

La contundencia de la protesta, que inclusive ha rebasado las previsiones de las organizaciones convocantes del Paro del 28A, obligó al derechista gobierno de Iván Duque a retirar la propuesta de ley de reforma fiscal que, de manera cínica, la puso por nombre de «Solidaridad Sostenible». Con esta se pretendía incrementar y elevar impuestos sobre los salarios y el consumo, que afectan principalmente a los sectores populares y medios de la población, al tiempo que el Gobierno ha tomado medidas para rebajar los impuestos sobre la renta de las grandes empresas.

La reforma fiscal no pasó, la movilización popular forzó la renuncia del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla —cerebro gris del proyecto— y Duque ha convocado a un «diálogo nacional» para superar la crisis, pero la lucha sigue. El pueblo colombiano no da tregua, está desafiando a un Estado autoritario, abiertamente represivo, en el que es público que los jefes militares, policiales y de todo el aparato de seguridad comulgan ideas fascistas, trabajan bajo el tutelaje de los aparatos de inteligencia estadounidense, son promotores de los grupos paramilitares y tienen nexos con el narcotráfico. Esta lucha es un claro ejemplo de que, cuando las mayorías populares se unen y combaten, hacen retroceder al más fiero enemigo.

La masividad, amplitud y combatividad de la protesta expresan el grado de insatisfacción y frustración existente en el pueblo por sus condiciones de vida: cerca de un 10% de desempleo abierto, un 50% de personas que trabajan en la informalidad; uno de los países con la más alta tasa de desplazados internos por pobreza, violencia e inseguridad generada por el Estado; una población duramente golpeada por la pandemia y un gobierno incapaz de articular un adecuado plan de vacunación; el país con el segundo presupuesto militar más alto en América Latina; un país en el que en el primer trimestre de este año hubo 23 masacres y durante el año 2020 se asesinaron a más de 250 campesinos, dirigentes poblacionales, sindicales, comunales. En noviembre de 2019, el pueblo colombiano dio ya una clarinada con una masiva y combativa protesta social; en general los reclamos, las movilizaciones de distintos sectores populares son constantes.

Expresamos nuestra solidaridad esta lucha y llamamos continuar levantando en los distintos países acciones de solidaridad con el pueblo y de condena al gobierno de Iván por la criminal represión desatada contra el pueblo. Nos unimos a la demanda de renuncia del presidente Iván Duque.

Nos unimos a los camaradas y dirigentes del Partido Comunista de Colombia (Marxista Leninista) que se hallan en la primera fila del combate.

Denunciamos que los sectores más reaccionarios del Estado colombiano: Uribe, Duque, los jefes de las fuerzas militares y policiales miran a la protesta social y sus actores como acciones de guerra, como eventos que buscan «desestabilizar el poder y poner fin a la democracia», bajo esa lógica han respondido con saña y odio los reclamos del pueblo. Las fuerzas del orden están en estado de guerra contra el pueblo, lo cual lo repudiamos y llamamos condenarlo en todo el mundo.

Comité Coordinador

Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista – Leninistas

CIPOML

 

¡El Primero de Mayo, levantemos en todo el mundo nuestra lucha por empleo seguro, pan y libertad!

Compañeros obreros y trabajadores,

Todos los obreros y trabajadores del mundo se preparan para celebrar el día de la Unidad, la Lucha y la Solidaridad Internacional de la clase obrera en un momento de especiales condiciones históricas.

En casi todos los países la burguesía internacional, el imperialismo, los estados capitalistas y los gobiernos burgueses han intensificado la explotación y la opresión capitalista sobre los obreros y trabajadores, apoyándose en las restricciones impuestas por la pandemia de Covid-19.

El trabajo a tiempo parcial, las licencias no pagadas, las deducciones en el salario, los permisos y otras prácticas de trabajo ocasional se han aplicado de facto, y los despidos se han generalizado con el pretexto de la pandemia. En el último año, decenas de millones de personas han perdido su empleo y se han visto privadas de ingresos regulares. La mayoría de quienes perdieron su empleo son mujeres. Han sentido hasta los huesos la explotación capitalista y la doble opresión. La violencia contra las mujeres y los feminicidios han aumentado, en particular la violencia doméstica.

En respuesta a los efectos adversos de la pandemia que se entrelaza con la crisis capitalista, los «paquetes económicos» anunciados por los gobiernos burgueses con el pretexto de medidas sociales han sido y siguen siendo un instrumento de transferencia de recursos a los monopolios capitalistas. En un momento en que los trabajadores y los sectores explotados del pueblo han sido empujados a los brazos del desempleo, la miseria y el hambre, los monopolios capitalistas han multiplicado sus beneficios.

El ataque capitalista a los «derechos democráticos» y a las libertades políticas no es menor que los ataques en el frente social y económico. Cualquier pequeño intento de los obreros y trabajadores, de los pobres del campo y de la ciudad, de los jóvenes y de las mujeres que buscan sus derechos ha sido objeto de restricciones que aún continúan. Las protestas y manifestaciones populares se enfrentan a la violencia policial, las detenciones y los arrestos. Los Estados y gobiernos capitalistas, especialmente Alemania, Francia y el Reino Unido, ya han tomado medidas para dar más poder a la policía y a la gendarmería y para garantizar que las «medidas policiales» sean permanentes. Incluso en los países conocidos como la cuna de la «democracia burguesa», la reacción política va en aumento y las prácticas reaccionarias y fascistas se aplican más ampliamente contra la clase obrera y la oposición social popular.

Trabajadores y trabajadoras, hermanos y hermanas, ¡las realidades no se pueden ocultar eternamente!

La pandemia ha mostrado a los obreros, a los trabajadores y a los oprimidos la verdadera cara del imperialismo capitalista, de los gobiernos burgueses y del frente del capital. No es posible ocultar por mucho tiempo la explotación capitalista y el saqueo imperialista y el hecho de que el sistema capitalista es el enemigo de la humanidad y del medio ambiente. Especialmente en las condiciones actuales, cuando el desempleo, la pobreza junto con el uso de la fuerza contra el pueblo se han disparado y cuando la polarización se ha profundizado, ninguna demagogia, propaganda burda o sucia puede ocultar esta verdad. Y, en efecto, cada vez más sectores de los trabajadores y de los obreros toman conciencia de la realidad y la oposición social crece. El hecho de que la lucha contra las consecuencias del desempleo y la pobreza esté aumentando en muchos países, no significa que la clase obrera y las masas explotadas estén abrazando el

capitalismo y que no quieran un cambio rechazando el dominio de los monopolios. Por el contrario, a medida que crece su conciencia de las realidades sociales y de su propio poder, aumenta el número de quienes exigen un cambio del sistema de dominación capitalista.

En los polos opuestos del capitalismo actual están la clase trabajadora, cada vez más pobre y alienada de su trabajo mientras produce la riqueza social, y en el otro extremo, la acumulación capitalista intensificada, basada en la esclavitud remunerada de la clase obrera y el saqueo de los países dependientes, así como un puñado de capitalistas monopolistas cada vez más parasitarios y decadentes.

Según el informe de Oxfam de 2020, en 2019, la riqueza de las 2.153 personas más ricas superaba la riqueza total de 4.500 millones de personas. La riqueza del 1% más rico era más del doble de la riqueza de 6.900 millones de personas juntas. La riqueza de los 10 hombres más ricos, entre ellos Jeff Bezos, Elon Musk, Bernard Arnault, Bill Gates, Mark Zuckerberg, aumentó en un total neto de 540.000 millones de dólares entre marzo y diciembre de 2020. China, con sus 626 millonarios, encabezados por Zhong Shanshan y Ma Huateng, es el segundo país -después de Estados Unidos- con su abundancia de millonarios. El informe señala que el aumento de la riqueza de los diez más pudientes, durante nueve meses de la época de la pandemia, es suficiente para que todo el mundo se vacune varias veces.

En la otra cara de la moneda, vemos las zonas de hambre en las distintas partes del mundo, especialmente en el África subsahariana. En todo el mundo, cada día mueren casi 25.000 personas de hambre. En 2019, el número de personas que viven con hambre aumentó en 10 millones y alcanzó los 690 millones de personas. En África los niños mueren porque no pueden comprar antibióticos a un costo de 1 dólar. Sin embargo, el dinero gastado en la industria cosmética mundial supera los 200.000 millones de dólares.

Entre los años 2011-2017 casi no hubo aumento de los salarios reales. Además, durante la pandemia estos han bajado y los problemas han aumentado, siendo el acceso a la vacuna el primero y más importante.

¡Demostremos la fuerza de la clase obrera!

La clase obrera y los trabajadores de todo el mundo, desde Camboya hasta los EEUU, desde Francia hasta la India, desde Italia hasta Ecuador, desde Grecia hasta Chile, desde Turquía hasta Brasil, desde Egipto hasta China y Bolivia han intentado responder a esta barbarie capitalista con huelgas y resistencia, allí donde han podido superar las barreras establecidas por los gobiernos burgueses y la burocracia sindical. La subida de los precios de los bienes de consumo básicos, el aumento de los impuestos, la pérdida de puestos de trabajo, los bajos salarios y el aumento de la pobreza, junto con el deterioro de las condiciones de trabajo y de vida, y la falta de seguridad futura en muchos países, allanaron el camino para el aumento de las luchas de los trabajadores y de las masas populares. Las demandas de trabajo, pan y libertad se han levantado en todo el mundo.

Nos acercamos al 1 de mayo de 2021 en un período en el que se agudizan las contradicciones entre el trabajo y el capital, el imperialismo y los pueblos oprimidos, y entre los propios imperialistas, y en el que la probabilidad de que estos «conflictos» pasen de la diplomacia al campo de batalla es cada vez mayor. Un 1 de mayo combativo con participación masiva mostrará el poder de la clase obrera. Un 1 de mayo fuerte dará a la clase obrera y a los pueblos oprimidos la moral que necesitan para dar pasos para involucrarse en luchas más avanzadas, y servirá para que la lucha dé pasos adelante.

Para la clase obrera, el 1 de Mayo significa un día  en el que pone a prueba su fuerza en contra del frente capitalismo. Por esta razón, la clase obrera debe unirse al Primero de Mayo de la manera más organizada. Siempre que sea posible, los trabajadores deben formar «comités del 1º de Mayo», elegidos a través de la más amplia participación en las fábricas, lugares de trabajo y en todos los ámbitos, con el fin de evitar el vaciamiento del 1º de Mayo por la burocracia sindical. Organizando el 1º de Mayo de acuerdo con su significado, la clase obrera encontrará no sólo a millones de trabajadores arrojados a los brazos del paro, sino también a los campesinos pobres incapaces de producir, a los pequeños comerciantes enfrentados a la ruina, a los pobres del campo y de la ciudad, a la juventud y a las mujeres que luchan contra el capitalismo y la reacción. En cierto modo, el Primero de Mayo puede jugar el papel de palanca en la lucha de la clase obrera y de los pueblos.

Hoy, los trabajadores se enfrentan a dos tareas contra los monopolios capitalistas que no reconocen límites en la explotación y el saqueo y que ahora están intensificando la fuerza y la violencia tomando medidas contra el descontento y las reacciones que surgen: fortalecer las filas de la clase obrera reforzando su unidad en cada país y a escala internacional; y, desarrollar su unidad y alianza con los pueblos trabajadores oprimidos.

¡Por lo tanto, sigamos adelante para celebrar el Primero de Mayo de una manera digna de su significado histórico!

 

¡Viva el Primero de Mayo!

¡Viva la unidad, la lucha y la solidaridad internacional de la clase obrera!

¡Exigimos puestos de trabajo seguros, pan y libertad!

¡Viva el Primero de Mayo, viva el internacionalismo proletario!

 

Comité de Coordinación de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista leninistas – CIPOML

MUJERES TRABAJADORAS DEL MUNDO ¡UNÁMONOS Y LUCHEMOS CONTRA LA VIOLENCIA, LA DESIGUALDAD Y LA EXPLOTACIÓN CAPITALISTA!!

Saludamos el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, que hoy conmemoramos bajo la pesada carga de la pandemia del Covid 19, que no solo se ha convertido en una crisis de salud pública que impacta en miles de millones de vidas humanas, sino que también ha resquebrajado la cáscara neoliberal del capitalismo imperialista y ha desenmascarado su esencia brutalmente explotadora.

La privatización de la salud pública ha generado más muerte y enfermedad para la mayoría de seres humanos dejándolos sin acceso a servicios de salud gratuitos y de calidad, lo cual significa una grave afectación a sus derechos humanos fundamentales, además por la mercantilización del conocimiento científico, miles de millones de personas no pueden acceder a la vacuna, que es la mejor esperanza para superar la pandemia. Esta situación se agrava por la salida de cientos de miles de niños, niñas y jóvenes de las actividades educativas porque no tienen acceso al internet y a los dispositivos necesarios para la educación virtual que se ha generalizado por la pandemia.

Las políticas neoliberales de flexibilización laboral e inseguridad social, como el trabajo a medio tiempo, el empleo temporal, el contrato a plazo fijo, el incremento de la jornada laboral, etc. se han expandido y han causado el desempleo masivo. El callejón sin salida capitalista frente a la pandemia ha producido masas que han perdido su sustento y se encuentran en la extrema pobreza e indigencia.

¡EL ESTADO CAPITALISTA ES LA CAUSA PARA EL INCREMENTO DE LA ESCLAVITUD DOMÉSTICA!

A medida que las clases trabajadoras y los pueblos oprimidos se vieron arrastrados a un torbellino de miseria y hambre, nuevamente las mujeres han sido empujadas a condiciones de mayor explotación y violencia. Mientras las organizaciones no gubernamentales internacionales al servicio del capital se contentan con publicar “informes sombra” sobre el aumento de la violencia doméstica, los encierros se llevan a cabo a costa de la vida y la integridad de las mujeres.

Los estados burgueses y sus gobiernos no tomaron medidas efectivas para proteger a las mujeres en ninguna parte del mundo. Además, se cierran los refugios para mujeres, se suprimen las líneas telefónicas públicas de ayuda y se suspenden los procesos judiciales. Las mujeres se han quedado solas y confinadas en hogares que se han convertido en una escena del crimen debido al aumento de la violencia y los femicidios. El hecho de que el aparato estatal al servicio de los capitalistas no pueda controlar la pandemia lo sienten más las mujeres.

MAYOR POBREZA Y MAYOR DESEMPLEO PARA LAS MUJERES

Además de dejar a las mujeres desprotegidas ante la violencia, el Estado capitalista también se ha convertido en una herramienta para su empobrecimiento. Todas las clases sociales se han visto afectadas por la pandemia, pero los distintos gobiernos han generado políticas para garantizar los intereses económicos del capitalismo. Los fondos públicos obtenidos de los y las trabajadores se han puesto al servicio de capitalistas cuyas deudas fiscales fueron perdonadas y además son beneficiarios de las medidas y reformas económicas de salvataje capitalista. Por otro lado, después de haber estado encadenadas durante décadas con microcréditos bajo los programas neoliberales de “emprendimiento femenino”, las trabajadoras autónomas y las pequeñas productoras han sido presionadas por las deudas que no pueden pagar y han sido despojadas de sus recursos.

Las mujeres y los niños/as como trabajadores no remunerados de familias rurales pobres, se han visto privados de las oportunidades más básicas para sobrevivir como el acceso a alimentos, agua y vivienda. Decenas de millones de mujeres trabajadoras del sector informal han perdido sus ingresos y la inseguridad las ha condenado al hambre y a más opresión ante la pandemia.

Las mujeres trabajadoras que en gran parte se encuentran en actividades y empleos temporales, trabajos a medio tiempo, como parte de la política neoliberal presentada en forma de “equilibrio trabajo-familia”, se han quedado desempleadas y excluidas de la protección social incluso en los países capitalistas más avanzados.

AUMENTO DE LA REPRESIÓN PATRIARCAL COMO PARTE DEL CONTROL CAPITALISTA

La pandemia y la crisis económica están siendo utilizadas como una oportunidad por la clase capitalista a nivel mundial. Como los trabajadores han quedado al margen de la inmunidad de rebaño, la pandemia del COVID-19 se ha convertido en una “enfermedad de las clases trabajadoras”.

Se han intensificado los ataques contra las conquistas históricas de la clase trabajadora en su conjunto, como indemnizaciones por despido, pensiones y fondos de desempleo, y también se han afectado los derechos de las mujeres como la licencia por maternidad, especialmente en los países dependientes. El control sobre el proceso laboral se ha vuelto mucho más opresivo y los trabajadores se ven obligados a cumplir los objetivos de producción sin parar. Las trabajadoras mujeres están expuestas a un creciente acoso, hostigamiento y humillación en el lugar de trabajo. En resumen, las mujeres se han visto afectadas por la crisis del capitalismo y por las medidas de contención de la pandemia, no solo como “esclavas domésticas”, sino también como “esclavas asalariadas”. No sólo están “encerradas” en el hogar sino también en el lugar de trabajo, hay ejemplos de trabajadoras mantenidas en la fábrica durante el día y en dormitorios por la noche con casos positivos de contagio del COVID entre ellas. Muchas mujeres fueron forzadas a trabajar en el momento álgido de la pandemia o se sintieron obligadas a ir a su trabajo precario, evitando las pruebas del COVID por temor a tener un resultado positivo y tener que dejar de trabajar y verse privadas de su único ingreso con la ausencia de apoyo del gobierno. El primer año de la pandemia ya ha reservado su lugar en la historia humana como un período en el que se ha desvelado el carácter patriarcal del control obrero capitalista.

EL CAPITALISMO MONOPÓLICO SE RESPALDA EN EL FASCISMO

A pesar de todo, las clases trabajadoras de muchos países se unen y luchan contra la destrucción de sus condiciones de vida y trabajo causada por la pandemia y la crisis; por sus derechos y libertades económicas, sociales y democráticas. Las trabajadoras participan activamente en estas luchas.

Con sus esfuerzos encaminados a exigir bienestar y el acceso a los servicios de salud pública, especialmente las trabajadoras de la salud se han destacado en sus luchas, no solo por sus propias demandas, por sus condiciones de vida, sino también por el derecho a los servicios de salud, resistiéndose a que la salud pública sea sacrificada por acción de la barbarie capitalista. Amplios sectores de mujeres continuaron con sus manifestaciones durante las medidas de la pandemia para hacer retroceder los ataques a sus derechos básicos. En todos los rincones del mundo, a través de grandes o pequeños actos de resistencia, buscaron formas de luchas para unir fuerzas contra estos ataques. Las mujeres de Argentina han ganado su lucha por la legalización del aborto luego de 25 años de lucha que no cedió ni en las condiciones de la pandemia. Las mujeres de la India estuvieron en primera línea durante las huelgas de millones de trabajadores. En Europa, las mujeres se han movilizado en defensa de la Convención de Estambul, que fue atacada por gobiernos reaccionarios respaldados por autoridades religiosas.

Los efectos devastadores de la pandemia y la crisis son aprovechadas por las fuerzas reaccionarias, especialmente las organizaciones fascistas, para cobrar fuerza. En muchos países, las camarillas burguesas monopolistas tratan de absorber el malestar y el descontento de las masas populares explotadas y oprimidas dentro del sistema encaminándolas hacia políticas racistas, chovinistas, misóginas y xenófobas. Además, tienden a empoderar al populismo de derecha que ya estaba en aumento antes del estallido de la pandemia, y utilizan más a las organizaciones ilegales para-estatales.

Un número considerable de mujeres trabajadoras es consciente del peligro de la consolidación del fascismo en muchas partes del mundo, desde Estados Unidos hasta India, desde Brasil hasta Turquía. Tienen la experiencia histórica y contemporánea de que la explotación, las desigualdades, la violencia y las políticas racista-fascistas no pueden ser detenidas por la democracia liberal.

ALCEMOS NUESTRA VOZ CONTRA EL IMPERIALISMO Y CONTRA TODAS LAS FUERZAS REACCIONARIAS QUE NOS OPRIMEN A LAS MUJERES

El 8 de marzo de 2021 marca un punto de inflexión en el que las mujeres trabajadoras deben elevar su lucha a nivel mundial y mejorar su organización por los derechos y libertades económicas, democráticas y políticas en oposición a los efectos devastadores de la pandemia y la crisis, la intensificación de la explotación y las desigualdades, contra el imperialismo, la agresión racista-fascista y todo tipo de fuerzas reaccionarias.

Estos ataques intensificados sólo pueden enfrentarse mediante una lucha conjun y fortalecida de todos los trabajadores, con las mujeres trabajadoras como parte inseparable de ellos.

¡Todas las trabajadoras del mundo, unámonos por nuestros derechos y libertades!

¡Viva la lucha organizada de las trabajadoras!

¡Viva la solidaridad internacional de las mujeres trabajadoras!

¡Viva la Unidad y lucha del Movimiento de Mujeres en el mundo por su liberación y la emancipación de la humanidad!!

Marzo de 2021

XXVI Plenaria de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas – CIPOML

El análisis de la situación internacional y las tareas que en ese contexto corresponde cumplir a los partidos y organizaciones marxista-leninistas, ha sido el tema central que convocó a la XXVI Sesión Plenaria de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas, CIPOML, efectuada los primeros días de febrero de este año. La plenaria conoció también el trabajo que sus integrantes desarrollan en cada uno de sus países, con el propósito de avanzar en el proceso de organización de la revolución social del proletariado, para poner fin al régimen de explotación capitalista e instaurar la sociedad de los trabajadores: el socialismo.

Los debates de esta reunión expresaron la unidad ideológico-política de los partidos, cimentada en los principios del marxismo leninismo, la coincidencia de apreciaciones respecto de los elementos que caracterizan el escenario mundial y cómo los marxista leninistas debemos encarar la presente situación.

Los trabajadores y los pueblos enfrentan un momento en el que la crisis económica del capitalismo y la pandemia del Covid 19 han sido motivo para que los dueños del capital y el estado capitalista ejecuten políticas de flexibilización laboral, alargamiento de las jornadas de trabajo, disminución de salarios, despidos en los sectores público y privado que protegen y benefician a sus grandes empresas, incrementando los niveles de explotación a los trabajadores, y provocan el aumento del desempleo, subempleo, pobreza, hambre en millones de hombres, mujeres, jóvenes en el planeta. Crece el hambre y la pobreza, pero crecen también las riquezas de un puñado de mil-millonarios, dueños de corporaciones y accionistas de poderosos monopolios internacionales.

El orden capitalista internacional también se caracteriza por la agudización de los conflictos interimperialistas, por los esfuerzos que las potencias –como EEUU, China, Rusia, Alemania, Reino Unido, Francia…- efectúan para ganar posiciones en la geopolítica mundial, para proteger y/o ampliar sus zonas de influencia económico-política. Sus contradicciones tienen manifestaciones diversas, pero una de sus aristas más peligrosas se presenta en sus millonarios gastos militares. La presencia de Joe Biden como presidente de EEUU, no obstante ejecute cambios en la política internacional e interna de su país, en lo sustancial no cambiará la esencia imperialista de los Estados Unidos; el multilateralismo planteado como elemento de su política externa no disminuirá la rivalidad interimperialistas, sino que la incrementará.

Advertimos que en varias regiones del mundo las fuerzas de derecha y fascistas ganan posiciones, levantando banderas nacionalistas, chovinistas, xenófobas; crecen las políticas estatales que buscan el control social, violentando los derechos de los trabajadores y los pueblos.

El mundo vive una situación tan compleja, que entre los esfuerzos que la burguesía internacional propone para sortear el momento, desde el Foro de Davos ha salido la propuesta del Gran Reajuste (The Great Reset), que buscaría adornar al capitalismo con aparentes políticas sociales que hagan menos dura la explotación a la que está sometida la clase obrera.

En tanto crece la explotación y la pobreza, los trabajadores, los pueblos, la juventud, las mujeres unen esfuerzos y luchan. Sobrepasando las barreras impuestas por los gobiernos para impedir que estos se expresen, la lucha de los trabajadores y los pueblos crece en todos los continentes: exigen trabajo, salud, salarios, derechos democráticos.

En este contexto, las organizaciones integrantes de la CIPOML hacemos esfuerzos por cumplir nuestra responsabilidad política, de ponernos al frente de los trabajadores y los pueblos, de agitar y organizar sus luchas; por desarrollar su conciencia de clase, que les permita entender que la causa de los problemas que hoy los azota está en el sistema capitalista-imperialista imperante, y que la solución a estos problemas viene de la mano de la revolución social del proletariado.

XXVI Plenaria de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas, CIPOML

Febrero de 2021

25 de Noviembre: “Día Internacional de Lucha contra la violencia hacia las mujeres”

Cada 25 de noviembre las mujeres del Perú y el mundo se movilizan para denunciar la violencia que se ejerce sobre ellas, esta fecha conmemora la lucha y resistencia de las hermanas dominicanas: Teresa, Patria y Minerva Mirabal; quienes llevaban más de una década resistiendo y enfrentándose a la dictadura criminal de Rafael Leónidas Trujillo, que con su policía secreta asesinó a “las mariposas”, un 25 de Noviembre de 1960, este hecho provocó un sinfín de protestas en República Dominicana, y estas se replicaron en el mundo hasta nuestros días.

En la actualidad, se conmemora el 25 de Noviembre como un día de lucha contra la violencia que imprimen el sistema capitalista y el régimen patriarcal contra las mujeres en el mundo y que se expresan a través del machismo, la explotación laboral, la discriminación salarial, la cosificación de la mujer, la propaganda de estereotipos y los feminicidios. La violencia contra la mujer, es un problema estructural y consustancial al sistema capitalista, por lo que la lucha de las mujeres no solo debe ser por lograr sus reivindicaciones económicas y sociales sino también por conquistar sus reivindicaciones políticas, por sustituir al capitalismo por un sistema que cimiente su verdadera emancipación social y de clase.

La pandemia a causa del COVID-19 ha puesto en evidencia el nivel precario en los que viven las mujeres de las capas populares, que no tienen las mismas condiciones para enfrentar la violencia machista, el no acceso a salud, trabajo, justicia, entre otros derechos, que visibilizan el mayor grado de su vulnerabilidad.
Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en América Latina, una de cada tres mujeres ha sido víctima de violencia física o sexual en una relación, en algún momento de su vida.
Según reportes del Programa Aurora del MIMP para Prevención y Erradicación de la Violencia contra la Mujer e Integrantes del grupo Familiar, desde el inicio de la pandemia al mes de Octubre la “Línea 100” recibió un total de 200,270 llamadas y que derivaron 40,550 casos a los Centro de Emergencia Mujer, de los cuales 2,741 fueron reportes de violencia y abuso sexuales y 1,032 estaban referidas a violencia y abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes. A su vez, con la creación del Registro Nacional de Información de Personas Desaparecidas se ha reportado que desde el 2018 hasta octubre de este año, han desaparecido 35 mil 766 mujeres, niñas y adolescentes. De cada 3 personas desaparecidas, dos son mujeres: adultas, adolescentes o niñas.
Según los reportes del Ministerio Público y la Defensoría del Pueblo al mes de octubre se han identificado 163 muertes violentas de las cuales se ha identificado 114 como casos de feminicidio y los otros están en proceso de investigación e identificación.

Las cifras son alarmantes y van en aumento, es urgente y necesario bregar por la concientización, organización, movilización y politización de las mujeres, para hacerle frente a la violencia estructural. Las leyes por sí solas no bastan para garantizar una vida de equidad y respeto, la situación de inequidad y discriminación no ha cambiado, por el contrario, la situación de las mujeres, poblaciones vulnerables y de los sectores populares es cada vez más difícil.

Ahora las mujeres y los pueblos levantan las consignas de Nueva Constitución por medio de una Asamblea Constituyente Soberana y Popular, se han ubicado en la primera línea hasta conseguir que en la nueva Constitución se oigan las voces de las millones de mujeres de los sectores populares, que se encuentran en las periferias de las ciudades y el campo, que viven con mayor agudeza las injusticias provenientes del sistema imperante y no solo luchan contra el patriarcado, sino contra el sistema capitalista; pues solo sobre sus ruinas, se podrá construir una nueva sociedad, de verdadera igualdad y libertad; la emancipación completa de lña mujer será conquistada y en igualdad de condiciones con el hombre, sólo cuando la mujer ocupe y se reconozca su lugar en la producción material de la sociedad, se socialicen las tareas domésticas y se logre la liberación social junto a la clase trabajadora.

¡ASAMBLEA CONSTITUYENTE SOBERANA Y POPULAR PARA UNA NUEVA CONSTITUCIÓN, AHORA!
¡UNIDAD Y LUCHA DE LAS MUJERES Y LOS PUEBLOS POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO Y LA VERDADERA EMANCIPACIÓN DE LA MUJER!

B.P del PCP(m-l)
25 de Noviembre de 2020

1 2 3 5